China inauguró este miércoles el canal de Pinglu, una monumental infraestructura que altera el mapa logístico del sur del país: por primera vez, la extensa red fluvial que atraviesa algunas de sus provincias interiores dispone de una salida directa al golfo de Tonkín, compartido por China y Vietnam, y, desde allí, a las rutas marítimas del Sudeste Asiático. La vía, de 134,2 kilómetros, ha supuesto una inversión de 72.700 millones de yuanes (alrededor de 9.400 millones de euros) y es el primer canal que conecta un río con el mar construido bajo coordinación nacional desde la fundación de la República Popular China, en 1949, según la agencia estatal de noticias Xinhua.
El canal comienza en la desembocadura del río Pingtang, en Hengzhou, una ciudad bajo administración de Nanning, la capital de la región autónoma de Guangxi (suroeste de China), y avanza hacia el sur hasta enlazar con el río Qin, que desemboca en el golfo de Tonkín, conocido en el gigante asiático como golfo de Beibu. Solo 6,5 kilómetros han tenido que excavarse para atravesar la divisoria de aguas, ya que la mayor parte del recorrido aprovecha cauces existentes que han sido ensanchados, dragados o rectificados.
La geografía explica la relevancia de esta nueva vía. Aunque el golfo constituye la salida natural al mar del suroeste de China, los ríos de esta parte del país fluyen tradicionalmente hacia el este y desembocan en el delta del río Perla, ubicado en la provincia meridional de Cantón. Por eso, las mercancías transportadas por agua debían navegar hasta la capital cantonesa, Guangzhou, antes de volver hacia el oeste por mar. Pinglu permite ahora desviarlas hacia el sur y acorta ese recorrido interior en más de 560 kilómetros, de acuerdo con las autoridades.
La infraestructura admite buques de hasta 5.000 toneladas y cuenta con tres grandes complejos de esclusas (Madao, Qishi y Qingnian) para salvar un desnivel acumulado de 65 metros. “Es un proyecto emblemático de la estrategia para convertir a China en una potencia del transporte”, afirmó en junio Yang Huaxiong, director de Transporte Acuático del Ministerio de Transportes, durante una rueda de prensa organizada por la Oficina de Información del Consejo de Estado, el Ejecutivo chino.
En la primera jornada de funcionamiento, han navegado por Pinglu unos 30 cargueros con materiales de construcción, carbón, minerales, acero y fertilizantes. También comenzaron a operar una ruta internacional entre Nanning y Can Tho, en Vietnam, y otra nacional hasta Yangpu, ubicada en la isla china de Hainan, según la Televisión Central de China, CCTV. Además, inició el servicio la primera de las cuatro líneas de pasajeros previstas.
El plan de Pekín no se limita a incrementar los intercambios con el Sudeste Asiático, sino que busca también proporcionar a sus provincias interiores, generalmente menos prósperas que las regiones costeras, un acceso más rápido a las rutas marítimas mundiales y favorecer así su industrialización. Entre las principales beneficiarias del canal de Pinglu figuran Yunnan, Guizhou, Sichuan y Chongqing, ubicadas en el suroeste del país, y Hunan, en el centro. Yan Jun, alto cargo de la Dirección de Trasporte Acuático del Ministerio de Transportes, explicó a la CCTV que sus mercancías podrán acceder al canal mediante redes fluviales y ferroviarias que convergen en Guangxi. La nueva vía ofrece a esas regiones “una oportunidad de desarrollo sin precedentes”, sostuvo Yan.
El Gobierno chino calcula que el nuevo itinerario reducirá entre un 18% y un 30% los costes logísticos y ahorrará más de 5.000 millones de yuanes anuales (casi 645 millones y medio de euros). También espera que refuerce el llamado Nuevo Corredor Internacional Tierra-Mar Occidental, una red de trenes, carreteras, puertos y vías fluviales concebida para conectar el interior chino con los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), el mayor socio comercial de China como bloque.
En términos estratégicos, esta salida meridional permite a Pekín diversificar sus corredores marítimos y vincular más estrechamente el suroeste del país con las cadenas de suministro regionales. Esa alternativa cobra mayor valor a medida que se recrudecen las tensiones comerciales y tecnológicas con Occidente. El comercio con la ASEAN alcanzó los 862.750 millones de dólares (747.646 millones de euros) durante los ocho primeros meses del año, un 25,6% más que en el mismo periodo de 2025, según datos aduaneros citados por el rotativo hongkonés South China Morning Post (SCMP).
En declaraciones recogidas por SCMP, Zhou Mi, investigador de la Academia China de Comercio Internacional y Cooperación Económica, dependiente del Ministerio de Comercio, considera que Pinglu no solo ofrece una salida al mar más eficiente, sino que brinda la posibilidad de “modernizar el sistema de transportes chino” y reorganizar las cadenas industriales mediante tecnologías inteligentes.
Aunque la obra de ingeniería ya está terminada y en funcionamiento, ahora comienza la tarea más difícil: convertirla en una ruta comercial estable. Lei Xiaohua, investigador de la Academia de Ciencias Sociales de Guangxi, señaló a The Beijing News que las mercancías a granel serán “la prueba de fuego” de la prometida reducción de costes. Las empresas, advirtió, compararán el precio total puerta a puerta, incluidos los transbordos, el almacenamiento y el tiempo durante el que mantienen inmovilizada la mercancía. El mayor riesgo durante los primeros meses será, a su juicio, que el volumen de carga, las conexiones terrestres y los servicios portuarios no avancen al mismo ritmo. Si los barcos circulan semivacíos o las frecuencias resultan irregulares, el coste unitario podría aumentar y deshacer parte de las ventajas previstas.
El proyecto de Pinglu no es único. China está impulsando otros similares en las provincias de Jiangxi, en el sureste, y en las centrales de Henan, Hubei y Hunan, con inversiones multimillonarias en vías navegables destinadas a abaratar el transporte de mercancías y estimular la industria local, para avanzar en su objetivo de acercar el interior del país a los mercados internacionales.