Guanajuato.— El actor, cantante y bailarín, Olivier Normand, presentó ayer su espectáculo de cabaret Vaslav en las Catacumbas Mesón de San Antonio, durante el primer fin de semana del 54 Festival Internacional Cervantino, que este año tiene a Francia como invitado de honor.
Inspirado en Divine, personaje de Nuestra Señora de las flores, de Jean Genet —título que a Normand le suena, ahora, tan mexicano— y en la estética de Querelle, cinta de Rainer Werner Fassbinder, el artista dio vida al personaje drag Vaslav de Folleterre desde hace una década para presentarlo en cabarets que describe como ecosistemas salvajes ante los que tuvo una determinación: ofrecerle un espacio propio e intocable a su personaje: “Quería hacerle un pequeño jardín a ese Vaslav para que pudiera compartir sus canciones, sus sueños y sus historias”.
Describió a su personaje como una criatura andrógina, política y literaria —genetiana porque Genet es un novelista sublime, dice, “que escribió mucho sobre locas y travestis”— que remite a ciertas cantantes de principios del siglo XX, vestidas de negro para enfatizar que lo importante era la letra sobre la canción, la poesía. “Cuando empecé a hacer cabaret en Madame Arthur, que es el cabaret más famoso de París, me dijeron: tienes que hacer todo. Los corsés, los tacones, las pelucas, esa hiperfeminidad. Tomó tiempo para mí afinar lo que me interesaba. Mi imaginario no era tanto ser como María Callas, por ejemplo, sino la ambigüedad, algo en el límite de lo masculino y lo femenino”.
Normand menciona a Nirvana como una referencia en su espectáculo. En su juventud, le parecía la música de la masculinidad opresiva, con el tiempo descubrió que su vocalista, Kurt Cobain, era un hombre muy sensible, casi “una hermana”.
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