Anemia afecta a uno de cada tres niños pequeños en Perú: cuatro señales que los padres no deberían ignorar

2026/09/18

Una médica con bata blanca y estetoscopio examina el pecho de un niño sentado junto a una mujer en un consultorio.

La anemia infantil afectó al 34,9% de los niños de 6 a 35 meses en Perú en 2025, según la ENDES. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un niño que juega menos de lo habitual, se muestra irritable o pierde interés por la comida podría estar atravesando cambios pasajeros. Pero cuando estas señales aparecen junto con palidez o cansancio persistente, también pueden advertir sobre un problema que continúa afectando a miles de hogares peruanos: la anemia infantil.

En 2025, el 34,9% de los niños de entre 6 y 35 meses en Perú presentó anemia, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES). La incidencia fue mayor en las zonas rurales, donde alcanzó al 43,2%, frente al 31,5% registrado en áreas urbanas. Puno, con 56,1%, y Loreto, con 45,6%, mostraron las proporciones más elevadas.

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La cifra oficial corresponde a la nueva directriz de la Organización Mundial de la Salud adoptada por el Ministerio de Salud en 2024, que actualizó los criterios utilizados para medir esta condición.

Durante los primeros años de vida, la deficiencia de hierro es una de las causas frecuentes de anemia y requiere especial atención por tratarse de una etapa decisiva para el crecimiento y desarrollo. El Ministerio de Salud advierte que prevenir y tratar esta condición de manera oportuna es particularmente importante en los menores de tres años.

anemia infantil - alimentacion - MIDIS
Las zonas rurales registraron más anemia infantil que las áreas urbanas en Perú, y Puno y Loreto concentraron las proporciones más altas.

Aunque la anemia no siempre presenta síntomas evidentes y ninguna señal permite confirmar por sí sola el diagnóstico, existen cambios que los padres y cuidadores pueden observar.

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Uno de ellos es la palidez de la piel y las mucosas, que puede percibirse en el rostro, la parte interna de los párpados, las encías o debajo de las uñas.

También puede aparecer cansancio o menor energía. Un niño que normalmente se mantiene activo puede mostrar menos interés por jugar o fatigarse con mayor facilidad.

La irritabilidad es otra señal posible. Llanto más frecuente, cambios en el ánimo o menor interés por actividades habituales pueden acompañar un cuadro de anemia, aunque también pueden responder a muchas otras causas.

A ello se suma la disminución del apetito, especialmente cuando el cambio persiste o aparece junto con otros signos.

“En los primeros años de vida, una de las principales causas de anemia es la deficiencia de hierro, un nutriente esencial para el crecimiento y desarrollo. Por eso es importante no esperar a que los síntomas sean evidentes y actuar ante cualquier sospecha”, explicó Nilda Castillo, especialista en nutrición del Instituto de Nutrición y Seguridad Alimentaria (INSA).

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Infografía con texto sobre déficit de hierro en la infancia, ilustraciones de familia con médico, síntomas, evolución a anemia, grupos de riesgo y prevención.
Una infografía de Mayo Clinic y Infobae detalla el déficit de hierro en la infancia, sus riesgos, consecuencias y las pautas para su detección y prevención antes de la aparición de la anemia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Observar estos cambios puede servir como alerta, pero el diagnóstico no debe hacerse en casa.

El Ministerio de Salud señala que la anemia se detecta mediante una muestra de sangre que permite conocer la concentración de hemoglobina. En niños menores de tres años, la prueba puede realizarse en establecimientos de salud y, si se confirma el diagnóstico, el personal sanitario determina el tratamiento y seguimiento correspondiente.

“No debemos esperar a que las señales de anemia sean evidentes. Ante cualquier sospecha, es importante acudir oportunamente a un profesional de salud para confirmar el diagnóstico e iniciar el manejo adecuado”, señaló Castillo.

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Esto también evita otro error: asumir que cualquier episodio de cansancio, inapetencia o irritabilidad significa automáticamente que un niño tiene anemia.

Cinco niñas de 10 a 14 años dan a luz cada día en Perú, según datos del Ministerio de Salud|Foto: Plan Internacional Perú
El diagnóstico de anemia infantil no debe hacerse en casa, porque se confirma con una muestra de sangre que mide la hemoglobina.

La alimentación ocupa un lugar importante en la prevención. El Minsa recomienda incorporar desde la alimentación complementaria fuentes de hierro de origen animal, entre ellas sangrecita, bazo, hígado, pescado y carnes.

Estos alimentos pueden acompañarse con productos ricos en vitamina C, que favorecen la absorción del hierro. En cambio, el té, el café y algunas infusiones consumidas junto con las comidas pueden dificultarla.

También se recomienda ofrecer preparaciones variadas durante la alimentación complementaria y evitar que la dieta dependa principalmente de papillas con bajo aporte de hierro. En febrero de 2026, el Minsa volvió a advertir que una alimentación poco diversa en esta etapa puede aumentar el riesgo de deficiencia de este mineral.

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Científicos revelan que el diagnóstico de anemia en La Rinconada y Puno podría no reflejar deficiencia real de hierro. (Foto: Agencia Andina)
El Minsa recomienda alimentos con hierro de origen animal y productos con vitamina C para prevenir la deficiencia de hierro en la alimentación complementaria. (Foto: Agencia Andina)

La alimentación, sin embargo, no reemplaza el tamizaje, la suplementación preventiva indicada por el personal de salud ni el tratamiento cuando la anemia ya ha sido diagnosticada. En 2025, solo el 38,7% de los niños de 6 a 35 meses había consumido suplemento de hierro en los siete días previos a la ENDES.

La magnitud de la anemia infantil también mantiene vigente la necesidad de actualizar criterios de prevención, diagnóstico y manejo entre los profesionales de la salud.