Chone se alista para El Niño: estas son las obras y medidas para reducir el riesgo de inundaciones

2026/09/08

Chone vuelve a mirar hacia sus ríos. La declaratoria oficial de El Niño en Ecuador, anunciada por el Gobierno el sábado 29 de agosto, coloca nuevamente bajo atención a uno de los cantones de Manabí que históricamente ha sufrido los efectos más severos de las lluvias y las crecidas de los ríos.

La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos informó ese día que el Gobierno fortaleció las acciones de preparación y declaró la alerta roja ante el fenómeno.

En Chone, la preparación no parte de cero. Desde 2024 se ejecutaron obras para aumentar la capacidad hidráulica de los ríos y reducir el impacto de las inundaciones.

Publicidad

Además, el Municipio ha intervenido el sistema de drenaje urbano, mientras que la empresa pública de agua mantiene equipos de bombeo y válvulas para impedir que el agua del río ingrese a la ciudad.

Inundaciones dejan más de $ 1,3 millones en pérdidas y 728 animales muertos en Chone

Sin embargo, las propias autoridades advierten que estas obras no significan que Chone quede completamente protegido. El objetivo es mitigar los efectos de una inundación, no eliminar el riesgo. La magnitud que pueda alcanzar el fenómeno será determinante.

La memoria de 2024 todavía está presente

El temor de los habitantes tiene un antecedente reciente. En febrero de 2024, Chone sufrió una de las inundaciones más graves de las últimas décadas. El COE cantonal declaró al cantón en situación de desastre después del desbordamiento de varios ríos y la inundación de amplios sectores urbanos y rurales.

Publicidad

Publicidad

Según datos difundidos entonces por el Municipio, 12.500 viviendas resultaron afectadas y 5.000 familias perdieron todos sus bienes. Las pérdidas económicas fueron calculadas en alrededor de $ 45 millones.

El agua también golpeó infraestructura crítica. El hospital Napoleón Dávila Córdova quedó afectado por la inundación y al menos diez recién nacidos tuvieron que ser evacuados durante la emergencia.

El desastre mostró además la vulnerabilidad de las zonas rurales. En parroquias como Convento, las crecidas provocaron desbordamientos, socavación de terrenos y evacuaciones de familias.

Para los habitantes, aquella experiencia sigue siendo una referencia.

Danny Andrade, ciudadano de Chone, recuerda incluso los efectos del fenómeno de El Niño de 1997-1998, cuando las carreteras quedaron destruidas y movilizarse desde las zonas rurales hacia Chone y Portoviejo podía tomar varias horas.

“Eso nos marcó mucho”, cuenta Andrade al recordar aquella época.

Publicidad

Ahora observa las nuevas obras con expectativa, pero también con cautela. “Esperamos que sí funcione, porque la magnitud de lo que se viene no se conoce”, señala.

Inundaciones afectan albergue de 88 perros en Chone: una mascota permanece desaparecida

Tres frentes para reducir la fuerza del agua

Una de las principales apuestas de Chone está fuera del casco urbano.

El Plan de Prevención y Mitigación de Inundaciones contempló una inversión aproximada de $ 11,2 millones y la intervención de alrededor de 31 kilómetros, entre ríos y canales.

El proyecto incluyó trabajos en el río Garrapata, el río Chone y el canal de encauzamiento.

En el Garrapata se realizaron labores de limpieza, desazolve, reconformación de taludes y protección de las márgenes con piedra escollera.

La intervención buscó recuperar la capacidad hidráulica del cauce y proteger sectores expuestos a las crecidas.

En el río Chone se ejecutaron trabajos de dragado, retiro de sedimentos y reconformación de muros en un tramo cercano a los 10 kilómetros, entre los puentes El Bejuco y El Olimpo.

Además, se intervino el canal de encauzamiento del río Chone, en un tramo de aproximadamente seis kilómetros, desde El Bejuco hasta el sector de Punta y Filo.

El objetivo de estas obras es que el agua encuentre mayor capacidad para circular cuando aumenten los caudales.

Ricardo Cabrera, subdirector de Riesgo y Seguridad Ciudadana de la Prefectura de Manabí, hace una precisión. “No se trata de eliminar las inundaciones. Estamos haciendo una mitigación”, explica.

Es decir, las obras buscan disminuir el impacto que pueda generar una creciente.

Según Cabrera, esa diferencia es fundamental porque ningún trabajo puede garantizar que Chone nunca vuelva a inundarse.

La prueba llegó después de las obras

Las intervenciones tuvieron una primera prueba durante la temporada lluviosa posterior a su ejecución.

Cabrera sostiene que los trabajos permitieron observar una reducción de las afectaciones en sectores que históricamente reciben agua.

El funcionario plantea un ejemplo: zonas que anteriormente podían registrar niveles de inundación de entre 1,5 y 2 metros podrían enfrentar acumulaciones considerablemente menores si las condiciones se mantienen dentro de los parámetros para los que fueron diseñadas las obras.

Pero ese escenario cambia si las lluvias superan la capacidad del sistema.

Frank Mendoza, gerente general de la Empresa de Agua de Chone, coincide en que las obras pueden ayudar, aunque evita presentar el sistema como una protección absoluta frente a un fenómeno extremo.

“En algo va a ayudar”, explica, pero advierte que una intensidad extraordinaria podría superar las capacidades previstas.

Esa es una de las principales preocupaciones ante El Niño: determinar hasta dónde puede responder un sistema diseñado para reducir el riesgo cuando las precipitaciones alcanzan niveles excepcionales.

El centro de Chone también prepara su sistema de drenaje

La preparación no se limita a los cauces. Dentro de la ciudad, el Municipio y la Empresa de Agua trabajan sobre el sistema que permite evacuar el agua lluvia.

Mendoza explica que parte de la zona urbana fue sometida recientemente a una regeneración que incluyó la renovación de las redes de agua potable, alcantarillado sanitario y aguas lluvias.

Estos son los nueve ríos y zonas en riesgo bajo vigilancia en Manabí este invierno

El sistema anterior tenía más de 45 años y había cumplido su vida útil. La intervención incorporó nuevos dimensionamientos y estaciones de bombeo con mayor capacidad.

“Esto resulta especialmente importante para Chone porque la ciudad se encuentra en una zona de baja cota y está rodeada por muros de protección. Cuando el nivel del río aumenta, el agua lluvia no puede salir por gravedad con facilidad. Por eso las estaciones de bombeo cumplen un papel clave”, explicó.

Además, el sistema cuenta con válvulas diseñadas para impedir que el agua del río ingrese hacia la ciudad cuando el nivel exterior supera al urbano.

El riesgo aumenta cuando el agua alcanza niveles capaces de superar los muros.

No solo la ciudad está en riesgo

El problema de las inundaciones en Chone no termina en el área urbana. El cantón tiene una extensa zona rural y una importante actividad agrícola.

Cuando aumentan los caudales, las corrientes pueden arrastrar sedimentos, árboles y otros materiales que terminan obstruyendo alcantarillas, puentes y canales.

Mendoza explica que, en esos casos, el Municipio moviliza maquinaria para retirar los obstáculos y permitir que el agua continúe su recorrido.

En parroquias rurales como Convento y Eloy Alfaro, las lluvias de 2024 causaron también afectaciones importantes. Allí el riesgo incluye inundaciones, deslizamientos y erosión de terrenos.

El impacto sobre la agricultura también es una preocupación. (I)