
Durante los días donde se suceden las olas de calor que baten récords en los termómetros, cualquier lugar con aire acondicionado es un refugio climático. Sin duda, el coche puede ser uno de ellos.
En este sentido, hay dos gestos que la mayoría de los conductores suelen repetir como reflejo automático cada vez que entran y salen del coche en verano. La primera es poner el aire acondicionado a tope y la segunda es apagar el motor con la climatización a pleno rendimiento. Esa costumbre, según advierten expertos mecánicos, puede provocar averías en la batería y en el sistema de refrigeración con reparaciones que alcanzan los 2.000 euros en el taller.
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Al igual que existen una serie de consejos para utilizar el aire acondicionado del coche al entrar en él, también los hay para cuidarlo cuando se abandona el vehículo.
Sobre esto, cabe mencionar que el compresor del aire acondicionado o del climatizador es un elemento clave. Este componente requiere mucha energía, por eso, tanto si se conecta nada más arrancar el coche, como si no se detiene antes de apagar el vehículo, la batería puede sufrir en exceso y acortar su vida útil de forma sensible.
Además, durante el funcionamiento del aire se genera condensación dentro de los conductos de ventilación. Cuando el sistema se apaga de forma repentina, la humedad queda atrapada en los conductos, lo que favorece el desgaste de las tuberías y facilita la acumulación de moho y alérgenos que representan un riesgo para la salud respiratoria.
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Este gesto tan simple, que solo requiere un mínimo de paciencia, ayuda a evitar averías. Y esto no es algo menor. Las facturas de los talleres suelen suponer un esfuerzo económico bastante grande para los conductores. Una batería que se degrada prematuramente obliga a un recambio que cuesta entre 80 y 200 euros, pero la verdadera factura llega cuando el compresor dice basta. Por ejemplo, recambiar esta pieza gripada o reparar una instalación dañada por la humedad puede oscilar entre 800 y 2.000 euros, dependiendo del modelo y del alcance de la avería. “Apagar el coche con el aire encendido repite un error que, a la larga, te cuesta un dineral”, resume con claridad el mecánico @georgesmithgood en su canal de TikTok.
En la práctica, la recomendación se puede resumir en que, cuando veas que estás a un par de kilómetros o a tres minutos del destino, apaga el botón del aire acondicionado (AC), pero mantén la ventilación al mínimo. Notarás que el habitáculo conserva el frescor suficiente mientras el sistema se prepara para la parada.
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Otro de los problemas es el propio estado normal del filtro del habitáculo. Este, conocido también como filtro de polen o filtro antipolen, es clave para evitar la entrada de polvo y alérgenos al interior del vehículo. Fabricado con un material más denso que el filtro de aire convencional, su función es retener partículas muy finas que pueden afectar la calidad del aire que respiran el conductor y los pasajeros. Aunque no incide en el rendimiento del coche, sí es fundamental para la salud dentro del habitáculo.
Si este filtro no se reemplaza cada 15.000 kilómetros o una vez al año, tiende a obstruirse, lo que obliga al ventilador a trabajar con mayor esfuerzo y reduce la eficacia del climatizador. Esto último, cuesta alrededor de 20 euros y se puede hacer en poco tiempo, incluso sin acudir al taller. Sumados al resto de gestos mencionados, se evitará el deterioro de los sistemas del coche y suponen un alivio para el bolsillo.
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