Eduardo Arias*: Aprender a ejecutar el financiamiento | Columnistas | Opinión

2026/09/08

8 de septiembre, 2026 - 07h00

Ecuador atraviesa un momento poco común en su historia económica. Mientras el debate público sigue concentrado en conseguir recursos, el país ya tiene comprometidos miles de millones de dólares de los principales organismos multilaterales. Solo el Grupo Banco Mundial mantiene una cartera superior a $ 3.200 millones en 11 proyectos públicos, además de $ 546 millones en el sector privado, y prepara una nueva estrategia enfocada en agricultura, minería, energía y turismo. A esto se suma la Agenda de Crecimiento 2040 impulsada junto al BID, con un potencial de hasta $ 10.500 millones para inversión.

La pregunta, entonces, ya no es si habrá dinero. La verdadera pregunta es si Ecuador está preparado para ejecutarlo.

La respuesta no es tan evidente. El propio Banco Mundial recuerda que entre 2014 y 2022 la economía ecuatoriana creció, en promedio, un 0,2 % anual, una cifra que refleja que el problema del país no ha sido únicamente la falta de financiamiento, sino la dificultad para transformar recursos en crecimiento sostenido.

No es casualidad que los sectores priorizados sean agricultura, minería, energía y turismo. Son actividades con alto potencial económico, pero también las más expuestas a conflictos sociales, retrasos ambientales y problemas de gobernanza. Un proyecto puede contar con el respaldo financiero necesario y, aun así, fracasar si no cumple con los estándares sociales y ambientales que exigen organismos como el Banco Mundial, el BID o la CAF.

En otras palabras, el verdadero cuello de botella ya no es el capital, sino la capacidad técnica para ejecutarlo. Cada retraso por falta de consulta, gestión territorial o relacionamiento comunitario representa millones de dólares inmovilizados y oportunidades perdidas para generar empleo, infraestructura y crecimiento.

Ecuador tiene frente a sí una oportunidad excepcional. Pero el éxito no se medirá por el monto de los créditos aprobados, sino por la cantidad de proyectos que lleguen a ejecutarse. El financiamiento ya está sobre la mesa; ahora el desafío es demostrar que el país sabe convertir esos recursos en desarrollo.

El reto también pasa por fortalecer la planificación y la coordinación entre las instituciones públicas. Para que el financiamiento externo tenga un impacto real, Ecuador necesita proyectos bien estructurados, equipos técnicos capacitados y mecanismos de seguimiento que permitan detectar y corregir problemas a tiempo. La transparencia en el uso de los recursos y la capacidad de mostrar resultados serán clave para mantener la confianza de los organismos multilaterales y de la ciudadanía.

Si Ecuador logra cerrar la brecha entre financiamiento y ejecución, estos recursos podrían impulsar una nueva etapa de crecimiento. No se trata solo de desarrollar infraestructura o fortalecer sectores productivos, sino de generar empleo, productividad y oportunidades de manera sostenible. El capital puede abrir la puerta, pero serán la capacidad institucional y la ejecución las que determinen hasta dónde puede avanzar el país. (O)

*Especialista en proyectos sociales con organismos multilaterales y resolución de conflictos en sectores estratégicos.