Coco Sily sorprendió al tomar distancia de Alejandro Fantino: «Estoy en las antípodas»

2026/07/13

(BUENOS AIRES).- «Estoy en las antípodas de su pensamiento, no comparto nada en ese sentido», expresó Coco Sily esta semana, y con esa frase marcó un inesperado distanciamiento público de Alejandro Fantino, a quien definió como “un amigo entrañable”. Las declaraciones del actor y conductor sacudieron el ambiente artístico porque pusieron sobre la mesa la grieta entre el afecto personal y las convicciones ideológicas.

La polémica había estallado días atrás, cuando Fantino respondió en su canal de streaming Neura a las críticas de Tomás Fonzi por la falta de trabajo en el sector audiovisual. Fonzi había asegurado que “hay muy poco trabajo” y que “prácticamente desapareció la ficción de la televisión argentina”. La réplica de Fantino fue directa y generó un fuerte revuelo.

El periodista, acérrimo defensor de la gestión de Javier Milei, le sugirió: “Pero, por ahí si tenés el carnet de conducir podés agarrar Uber, Tomás. Y podés laburar en Uber o podés laburar, no sé, qué sé yo… cortando pasto, podés hacer un curso de electricidad tranquilamente, podés hacer un curso de reparación de lavarropas”. Acto seguido, agregó: “Y claro, papá. Es más importante generar otras cosas”.

Sily, que trabajó una década como segundo de Fantino en América, recogió el guante. Reconoció que no había escuchado el tono completo de aquella respuesta. “No escuché el tono en el que dijo que los actores deberían manejar un taxi, hay que ver el tono”, aclaró. Pero no dudó en fijar su posición: “Lo que sí, lo escucho y estoy en las antípodas de su pensamiento, no comparto nada en ese sentido”.

Sily se cuidó de no tirar abajo el vínculo afectivo. “Alejandro Fantino es un amigo entrañable, yo lo quiero mucho, trabajé 10 años como segundo de él en América”, remarcó. Esa doble condición —el cariño genuino y la fisura ideológica— fue lo que más repercusión generó en las redes y en el mundo del espectáculo.

El cruce reavivó el debate sobre la crisis laboral en el sector artístico y la postura del oficialismo respecto de la cultura. Las palabras de Fantino, que para muchos minimizan la gravedad del parate en la producción audiovisual, encontraron en Sily una respuesta que combinó respeto personal con disenso político, un equilibrio que pocas veces se ve en la discusión pública.

Lejos de cerrarse, la controversia se expandió más allá del ambiente artístico y se instaló en medios y redes sociales, donde las opiniones quedaron divididas entre quienes respaldan la crudeza de los consejos de Fantino y quienes los interpretan como una chicana hacia un colectivo profesional golpeado. Por lo pronto, Sily dejó en claro que el afecto por su excompañero sigue intacto, aunque sus ideas, en sus propias palabras, estén en las antípodas.