Cómo las bibliotecas pueden apoyar la IA y la alfabetización en medios digitales

2026/07/27

Libraries Connected. (2026). How libraries can support AI and digital media literacy: Good practice from the Innovating in Trusted Spaces project. Libraries Connected. https://www.librariesconnected.org.uk/sites/default/files/2026-03/Good%20practice%20from%20the%20Innovating%20in%20Trusted%20Spaces%20project.pdf

Esta guía constituye uno de los resultados principales del proyecto Innovating in Trusted Spaces, una iniciativa desarrollada por Libraries Connected, en colaboración con Good Things Foundation y WSA Community, con financiación del Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología del Reino Unido (DSIT). Su propósito es ofrecer a las bibliotecas públicas un marco práctico para responder a uno de los mayores retos de la actualidad: ayudar a la ciudadanía a comprender y utilizar la inteligencia artificial de forma crítica, ética y segura, reduciendo al mismo tiempo las desigualdades derivadas de la exclusión digital. +

El documento parte de la idea de que las bibliotecas son espacios de confianza donde las personas pueden explorar nuevas tecnologías sin presiones comerciales y con el apoyo de profesionales capacitados.

El informe sostiene que la alfabetización digital tradicional ya no es suficiente para afrontar los desafíos planteados por la IA generativa y por la proliferación de contenidos sintéticos, desinformación y manipulación algorítmica. En consecuencia, propone ampliar el concepto de alfabetización digital incorporando competencias relacionadas con la comprensión del funcionamiento básico de la IA, la evaluación crítica de sus respuestas, la identificación de sesgos, el reconocimiento de contenidos generados artificialmente y el uso responsable de herramientas conversacionales y creativas. Las bibliotecas pasan así de enseñar únicamente habilidades técnicas a fomentar capacidades de pensamiento crítico y ciudadanía digital.

Uno de los principales aportes del documento es la identificación de cuatro modelos de intervención que demostraron ser eficaces durante el proyecto piloto. El primero consiste en exposiciones y espacios interactivos donde los usuarios pueden descubrir la IA de forma autónoma mediante paneles, demostraciones y actividades de exploración. Este formato resulta especialmente útil para reducir el miedo inicial hacia la tecnología y despertar la curiosidad de personas que normalmente no asistirían a un curso formal.

El segundo modelo corresponde a sesiones introductorias programadas, dirigidas a cualquier ciudadano interesado en conocer qué es la inteligencia artificial, cómo funciona, cuáles son sus aplicaciones cotidianas y qué riesgos deben tenerse presentes. Estas sesiones ofrecen una primera aproximación accesible y comprensible, evitando tecnicismos y utilizando ejemplos relacionados con la vida diaria.

El tercer modelo se basa en talleres específicos adaptados a colectivos concretos, como personas mayores, desempleados, familias con bajos ingresos o personas con discapacidad. La guía muestra que adaptar los contenidos a las necesidades reales de cada grupo incrementa notablemente la participación y facilita que los asistentes perciban la utilidad práctica de la IA en su contexto personal.

El cuarto modelo consiste en apoyo individualizado, mediante consultas espontáneas o sesiones uno a uno en las que el personal bibliotecario responde preguntas concretas y acompaña a los usuarios en el uso de herramientas de IA. Este enfoque permite resolver dudas específicas y generar una relación de confianza especialmente valiosa para quienes presentan mayores niveles de inseguridad tecnológica.

La publicación concede una gran importancia a la alfabetización mediática, entendida como la capacidad para analizar críticamente la información que circula en Internet. Se explica que la inteligencia artificial incrementa la facilidad para producir imágenes, vídeos y textos aparentemente creíbles, lo que obliga a reforzar las habilidades de verificación de fuentes, contraste de información y detección de contenidos manipulados. En este contexto, las bibliotecas son consideradas instituciones especialmente adecuadas para promover hábitos de consumo informativo responsable gracias a su tradicional compromiso con el acceso fiable al conocimiento.

Otro aspecto destacado es la metodología Test and Learn (probar y aprender) utilizada durante el proyecto. En lugar de implantar programas rígidos previamente diseñados, las bibliotecas participantes experimentaron con pequeñas iniciativas, evaluaron continuamente los resultados y modificaron sus actividades según las respuestas obtenidas de los usuarios. Este enfoque permitió introducir innovaciones rápidamente, reducir el temor al fracaso y fomentar una cultura organizativa basada en el aprendizaje continuo y la mejora permanente.

La guía identifica igualmente diversas barreras que dificultan la implantación de programas de alfabetización en IA. Entre ellas destacan el miedo de muchos ciudadanos hacia las nuevas tecnologías, la percepción de que la IA es excesivamente compleja, la falta de confianza del propio personal bibliotecario, la escasez de tiempo para desarrollar nuevas actividades y la rápida evolución de las herramientas tecnológicas. Para superar estos obstáculos se recomienda comenzar con actividades sencillas, utilizar ejemplos cotidianos, fomentar el aprendizaje entre iguales, compartir materiales entre bibliotecas y crear comunidades profesionales de intercambio de experiencias.

Un elemento central del documento es el fortalecimiento del papel profesional de los bibliotecarios. La guía insiste en que no es necesario que el personal sea experto en inteligencia artificial para poder facilitar el aprendizaje de los usuarios. Lo verdaderamente importante es desarrollar confianza, mantener una actitud abierta hacia la experimentación y adquirir competencias suficientes para orientar, acompañar y promover el pensamiento crítico. El proyecto demuestra que la participación activa en experiencias piloto incrementó significativamente la seguridad y satisfacción profesional de los equipos bibliotecarios.

La publicación también propone integrar estas actividades dentro de la programación habitual de las bibliotecas, evitando que la alfabetización en IA se convierta en una iniciativa aislada. Recomienda aprovechar clubes de lectura, actividades familiares, programas de inclusión digital, apoyo al empleo y formación permanente para introducir contenidos relacionados con la inteligencia artificial de forma transversal, adaptándolos a las necesidades de cada comunidad. De esta manera, la IA deja de ser un tema exclusivamente tecnológico para convertirse en una competencia ciudadana vinculada al acceso a la información, la participación democrática y el aprendizaje a lo largo de la vida.

En conjunto, esta guía representa una de las primeras propuestas sistemáticas orientadas específicamente a las bibliotecas públicas para afrontar el impacto social de la inteligencia artificial. Su principal contribución consiste en ofrecer modelos de actuación validados mediante experiencias reales, herramientas fácilmente replicables y recomendaciones prácticas que pueden adaptarse a diferentes contextos locales. Más allá de enseñar a utilizar aplicaciones de IA, el documento plantea una visión estratégica de la biblioteca como espacio de confianza donde los ciudadanos desarrollan competencias críticas para desenvolverse en un entorno digital cada vez más complejo, automatizado y condicionado por sistemas inteligentes.