Cadena de ejecuciones fallidas en Estados Unidos

2026/10/02

En un país de gatillo tan fácil causa sorpresa observar las chapuzas que los gobernantes cometen al ejecutar las penas capitales y la agonía inhumana de los reos. Una cosa se someterlos a una justicia calificable de vengativa y otra, además, torturar a una persona.

El caso de Christa Pike, de 50 años, provoca estupefacción. Esta mujer fue la primera “ejecutada” este miércoles en el estado de Tennessee en 200 años. Decir ejecutada es correcto. Sobrevivió a dos inyecciones letales.

En una de esas paradojas asombrosas, la llevaron al “matadero” del centro de penitenciario de Nashville y luego, al cabo de un par de horas, le proporcionaron asistencia para salvarle la vida.

Pike, condenada en 1996 por el enseñamiento y asesinato de una compañera de clase cuando tenía 18 años, hubo de ser hospitalizada y recibió “medidas de reanimación”. Sus abogados dijeron este jueves que se hallaba en estado crítico.

Parece que no perdió la conciencia aunque se adentró en una nube difusa con las inyecciones, según los periodistas seleccionados como testigos. “Voy a dejar este mundo de la misma manera en que he pasado la mayor parte de mi vida, con amor”, dijo en sus supuestas palabras finales. Una vez que empezó el procedimiento, todavía se le escuchó: “Estoy en paz y lista para irme”. Incluso cantó.

Al rato, y al no funcionar la primera inyección, le suministraron otra dosis. Sus pies y su cabeza se agitaron. Los vigilantes cerraron la cortina, pero los testigos siguieron escuchando la respiración de Pike.

“Esta es una de las ejecuciones fallidas más graves de la era moderna de la pena de muerte”, declaró Robin Maher, directora ejecutiva del Death Penalty Information Center. “Sus abogados advirtieron de que podía producirse exactamente este escenario y fueron ignorados”, insistió. Los letrados advirtieron de que ella padecía una afección venosa y esto complicaba hallar una vena para administrarle el fármaco letal.

“Ejecutar una sentencia impuesta legalmente es una de las responsabilidades más serias del Estado, y los ciudadanos de Tennessee esperan que se lleve a cabo de una manera que no solo sea legal y constitucional, sino también eficaz”, afirmó el gobernador republicano Bill Lee.

El máximo responsable del estado ordenó una revisión exhaustiva e independiente de la fallida ejecución. Una suspensión y una investigación anteriores, también iniciadas por Lee en 2022, dieron lugar al nuevo protocolo de ejecución mediante una única sustancia (pentobarbital), que fue la aplicada a Pike.

El gobernador estableció también una moratoria por la que suspendió la otra pena capital que se había programado para este año. Esa cancelación hasta el 2027 da un margen de maniobra a los abogados de Pike, quienes vieron como el Tribunal Supremo levantaba este miércoles la orden de parar la ejecución para ampliar la investigación por el trauma mental que supuestamente ella sufría por los continuos abusos sexuales desde que era niña cuando mató a Colleen Slemmer, a la que le arrancó un fragmento del cráneo como “recuerdo”.

Así que Tennessee solo habrá realizado este 2026 una de las cuatro ejecuciones previstas. En mayo fallaron en el procedimiento para matar con la inyección letal a Tony Carruthers, condenado por secuestrar y matar a tres personas en 1994. Se ganó al menos un año más de vida después de que los encargados de la ejecución, entre estos el mismo médico que supervisó la de Pike, intentaran sin éxito más de una hora colocarle una vía intravenosa.

Pero el intento con Pike “es una de las ejecuciones fallidas más graves de la era moderna de la pena de muerte”, declaró Robin Maher, directora ejecutiva de la organización sin ánimo de lucro Death Penalty Information Center. “Sus abogados advirtieron de que podía producirse exactamente este escenario y fueron ignorados”, insistió.

Maher insistió que lo que Pike experimentó es “algo singular y sin precedentes”, porque “ningún preso ha sobrevivido a la administración de las sustancias utilizadas en una inyección letal”, señaló su organización.

Ese centro tiene documentado que siete personas habían sobrevivido a intentos fallidos de ejecución, pero en todos esos casos la ejecución se suspendió debido a problemas para colocar una vía intravenosa y nunca se llegó a administrar ningún fármaco.

Hubo una excepción en Oklahoma, en el 2014. Clayton Lockett presentó dificultades para que le encontrara una vena. Tras administrarle las drogas, Lockett mostró signos de vida durante un período prolongado. Murió a los 43 minutos de comenzar la ejecución por un colapso cardíaco.

Las venas de Kenneth Eugene Smith se resistieron, por lo que se convirtió en una especie de conejillo de indias al ser ejecutado en el 2024, en Alabama, mediante hipoxia por hidrógeno, el que se considera el primer caso en el mundo en el que se aplicó un método de asfixia por gas inerte.

May Martinez, la madre de la víctima de Pike, a la que quería ver muerta, y testigo de la ejecución, no se lo podía creer. “Fue un desastre”, declaró.

Francesc Peiron Arques