Carlota, detenida por el crimen de sus padres, les pedía dinero y “cada vez que iba a su casa de Tauste a verles había gritos”

2026/08/15

Carlota, la detenida por el doble crimen de sus padres en Tauste, les pedía dinero habitualmente y "cada vez que iba a verles a casa había gritos".

Esto explicaría que la vecina que los oyó en la madrugada del asesinato no llamase a la Policía. "Al ver que estaba Carlota no le dio más importancia", cuenta una fuente conocedora de la situación a EL ESPAÑOL.

Por lo que se cree, la hija mayor del matrimonio no tenía trabajo. No al menos de forma regular. Si acaso, se dedicaba a "pasear perros", cuenta su entorno, pero dependería económicamente de sus padres.

Luis Carlos Rivera, en su paso por las Fuerzas Armadas de Colombia.

De hecho, ella y su novio Luis Carlos, también detenido y en prisión provisional en la cárcel de Zuera, vivían en un piso en Zaragoza propiedad de sus progenitores.

El colombiano, de 30 años, no tenía regularizada su situación en España y tampoco tenía un oficio, lo que arroja aún más dudas sobre cómo se las arreglaban económicamente.

Y más teniendo en cuenta el bebé que venía en camino.

En abril de este año, él mismo reconocía que llevaba meses en una situación de precariedad y que al acogerse a la regularización del Gobierno de Pedro Sánchez buscaba un futuro mejor para él y para su familia.

Ayudar a su hija nunca había sido un problema para el matrimonio, que vivía "de siempre" en Tauste. No en vano, Javier procedía de una familia con posibles. "Eran muy humildes, podían estar viviendo en una casa cuatro veces más grande que la que tenían, pero llevaban una vida sencilla", explican quienes les trataron de cerca.

Los dos eran conocidos por su generosidad. Ella, sin ir más lejos, había ayudado a temporeros a encontrar techo en las semanas de la recogida de la fruta.

"Sacaba muy buenas notas"

Los novios no llevaban mucho tiempo juntos, pero Carlota está embarazada de él, un punto que complica, más si cabe, su enrevesada situación, dado que Luis Carlos tenía una amante a la que no dudó en recurrir la noche de autos en busca de una coartada.

Cuando le dio la noticia a sus padres se desencadenó una gran discusión en un céntrico restaurante de la localidad, una imagen que no pasó desapercibida y que podría haberse convertido en el detonante de los acontecimientos.

Carlota ha sido siempre una niña "muy deseada y querida". Era muy puntillosa y sacaba muy buenas notas. Tanto que pudo hacer primero de Medicina en la Universidad de Zaragoza pese a la elevada nota de corte.

Pero unos años antes, algo empezó a torcerse. Sus profesores llamaron a sus padres para avisarles de que la joven sufría un caso de bulimia "de libro", algo de lo que ellos no parecían ser conscientes.

"Quería tener un cuerpo perfecto y ser perfecta en todo, pero cuando no llegas a conseguirlo te vas al otro extremo", cuentan personas que la conocieron aquellos años.

La situación empeoró con el paso del tiempo, con brotes psicóticos constantes y un problema con las drogas que lo habría agravado todo.

Tampoco frecuentaba las mejores compañías. De hecho, las fuentes consultadas por EL ESPAÑOL aseguran que sus padres llegaron a pagar un billete a uno de sus novios para que se fuera lejos y no volviera... Pero volvió.

En los últimos años no se la veía mucho por Tauste. Tampoco a Luis Carlos, al que muchos vecinos de este municipio de cerca de 7.000 habitantes ni siquiera conocían.

Todo esto hizo que algunos de sus conocidos y allegados pensasen directamente en ella nada más darse a conocer la terrible muerte del exlíder de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA) y su mujer.

La mayoría siguen "tristes" y sin creerse todavía lo sucedido. Sobre todo, por el amor que había en esa casa.

"Sus padres hicieron todo lo posible por ella. También por Olga, la hermana pequeña, a pesar de estar en la distancia", cuentan.

Por el momento, Carlota y Luis Carlos tendrán que responder por un delito de homicidio, castigado con penas de 10 a 15 años de prisión, ante un jurado popular, pero la propia juez de Ejea de los Caballeros no descarta elevar la calificación a asesinato si se reúnen pruebas suficientes. En ese caso, el tope serían 25 años por cada víctima mortal.

Hasta el momento, los detenidos ni se han autoinculpado ni han inculpado al otro. No obstante, la defensa del joven colombiano ya habla de él como una persona "muy influenciable".

Su abogado, Sergio Piracés, está estudiando recurrir el auto de entrada a prisión, dado que, según su criterio, no hay riesgo de fuga ni de destrucción de pruebas.

Tampoco ve evidencias suficientes para sostener una acusación tan grave a pesar de que las cámaras de Tauste captaron con claridad a ambos tanto a su llegada a la localidad como después de, presuntamente, haber acabado con el matrimonio en su propia casa.

Si hubo o no premeditación será clave. Hasta ahora, no obstante, todo parece jugar en su contra, ya que la Guardia Civil ha descubierto que dejaron sus teléfonos móviles en Zaragoza la noche de autos a propósito con el objetivo de no poder ser geolocalizados.

Por lo que se cree, Carlota habría accedido a la casa con sus propias llaves y habría aguardado a la llegada de sus padres, que estaban de cena.

El crimen se habría producido hacia las 3.00, ya que el exlíder agrario estuvo en Facebook sobre la 1.00 y se conectó a Whatsapp pasadas las 2.30.

La vida de Javier se apagó en el dormitorio principal, mientras que Esther llegó al descansillo, donde fue encontrada con heridas en el cuello y evidentes signos de ensañamiento.

Se cree que uno de los dos -presumiblemente Esther- pudo llegar a forcejear con su hija para protegerse, ya que cuando el familiar que se desplazó a Zaragoza para darle la terrible noticia pudo verla presentaba magulladuras compatibles en los brazos y la cara.

La brutalidad que reflejaban los cuerpos dejó claro desde un primer momento que detrás del crimen había un móvil visceral, pero serán las pesquisas de la Guardia Civil, que ha estado tres días peinando la vivienda, las que puedan determinar si este se convierte finalmente en un caso de asesinato.