El Santiago Bernabéu vivió este miércoles una de las noches más completas del inicio de temporada con un triplete de Kylian Mbappé que sentenció a la Real Sociedad en una goleada 4-1 que le dio al Real Madrid la victoria por la Liga de España y, de paso, le brindó a José Mourinho la mejor de las bienvenidas posibles en su regreso al banco de suplentes blanco.
Mbappé abrió el marcador en el minuto 40 con un remate a placer dentro del área, asistido por Federico Valverde, quien estrenó el brazalete de capitán. La jugada tuvo más mérito del asistente que del propio rematador: el uruguayo encontró al delantero con una habilitación de calidad, y sus compañeros corrieron a abrazarlo a él primero. La alegría duró, sin embargo, apenas cuatro minutos. La Real Sociedad aprovechó una falla defensiva por el sector de Álvaro Carreras, que llegó tarde a tapar su zona, y Luka Sucic igualó las cifras antes del descanso.
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El empate no cambió el rumbo del partido. Tras el entretiempo, con Marc Cucurella —homenajeado esa noche por su título mundial con España— ya en cancha y con un Jude Bellingham cada vez más protagonista en la creación, el Real Madrid retomó el control. A los 59 minutos, el inglés combinó con Mbappé en la frontal del área y el francés definió con potencia ante el arquero Alex Remiro para consumar el doblete. La combinación entre ambos fue el detonante del cambio de inercia en el partido.
Nueve minutos más tarde, fue el turno de Vinícius Júnior, quien recibió de Bellingham dentro del área y definió a puerta vacía. El brasileño, que había recibido silbidos antes de ese momento por imprecisiones con el balón, celebró besándose el escudo del club y se ganó el favor de una hinchada que lo exigió toda la noche. Renovado hasta 2032 semanas atrás, esa imagen sintetizó el estado emocional de la relación entre el jugador y el estadio.
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El cierre lo puso nuevamente Mbappé. A los 80 minutos, con asistencia de Vinícius, el francés completó su triplete con una definición picada ante la salida de Remiro, un gol que mostró su confianza en el momento más decisivo del encuentro. Del nerviosismo inicial al deleite en la definición: esa fue la parábola que trazó el delantero a lo largo de los 90 minutos.
Mourinho, en rueda de prensa, no escondió su satisfacción. “Este tío es increíble. Me alegro mucho de que haya hecho historia en el Mundial, pasando a la eternidad del fútbol porque es el que más goles ha hecho. Y le veo con mucha hambre de hacer historia con el Real Madrid”, afirmó el técnico portugués al ser consultado por su figura de la noche. El entrenador también fue claro respecto a lo que espera del delantero más allá de los números individuales: “Yo prefiero 40 goles con títulos que 60 sin títulos. Prefiero 40 con mucho trabajo para el equipo que 60 solo mirando a sí mismo. Estoy muy contento con él”, completó.
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El regreso del propio Mourinho al Bernabéu, trece años después de su tumultuosa despedida, estuvo marcado por la discreción. Los aplausos cuando por altoparlantes anunciaron su nombre fueron tímidos y la hinchada no lo aclamó con fervor. El entrenador, que se había definido a sí mismo como “no importante” en la previa, tampoco pareció necesitar ese reconocimiento. Su lectura del partido fue la de un técnico que ya conoce el Bernabéu: corrigió con rapidez el error defensivo que derivó en el empate de la Real Sociedad, mandó al campo a Cucurella al inicio del segundo tiempo y supo administrar los cambios para no comprometer el resultado.
La noche dejó tres puntos para el Real Madrid, que suma puntaje ideal en el arranque de LaLiga tras el triunfo previo 2-1 ante el Espanyol en la primera fecha. La Real Sociedad, en tanto, no inquietó a Thibaut Courtois en el segundo tiempo y se fue del Bernabéu con las manos vacías en su debut en el torneo.
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