Azucena Mora falleció de causas naturales, rodeada de su familia: artistas colegas recuerdan su alegría y potencia actoral

2026/07/15

Las risas no se han apagado, aunque su aliento sí. Actores y amigos de casi toda una vida acudieron la noche de este martes 14 de julio al velorio de la actriz Azucena Mora, quien falleció hoy en la tarde.

A pesar de sus ojos rojos y párpados hinchados, los colegas trataron de mantener los ánimos en alto, para recordar sus mejores anécdotas con la artista que recientemente dejó el plano el plano terrenal a sus 80 años de edad. Camaradería, alegría, ocurrencias y la capacidad de sacarle sonrisas a todo un país, por casi 5 décadas entregadas a la actuación y televisión, es lo que desean celebrar e inmortalizar de su existencia, y no el visible deterioro de sus últimos años (se había retirado en el 2019, se trasladaba en silla de ruedas y ya no daba entrevistas).

A su velación acudieron sus compañeros de casi toda una vida en las tablas: los actores Bernardo Menéndez y Virgilio Valero, así como otros con los que además compartió el oficio en diferentes escenarios: Isidro Murillo, Danilo Estévez y Mauro Guerrero Alencastro, quien ostenta de conocerla desde la adolescencia.

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Bernardo explicó que Azucena Mora falleció de causas naturales, en compañía de su hija y uno de sus nietos. Tranquila y en su propia cama. “Su hija Ananí me llamó a las 14:05, a las 14:00 ya había muerto... Ella me dijo ‘Quiero que estés aquí’”.

Y eso fue lo que hizo. El artista fue uno de los primeros en llegar al sitio y, tras saludar de nuevo a la única hija de la actriz, iba recibiendo al resto de los asistentes. Ananí Tenesaca, comprensiblemente, no deseó dialogar con los medios que acudieron al lugar.

No obstante, fue posible conversar con el resto de los presentes, quienes compartieron sus mejores memorias a nombre de la difunta.

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“Sin llanto, sí con mucho dolor, pero sin llanto, porque Azucena lo que se merece es la alegría y la risa que nos regaló a todos. No solamente en la escena. Trabajar y actuar con Azucena era un cúmulo de risas”, destacó Bernardo. “Conmigo tenía una relación muy especial, nos decíamos horrores, pero nos amábamos. Eso es doloroso, pero la recuerdo con mucha alegría, que es lo más importante”.

“A la ‘Negra’ la conozco desde antes de El Juglar, que es del año 76. La conozco desde la Casa de la Cultura, realmente, éramos chicos, teníamos entre 17 y 20 años”, recordó Mauro. El histrión esboza una débil sonrisa cuando evoca los viajes que compartieron, cuando llevaban sus obras a diferentes destinos.

“Todo era muy parecido, nosotros teníamos una furgoneta y recorríamos el país, porque nos contrataban de distintos lugares. Siempre en los viajes era la chacota del grupo y siempre sonriendo la ‘Negra’”, resaltó Mauro.

“Ya sabíamos que estaba un poquito delicadita, pero que no iba a suceder esto (su muerte) tan pronto. Es muy difícil”, comentó Isidro, quien se dejó ver visiblemente conmovido, ahogando sus palabras. “El público debe recordarla con cariño, con alegría, por todo lo que ella dio en el espectáculo”.

“Azucena era una compañera de escena muy potente. Entregaba alma, vida, corazón a a todo lo que ella participaba, tanto en el teatro como en la televisión”, realzó Virgilio, revelando tal vez uno de los mayores secretos a voces de Azucena: su fascinación por el chocolate.

“Ella siempre estaba dispuesta (a trabajar o ensayar), hasta el cansancio muchas veces. Pero siempre había una cuestión mágica para ella, que era el chocolate. Cuando ella se cansaba mucho, le hacían un chocolate. Entonces ella ahí se activaba, le encantaba”, rememoró.

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Aunque no es de la misma generación actoral, Danilo Estévez quiso rendirle tributo. “Nunca tuve una relación muy cercana, pero le tenía mucho respeto, mucho cariño. Trabajé con ella en una obra de teatro, hicimos unas dos o tres temporadas”, relató, lo que hizo disfrutar una versión similar a quienes la conocieron por mucho más años: “Era muy linda, muy amable, muy dulce, cariñosa, tenía una sonrisa, una luz en su mirada, muy talentosa sobre todo”.

Otros talentos que se presentaron en el transcurso de la noche a darle el sentido pésame a la familia de Mora fueron las actrices Carmen Angulo, Hilda Murillo y Prisca Bustamante, con quien compartió en pantalla en la popular serie de televisión noventera Tal para cual (Ecuavisa), así como el actor Augusto Enríquez y el director y guionista Jorge Toledo.

También acudió a expresar sus condolencias doña Rosita Luna, viuda del intérprete Mimo Cava, quien fuera la tercera pata del trípode en el popular dramatizado humorístico. Justamente el actor falleció hace 8 meses, en noviembre del 2025.

Rosita recordó que en los últimos años Azucena se fue “olvidando de las personas”. Pero jamás de su difunto esposo. “La pude ver en el 2025, por enero. Tenía que hacerse unas citas médicas y Mimo era muy preocupado con ella, porque más que amigo, eran como hermanos. Siempre se llevaron muy bien. Su relación fue tan compacta que siempre Mimo estuvo para Azucena como Azucena para Mimo”, se sinceró la educadora, sintiendo que el reencuentro de ambos, en la muerte, provocará una fiesta teatral en el cielo, por todo lo alto, con ese humor sano que los hizo inolvidables. Así son “las coincidencias en Pascuales”, como decía la asistente doméstica Petita Pacheco, su querido personaje en Tal para cual.

Los restos de la artista, cuyo nombre real era Libia Lidia Mora Mendoza, están siendo velados desde las 19:00 en la sala La Piedad de Jardines de la Esperanza (avenida Felipe Pezo Campuzano). De acuerdo con la planificación del camposanto, la velación continuará mañana miércoles 15 de julio. (I)