El mandatario Javier Milei visitó París en medio de la Argentina Week. Una operación de "seducción" para atraer inversionistas extranjeros, principalmente para proyectos energéticos, como el megaproyecto de gas licuado del yacimiento de Vaca Muerta, con el que se quiere posicionar al país suramericano como un jugador de clase mundial en exportación de gas. RFI entrevistó a la secretaria de energía de Argentina, Maria Tetamantti, sobre las proyecciones del país suramericano.
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RFI: El presidente Javier Milei destacó el aumento de proyectos energéticos en Argentina, algunos que ya comenzaron, pero hay otros que se quieren impulsar y para los cuales busca inversión. ¿Cuáles son esos principales proyectos?
Maria Tetamantti, secretaria de energía de Argentina: ¿Por qué se le da tanta importancia a la energía? Porque como Argentina aplicó durante muchos años políticas erróneas, la inversión no vino y Argentina cuenta con grandes recursos de gas natural y de petróleo. Hoy tenemos para 200 años de gas natural y casi 100 años de petróleo. Eso quiere decir que el destino de esos recursos son fundamentalmente el mundo o un mayor consumo de Argentina, lo cual requiere claramente más industrialización.
El potencial que tiene Argentina lo tuvo siempre en términos de recursos. ¿Qué es lo que cambió? Las políticas públicas, el marco regulatorio, las nuevas leyes, el nuevo régimen de inversiones, el RIGI. Eso ha dado un panorama de confianza y de estabilidad a los inversores, que ha alentado la presentación de muchos proyectos. Hoy hay en el marco del RIGI entre minería y energía, 45.000 millones de dólares de inversión aprobados y hay presentados 200.000 millones en total.
Esos proyectos consisten fundamentalmente en desarrollar todo el potencial de producción de oil and gas y después toda la infraestructura para sacar ese gas, ese petróleo de la cuenca Neuquina, que está a unos 500 o 600 km de la costa Atlántica por donde esos productos salen, con lo cual eso requiere construcción de oleoductos, construcción de gasoductos, plantas de licuefacción y plantas de tratamiento de gas, porque tanto el gas como el petróleo tienen que ser tratados, por un tema de calidad del producto, antes de poder ser inyectados a los gasoductos u oleoductos.
RFI: Estamos hablando específicamente del yacimiento de Vaca Muerta, ¿verdad?
Sí, efectivamente, en Argentina nosotros históricamente teníamos 3 cuencas productivas. Tenemos aún el norte, Neuquén está en el oeste y la cuenca austral. En la cuenca austral hay uno muy importante que es Total, que produce mucho gas en el offshore (gas natural que se extrae de yacimientos situados bajo el fondo del mar) y de hecho sigue produciendo y siguen apostando. En cuanto al gas de cuenca austral de onshore (en tierra firme) se ha reducido bastante el volumen. Y lo que ha crecido muchísimo es el gas de Vaca Muerta, el gas de la cuenca neuquina, que es todo shale gas (gas natural que está atrapado en el interior de rocas sedimentarias profundas). Este ha tenido realmente un boom muy importante a partir de los avances tecnológicos y la reducción de costos en la producción.
RFI: Hoy en día, ¿cuál es su producción? El presidente Milei dijo que el objetivo es que el yacimiento de Vaca Muerta eleve su capacidad a 22 millones de toneladas de gas. ¿Pero hoy en qué están?
El habla de toneladas de LNG (Gas Natural Licuado). Nosotros producimos hoy más de 130 millones de metro cúbicos al día, que es básicamente el consumo, porque exportaciones se hacen solamente a través de gasoductos regionales. Diariamente exportamos 6 o 7 millones, con lo cual rondamos 140 millones de metros cúbicos que se están produciendo hoy. Entonces eso te pone un limitante al crecimiento del gas, por eso la forma de llevar ese gas al mundo es construir gasoductos, plantas de licuefacción y exportar ese gas en forma de LNG al mundo.
RFI: ¿Exportar esas 22 millones de toneladas sería posible? Anteriormente, no solo hablando de Argentina, sino de otros países suramericanos que producen gas, se decía que sería muy difícil o muy lejano enviar este gas a otros continentes.
Bueno, los privados, que son los que están invirtiendo, lo que hacen es transportar con barcos de licuefacción al resto del mundo. De hecho, se presentó un proyecto que es liderado por Pan American Energy en la compañía que se llama CESA, en el cual ellos ya tienen un acuerdo con una empresa alemana. O sea, ese gas naturalmente va a ir a Europa, Asia, Estados Unidos, adónde los productores encuentren el destino. Hoy mencionaba la empresa alemana que en realidad en tiempos de navegación es lo mismo de Asia que de Argentina. Argentina parece que está muy lejos, pero en términos de días de navegación estamos en igualdad de condiciones, así que no es nada difícil llegar.
RFI: ¿Cuáles son los mayores desafíos de sus proyectos?
Bueno, yo creo que en nuestros mayores desafíos desde el lado del Estado está seguir manteniendo la confianza de estos inversores, porque la decisión de inversión está y ahora, y lo que se necesita, que ya lo están consiguiendo, es la confianza de los offtakers, de quienes le compran, que confíen que la Argentina va a seguir por este rumbo, que el gas va a estar, que si se va a licuar y que les va a llegar a destino una vez que ellos han asumido ese compromiso de compra.
