Su rutina combina trabajo funcional, prevención de lesiones y una alimentación equilibrada. El jugador español también destacó la importancia de la hidratación para sostener el rendimiento en la alta competencia.
17 de agosto 2026, 20:43hs

Adama Traoré, futbolista español. (Foto: @adamatrd37 en Instagram)
La figura del futbolista español Adama Traoré sobre el terreno de juego suele provocar la misma interrogante entre los fanáticos y especialistas del fútbol internacional: ¿cómo es posible desarrollar semejante masa muscular manteniendo una velocidad de sprint superlativa?
Lejos de las especulaciones que apuntan a largas sesiones de levantar mancuernas en el gimnasio, el atacante formado en Barcelona contó que el verdadero motor detrás de su físico responde a una combinación de genética privilegiada, prevención de lesiones y una rigurosa planificación diaria.
Según reveló el propio jugador en una entrevista con AS, su trabajo físico está minuciosamente dirigido por un profesor particular. “Mi trabajo de gimnasio lo guía el preparador personal que me lleva. Pero no hago pesas. Hago otros ejercicios”, explicó el extremo, detallando que su enfoque está en el control corporativo: “El secreto está en conocer tu cuerpo y adaptar el entrenamiento a tus condiciones físicas”.
El origen de su transformación física
La necesidad de fortalecer su estructura surgió como una respuesta médica en su etapa formativa. “Mi cambio físico, la evolución, también ha sido por necesidad. Con 15 años tuve problemas en las rodillas, con una tendinitis que no me dejaba hacer mi juego ni explotar mi velocidad. También una pubalgia incómoda. Ahí comencé a fortalecer en el gimnasio”, reconoció Traoré sobre el punto de inflexión en su carrera.

Adama Traoré durante un entrenamiento de la selección española. (Foto: EFE)
A partir de ese momento, su plan diario viró hacia la prevención articular y el trabajo funcional con ejercicios de core, abdominales excéntricos y poleas. “Era muy explosivo y necesitaba hacer un trabajo más específico para evitar lesiones. Mi rutina de trabajo comienza con un calentamiento para preparar la musculatura antes de un entrenamiento intenso”, afirmó sobre la metodología que le permite proteger sus articulaciones ante la alta exigencia.
El rol de la nutrición en su carrera
El segundo pilar de su rendimiento descansa en la alimentación, aspecto que considera determinante: “La alimentación es fundamental y lo considero una parte más, muy importante, del entrenamiento”. Junto al cuidado en las comidas, remarcó la importancia del agua en la alta competencia: “Mantener el nivel de agua en el cuerpo es fundamental para un deportista”.
En el ámbito gastronómico, el jugador combina las pautas de su nutricionista con la cocina de su hogar. “Intento variar los platos y tener una alimentación variada, sana y equilibrada. Lo mismo puedo comer un poco de paella que un plato típico de Mali con salsa de cacahuetes y arroz integral. ¡Todo lo hace mi madre, que es la mejor cocinera del mundo!”, reveló sobre la mezcla cultural de su dieta, concluyendo que su motor diario es la superación constante: “Si soy el mismo de ayer, es un día perdido”.