(BUENOS AIRES).- “Aranda tiene potrero, quiere la pelota, no sé si lo vieron que entró masticando chicle como si estuviera en su casa. Le dije: ‘Sacate el chicle’, porque entrena comiendo chicle, está tan tranquilo, se siente tan bien, está tan cómodo. Es un chico que juega muy bien”. La definición de Lionel Scaloni pinta de cuerpo entero a Tomás Aranda, el juvenil de 19 años que acaba de heredar la camiseta número 10 de Boca Juniors tras la salida de Edinson Cavani.
Surgido de las Inferiores del club como una de las debilidades de Juan Román Riquelme, Aranda recibió la noticia como un premio después de un primer semestre de 2026 en el que irrumpió en Primera. El entrenador Rodolfo Arruabarrena le dio su cuota de confianza para portar el dorsal más pesado del fútbol argentino.
El chico de Boca Predio tuvo un semestre de ensueño: no solo se afianzó en el equipo, sino que también fue citado a la gira previa al Mundial 2026 con la Selección Argentina. Allí compartió concentración con Lionel Messi, debutó oficialmente con la Mayor y se ganó los elogios del propio Scaloni.
El propio Aranda habló del peso de la 10 en la previa del partido ante Sarmiento por Copa Argentina. “Creo que haciendo como lo vengo haciendo, creo que está bien. Totalmente agradecido con el club, con lo que lleva la historia del dorsal”, dijo. Y profundizó: “siempre hay dar un plus más con esta camiseta y más con el número que me toca llevar. Totalmente agradecido al club que me da todo”.
Además, el habilidoso enganche fijó un objetivo ambicioso en Boca: “Ganar la Libertadores, que nos vaya bien con el grupo, es un excelente grupo”. Sobre el ambiente interno, aseguró: “Vamos todos tirando para el mismo lado y eso es lo importante”.
Arruabarrena planea utilizarlo como interior en el mediocampo, no como extremo, para que tenga la cancha de frente y pueda explotar sus cualidades. Si el técnico apuesta por un esquema 4-3-3, Aranda compartiría la mitad de cancha con Leandro Paredes y Santiago Ascacibar; si suma un volante más, Milton Delgado le disputaría el puesto.
La prueba de fuego para el nuevo 10 de Boca será el partido de este jueves ante Sarmiento por la Copa Argentina. Aranda confía: “De cara al partido de mañana espero que nos vaya muy bien, venimos de una preparación muy buena”. Arruabarrena ya le dio su confianza y ahora la pelota queda del lado del juvenil.