
Los tripulantes de cabina de pasajeros (TCP) encabezan el ranking de mortalidad por cáncer por radiación entre más de 500 ocupaciones analizadas por un estudio de Harvard publicado este agosto en JAMA Internal Medicine. Ese dato es ahora la palanca con la que FSC-CCOO exige al Gobierno y a todos los grupos parlamentarios la modificación urgente del Real Decreto 1559/1986.
La norma regula los coeficientes reductores para la edad de jubilación en los trabajos aéreos. Los TCP llevan casi 40 años excluidos de ese reconocimiento sin justificación técnica documentada, mientras el estudio acaba de cuantificar su riesgo con 12,7 millones de certificados de defunción analizados en Estados Unidos.
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El decreto de 1986 reconoce la penosidad del trabajo aeronáutico y aplica coeficientes reductores de jubilación a distintos profesionales del sector, pero no a este colectivo. Por eso, el Sector Aéreo y Servicios Turísticos de FSC-CCOO denuncia que la norma reconoce el riesgo de volar para otros perfiles aeronáuticos, pero no para quienes acumulan más horas a bordo.
El equipo liderado por el doctor Vishal Patel de la Escuela de Medicina de Harvard analizó datos del sistema nacional de estadísticas de mortalidad de Estados Unidos entre 2020 y 2024, con registros de 503 ocupaciones distintas, entre ellas 14.000 pilotos y 7.000 auxiliares de vuelo. Los TCP encabezan el resultado con un 6,9% de muertes atribuidas a cánceres radiocontrolados. Los pilotos quedan en segundo lugar con un 6,7%, y ambos superan el 5% registrado en la población trabajadora general.
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Para descartar que el riesgo fuera propio del sector aeronáutico en su conjunto, los investigadores compararon estos datos con los de mecánicos y personal de tierra vinculado a la aviación. En ese grupo, el riesgo no se disparó de la misma manera, lo que apunta a la exposición en altitud como factor determinante.
El estudio analizó los tumores con asociación documentada a la radiación: mama, sistema nervioso central, mieloma múltiple, leucemia, linfoma, tiroides, próstata, melanoma y cáncer de piel no melanoma. Los TCP tienen un 50% más de probabilidad de morir por estas patologías frente a la población trabajadora general. Los pilotos, un 36% más. La razón detrás de esto es que, a grandes altitudes, la atmósfera actúa como escudo reducido frente a la radiación procedente del espacio.
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Los propios autores reconocen que el análisis no prueba causalidad directa. No disponían de datos sobre la radiación recibida por cada trabajador, y tampoco pudieron aislar el efecto de la disrupción del ritmo circadiano, como el jet lag crónico y los turnos irregulares, que también se asocia a mayor riesgo oncológico. Los resultados, sin embargo, se mantuvieron tras ajustar por edad, sexo, raza, nivel educativo y estado civil.
Tras reuniones con el Grupo Parlamentario Socialista y el Grupo Plurinacional Sumar, FSC-CCOO logró que se registrara en el Congreso de los Diputados una proposición para solicitar formalmente la reforma del decreto. El sindicato exige ahora que las Cortes agilicen el debate parlamentario.
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*Con información de Europa Press