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La política reactiva, que no la preventiva, se ha citado este viernes en el pleno municipal de Barcelona. Ante el tremendo calor de los últimos tiempos, sendas proposiciones presentadas por ERC y BComú han defendido que desde el Ayuntamiento se dispensen ayudas para que los hogares más vulnerables puedan protegerse ante las elevadas temperaturas. Son textos distintos, pero apuntan en la misma dirección: que tener aire acondicionado no sea un lujo vinculado a la renta familiar disponible. Se han aprobado las dos, y aunque para nada son vinculantes, han contado con el voto favorable del grupo municipal del PSC.
Los comunes han instado a invertir 10 millones por año para poder climatizar unas 20.000 viviendas por mandato, plan que debería controlarse a través de una nueva oficina pública. La presidenta del grupo municipal, Gemma Tarafa, ha recordado que el 61% de las casas con renta alta disponen de aire acondicionado, porcentaje que baja hasta el 38% en el caso de los hogares más humildes. “Tenemos que incorporar el frío en el cartera de derechos ciudadanos”, ha resumido.
Por parte de Esquerra, Elisenda Alamany ha planteado su propio programa, Barcelona Refresca't, que va un poco más allá de las ayudas para enfriar los pisos en las semanas de insoportable canícula. “Tenemos que gobernar el calor, pero no por los 50 grados que llegarán algún día, sino por los 30 que ya tenemos aquí”. Hacía referencia la líder de ERC al plan presentado la semana pasada por el alcalde Jaume Collboni, con decenas de entidades con las que el Consistorio se conjura para cuando el mercurio alcance límites insostenibles. Esquerra plantea crear mapas de calor para generar itinerarios más frescos o garantizar que los refugios climáticos estén abiertos en verano.
Ambas proposiciones han sido aprobadas, pero con apoyo desigual. La de BComú ha sumado los votos favorables de PSC, Junts y ERC y la negativa de PP y Vox. La de Esquerra, con el sí de PSC, comunes y Esquerra y la abstención de Vox y PP.
La teniente de alcalde Laia Bonet le ha recordado a Tarafa que su partido gobernó la ciudad durante ocho años sin haber planteado jamás semejante medida, pero ha dado el brazo a torcer del gobierno municipal, aunque ello no implique nada más allá de la ética de dar pábulo a lo que vote el pleno. “Asumir este reto es necesario -ha sostenido- y con estas proposiciones se genera un debate pertinente”. En cualquier caso, y con los presupuestos del 2027 condenados a la prorroga, tocará estar atentos a los programas electorales de cara a las elecciones del 23 de mayo del año que viene.