Si la semana pasada se la dedicamos a botellas que ejemplificaban las variedades que las protagonizaban, hay que señalar que, dentro de un orden, no siempre es la uva lo que más condiciona un vino. Muchas veces es la mano del elaborador la que se nota, y es que tan importante como la variedad es el concepto que quiera defender o ejecutar su autor. Por tanto, he dedicado este texto a cinco referencias que son exponentes de los movimientos a los que pertenecen. Botellas que son ejercicios de estilo. Nuestro país, de tradición centenaria, es muy diverso en estos conceptos e incluso en algunos casos es un auténtico bastión de muchas tipologías que, si no fuera por bodegas como las siguientes, serían interpretaciones en peligro de extinción.
Para aprender el sabor de Rioja
Viña Cubillo, Crianza, 2018, DOCa Rioja (17,95 euros)
Comienzo en Haro, toda una cantera de etiquetas que deberían ser patrimonio de la Unesco. Muga, CVNE, La Rioja Alta SA y, por supuesto, López de Heredia son un batallón de resistencia que, paradójicamente, está pasando por su mejor momento en este siglo. Es un adalid del Rioja clásico: aquel que mira a Burdeos, de ensamblaje, mentolado, con gran capacidad de guarda, elegante y contundente. Muy complejo, su larga crianza —el 2018 es la última añada a la venta— dota a este tinto de un tacto y profundidad muy difíciles de ver fuera de este municipio. Y menos por debajo de 20 euros la pieza. En este concepto, Haro es inigualable.
Para aprender el sabor de Ribeira Sacra
Algueira, Mencía, Joven, 2023, DO Ribeira Sacra (11,95 euros)
No todos los estilos a salvaguardar son centenarios; muchas inercias son relativamente recientes y, por supuesto, ya merecen atención. Uno de esos casos son las ‘gallegadas’ tintas. Vinos atlánticos, de estructura delgada y sensación alcohólica contenida, entre los que Algueira, a través de su Mencía, destaca. Son tintos divertidos de beber, que sientan bien, con un punto austero que los hace adictivos, perfectos tanto para tomar solos como acompañando una comida. No se me ocurre una situación en la que no sean pertinentes.

Para aprender el sabor de Jerez
El Maestro Sierra, Fino, DO Jerez (14,80 euros)
Sí, vuelvo a una tradición histórica, una de las más impactantes del universo vinero conocido gracias a una de mis bodegas predilectas. El Maestro Sierra es depositaria del estilo más clásico y refinado de Jerez. Eso no quiere decir que sea elitista —observad el precio de la botella—, pero sin duda tiene más clase que Harvard. Punzante, largo, salino, redondo y muy fácil de beber, lo que lo convierte en una botella tan singular como peligrosa. Por favor, bebed con moderación y pausa.
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Para aprender el sabor de Rías Baixas
Forjas del Salnés, Leirana, 2023, DO Rías Baixas (15,40 euros)
Continúo con otra ‘gallegada’, pero en este caso blanca, dado que otra de las escenas que más me interesan dentro del sector es la de los albariños afilados. En Rías Baixas, generalizando y polarizando bastante, conviven dos interpretaciones de esta uva: la aromática y la ácida. Son dos concepciones respetables, pero, para un iniciado (acostumbrado a descorchar de manera frenética), resultan más idóneos los estilos menos barrocos y más punzantes, campo en el que este Leirana resulta impecable. En lo suyo es letal… y accesible.
Para aprender el sabor de Valencia
Javi Revert, Sensal, 2023, DO Valencia. (22,50 euros)
Y cierro en el Mediterráneo, que también existe. Hará cosa de una década, a todo lo mediterráneo se le miraba con recelo y sospecha, tratando de poner distancia a la idea que se tenía de estos vinos, más relacionada con el exceso de alcohol y madurez que con la deseada frescura. Ha costado lo suyo. Eso, realmente, solo lo saben sus elaboradores y vendedores, pero ya hay una escena lo suficientemente nutrida de tintos mediterráneos de alta bebilidad como para poner estas regiones en el foco de la ‘wineloverada’. Pardas, L'Enclòs de Peralba, Filoxera i Cía, Celler del Roure o Jorge Piernas son ejemplos de Mediterráneo adictivo, al igual que este Sensal del productor de culto Javi Revert, un tinto de ‘fresqueo’ complejo para beber por litros. Lo único malo es que se suele agotar con facilidad, por lo que daos prisa. De nada, vanguardiers.