RFI: María, usted hablaba del RIGI, pero esta es una política que no existe en todos los países. ¿Cuéntenos de qué se trata?
El RIGI, la sigla RIGI quiere decir régimen para las grandes inversiones. Entonces, el RIGI es un régimen que salió por ley, aprobado por el Congreso Nacional y en el fondo lo que trata es bajar lo que nosotros llamamos el costo argentino. ¿Cuál es el costo argentino? Es la desconfianza por cambio de la regla de juegos, inestabilidad fiscal, no cumplimiento de las normas. Entonces este régimen para las grandes inversiones es un régimen que le da por 30 años al inversor absoluta previsibilidad legal regulatoria, o sea, no hay cambios en las reglas. Estabilidad fiscal, le da beneficios impositivos, paga menos impuesto a las ganancias, un régimen especial para devolución del IVA, sintéticamente beneficios impositivos y estabilidad fiscal y regulatorio.
RFI: Hay unas partes del RIGI que no se han aprobado y dentro de Argentina se dice que sin esta autorización no sería posible continuar a desarrollar los proyectos de Vaca Muerta y la exportación de gas qué se pretende.
Se han presentado proyectos por unos 200.000 millones de dólares. Llevan aprobados uno 45.000 millones. ¿Qué pasa con el resto? No es que pasa nada, sino que hay un equipo de trabajo (…) y hay que analizar muy bien que el proyecto califique para el RIGI porque para adherir a este régimen hay que cumplir con determinadas condiciones, mínimos de montos de inversión. Según el rubro, tiene diferencias, porque el objetivo de RIGI es acelerar las inversiones. Entonces también tienen que invertir una cierta cantidad o un porcentaje determinado del proyecto en los 2 primeros años. Hay condiciones que hay que cumplir para poder acceder y eso lleva un tiempo. A veces falta información de las empresas, hay que tener intercambio con ellos para que aclaren cosas. Entonces, normalmente la aprobación de un RIGI puede llevar unos 60 o 90 días, no es inmediato, pero no es que no se aprobaron, sino que están en proceso de análisis y cada 15 días más o menos se están aprobando dos o tres proyectos de RIGI.
RFI: Usted decía que hay un marco que ha cambiado y que por eso este escenario para las inversiones es posible con un marco desregulatorio, agilidad en los procesos. Cuéntenos puntualmente ¿De qué se trata, qué cree que ha cambiado para que otras inversiones sean posibles en Argentina?.
Bueno, yo diría que la política económica de estabilidad, de poner mucho foco en el equilibrio fiscal y en no emitir moneda para financiar el gasto público. Y el segundo, una gran política de desregulación. O sea, como dice siempre el presidente Milei y hoy también lo aclaró el ministro de Economía, Luis Caputo, la idea es que la Argentina sea uno de los países más libres del mundo. Regular solamente monopolios cuando es necesario. Hay que crear el ámbito para que el sector privado se desarrolle, que actúe con la mayor libertad posible y esa es la forma en la que nosotros creemos que un país debe crecer.
RFI: María, pero en países como Francia se le teme a la palabra desregulación. En Europa se aboga constantemente por la exigencia de normas y no sólo eso, también políticas sociales, ambientales y demás. Ustedes, ¿Qué les dirían a los líderes políticos que están contra esa desregulación?
Bueno, siempre hay que ver de qué se habla cuando hablamos de desregulación. Nosotros no creemos que el Estado se tiene que meter a decirle a los empresarios ni cómo tienen que hacer las cosas, ni qué precio tienen que cobrar. Hay normas ambientales que tienen que cumplir. Desregulación absoluta no quiere decir que no tenga que cumplir con nada. Quiere decir que en lo que es la producción y la comercialización de los productos, respetando las normas de medio ambiente, pueden decidir en qué invertir y que nadie se meta a expropiarles la renta. Hay una práctica que ha sido muy nefasta en Argentina, que es meterse en los mercados a fijar precios y eso te lleva necesariamente a la desinversión y al desabastecimiento.
RFI: ¿Cuáles son los riesgos ambientales que han encontrado y qué medidas se van a llevar a cabo?
No hemos encontrado riesgos ambientales. Cada proyecto en su provincia debe tener los permisos ambientales de la gobernación que corresponda, su plan de trabajo y ahí obtienen o no los permisos. Pero no es que estoy viendo un riesgo ambiental, para nada. O sea, creo que todas las empresas hoy en día y sobre todo las empresas de primera línea internacionales, tanto en minería, como energía, tienen buenas prácticas que son amigables con el medio ambiente.
RFI: ¿Y qué sigue ahora? El presidente argentino vino a París para incentivar estas inversiones, pero ¿cuál es el paso a seguir?
Creo que lo que sigue es eso, tratar de seguir recorriendo el mundo, ya sea con este tipo de evento o con otras modalidades, pero que los empresarios de todo el mundo conozcan Argentina como un país donde se puede invertir y además como un país que puede ser proveedor de energía, de alimentos y de minería.