Carmen Lanchares afirma que “el ejercicio es el mejor seguro de vida” pero la autonomía en la vejez exige más que caminar

2026/10/09

Una mujer mayor sonríe con una taza; otra mujer de cabello blanco ríe a su lado, sentadas al aire libre con árboles y luz cálida de fondo

La diferencia en la esperanza de vida alcanza los 11 años entre distintos barrios de Madrid por factores socioeconómicos.

Carmen Lanchares plantea que el entrenamiento de fuerza debe complementar las caminatas para preservar la autonomía durante el envejecimiento. La experta en longevidad y autora de El tiempo a nuestro favor sostiene que una rutina semanal puede proteger la masa muscular y la densidad ósea, según dijo a AS.

La situación económica también condiciona cómo se llega a la vejez: Lanchares recuerda una diferencia de hasta 11 años en la esperanza de vida entre los barrios madrileños de Salamanca y Vallecas. La distancia, señala, no solo se refleja en la cantidad de años vividos, sino en las condiciones de salud, autonomía y acceso a cuidados durante esa etapa.

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Durante décadas, a las personas mayores se les recomendó caminar como única actividad física. “Para los expertos no hay duda: el ejercicio es el mejor seguro de vida”, afirmó.

Una rutina de una hora semanal de ejercicios de fuerza, bien orientada, protege los huesos y los músculos. Lanchares afirma que trabajar la musculatura también favorece las capacidades cognitivas porque estimula la liberación de moléculas neuroprotectoras en la sangre, que ayudan a mantener el cerebro ágil.

Carmen Lanchares, autora de El debate de la longevidad con el tiempo a favor
Carmen Lanchares plantea que el entrenamiento de fuerza complementa las caminatas para preservar la autonomía en la vejez.

La recomendación incluye ejercicios de equilibrio para reducir el riesgo de caídas, una de las amenazas asociadas al envejecimiento. La meta no es únicamente prolongar la vida, sino conservar la capacidad de realizar las actividades cotidianas sin depender de otras personas.

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El libro de la periodista española aborda la longevidad desde los hábitos físicos, pero también desde sus dimensiones psicológicas, económicas, sociales, ambientales y éticas. Lanchares fue directora de belleza en Vogue durante 22 años y cuestiona la presión que acompaña a los actuales discursos sobre el cuidado del cuerpo.

La autora advierte que el lenguaje sobre la edad se modificó, aunque no necesariamente desapareció el temor al deterioro. “Estamos atrapados en una paradoja. Es cierto que estamos ante un cambio de paradigma. Sin embargo, aunque hemos cambiado las palabras del discurso, no sucede tanto con el sentir que hay detrás”, afirmó en una entrevista con Vogue.

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Ese cambio desplazó el rechazo abierto al envejecimiento hacia fórmulas que promueven una supuesta mejor versión personal. Lanchares observa que esa aspiración suele asociarse con menos arrugas, menos grasa corporal, más músculo y una vitalidad que reproduce la apariencia de la juventud.

Nueva York lanzó una campaña denominada Ageism Stops With You para combatir el edadismo y promover una conversación pública intergeneracional
La práctica de ejercicios de fuerza estimula la liberación de moléculas neuroprotectoras que favorecen la capacidad cognitiva.

“La problemática no es aspirar a mejorar, sino que se haya decidido que esa mejor versión siempre sea una más joven”, sostiene. A su juicio, la exigencia de controlar el sueño, la alimentación, el ejercicio, la glucosa, el estrés y los suplementos puede derivar en culpa, ansiedad y una relación obsesiva con el propio cuerpo.

La longevidad no depende solo de la biología ni de la voluntad individual. La autora explica que la incertidumbre económica, la dificultad para llegar a fin de mes y la carga de cuidar en soledad a un familiar pueden producir estrés crónico: niveles elevados y sostenidos de cortisol aceleran el reloj biológico.

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Tener recursos permite destinar tiempo al ejercicio, al descanso, a cocinar, consultar a un fisioterapeuta o un psicólogo y delegar tareas. También facilita el acceso a revisiones médicas, diagnósticos más rápidos y tratamientos antes de que un problema de salud se agrave.

Lanchares señala que la sanidad pública cuenta con profesionales calificados, aunque las listas de espera y las limitaciones de recursos pueden otorgar ventajas a quienes tienen un seguro privado. La alimentación es otro factor: una pensión insuficiente puede obligar a reemplazar productos frescos por ultraprocesados, más baratos pero con menor aporte nutricional.

El ensayo, publicado por Debate, sello editorial español, reúne decenas de estudios clínicos sobre el cuerpo humano y sus cambios con la edad. La periodista explicó a EFE que buscó profundizar en los hallazgos científicos sin perder de vista “el lado humano y la realidad cotidiana”.

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Una mujer mayor con anteojos escribe en una hoja sobre una mesa frente a una especialista que sostiene una libreta.
El ensayo publicado por la editorial Debate concluye que el desgaste celular establece un techo biológico inevitable.

La autora rechaza tanto los atajos para alcanzar una juventud indefinida como la idea de que cuidarse implique negar el paso del tiempo. “Cuidarse es aceptar el proceso natural y acompañarlo con las mejores herramientas disponibles. Negar el envejecimiento es declararle una guerra, perdida de antemano, a la biología”, dijo Lanchares a EFE.

En su investigación también revisa las hipótesis de científicos que defienden la posibilidad de resolver el envejecimiento como un problema técnico. Sin embargo, considera más convincente la existencia de un límite natural: “La evidencia científica confirma que el desgaste celular marca un techo biológico inevitable”.

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