Los pasajeros que viajen en avión a Estados Unidos deberán cumplir un nuevo requisito sanitario desde el 3 de noviembre de 2026: firmar una declaración en la que certifiquen que no estuvieron en la República Democrática del Congo durante los 21 días previos al vuelo.
La disposición fue emitida este jueves, 22 de octubre, por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos como parte de las medidas para evitar la propagación del brote de ébola que afecta al país africano.
La norma se aplicará a los vuelos internacionales que vayan a Estados Unidos a partir de las 23:59 del próximo 3 de noviembre, según la hora del este estadounidense.
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El requisito alcanza a pasajeros de cualquier nacionalidad, incluidos ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes legales. También se aplica a quienes viajen en vuelos internacionales con conexión en Estados Unidos.
¿Cómo funcionará la nueva declaración?
Las aerolíneas serán responsables de recopilar las declaraciones y comprobar que cada pasajero haya cumplido con el requisito antes de permitirle abordar. El formulario podrá presentarse en formato digital o en papel, de acuerdo con el procedimiento que establezca cada compañía.
La medida también contempla los vuelos que parten de aeropuertos extranjeros con instalaciones de preinspección migratoria estadounidense, conocidas como preclearance.
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El CDC advirtió que proporcionar información falsa o engañosa de manera deliberada puede derivar en sanciones penales, incluidas multas y prisión.
El brote de ébola que motivó las restricciones
La epidemia comenzó en mayo de 2026 y se ha extendido a ocho provincias de la República Democrática del Congo. Según los datos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), al 20 de octubre, el país registraba 9.637 casos confirmados y 4.646 muertes.
Pese a la expansión del brote, el CDC informó que hasta el 20 de octubre no se habían confirmado casos de ébola en Estados Unidos relacionados con esta epidemia. La institución considera que el riesgo general para la población estadounidense y los viajeros sigue siendo bajo. (I)