Alan Peiró, adiestrador canino: “La postura que adopta tu perro antes de dormir dice más de lo que imaginas”

2026/07/21

Imagen de un perro dormido. (Pexels)

Imagen de un perro dormido. (Pexels)

Dormir es una de las actividades más importantes en la vida de los perros y ofrece pistas sobre su bienestar emocional y físico. La forma en que un perro elige acomodarse para descansar puede reflejar no solo su estado anímico sino también su relación con el entorno y las personas que lo rodean.

Comprender estas señales puede ayudar a los tutores a mejorar la calidad de vida de sus mascotas, anticipar necesidades y reforzar el vínculo con ellas. La postura que adopta tu perro al dormir “tiene que ver con cómo se sienten en ese momento”, afirma el adiestrador canino Alan Peiró en su TikTok (@adiestramiento_n.humedas), al explicar que los perros eligen cómo descansar según el contexto y no al azar.

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Según detalla, en esa decisión influyen “principalmente tres factores: la temperatura, la comodidad y la sensación de seguridad”. Estos elementos pueden variar a lo largo del día o dependiendo de circunstancias externas, como la presencia de ruidos, cambios en el hogar o la llegada de visitas.

Cuando un perro duerme “panza arriba con las patas abiertas o muy estirado”, Peiró sostiene que “suele ser un perro que se siente cómodo y seguro en su entorno”. Sobre esa posición, añade que “es una postura vulnerable, así que solo la mantienen cuando no sienten que tengan que estar en alerta”.

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Esta postura también puede observarse con mayor frecuencia en perros que tienen una rutina estable y una relación de confianza con su familia. La exposición del abdomen implica un nivel de relajación profundo, ya que en la naturaleza esta zona es la más expuesta y delicada.

Un perro dormido en la cama. (Adobe Stock)
Un perro dormido en la cama. (Adobe Stock)

En el extremo opuesto, el especialista señala que si el animal descansa “encogido, hecho una bolita o con el cuerpo muy recogido”, “puede ser simplemente para conservar el calor”. En ese caso, advierte que “si esa postura es constante, también puede indicar que no termina de relajarse del todo o que busca más protección”.

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Esta tendencia suele aparecer también en animales adoptados recientemente o que atraviesan periodos de adaptación. El estrés, los cambios de ambiente o la presencia de otros animales desconocidos pueden influir de manera notable en la postura de descanso.

Peiró también describe el comportamiento de los perros que prefieren dormir con la cabeza apoyada y el cuerpo “pegados a una pared o en una esquina”. En esos casos, remarca: “Esto no es algo negativo, les aporta sensación de apoyo y control del espacio, especialmente en entornos nuevos o en momentos de mayor inseguridad”. Esta preferencia puede observarse en perros que han vivido situaciones de vulnerabilidad o que buscan delimitar su espacio personal frente a estímulos externos.

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Para el adiestrador, no existe una única postura correcta: “No hay una postura buena o mala”. En cambio, recomienda prestar atención a los cambios y al entorno: “Lo importante es observar si la postura cambia según el lugar o la situación”. Detectar variaciones repentinas o inusuales puede servir como señal de alerta sobre eventuales molestias físicas o emocionales.

Como ejemplo, menciona que “un perro que duerme relajado en casa y más encogido fuera” está comunicando una diferencia clara en su vivencia del ambiente. “Te está dando información muy clara sobre cómo se siente en cada entorno”, afirma. Observar estos detalles permite anticipar necesidades, ajustar rutinas y proporcionar mayor bienestar al animal.

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En esa línea, Peiró resume que “observar cómo duerme tu perro es una forma sencilla y muy valiosa de entender si se siente seguro y confortable en su día a día”. Esta observación continua facilita una convivencia más armónica y contribuye a detectar posibles situaciones de estrés o incomodidad antes de que se manifiesten en problemas de conducta.