(BUENOS AIRES).- El patio de la casa de José María Listorti y Mónica González esconde un club en miniatura. Hay una pileta de grandes dimensiones, un jardín amplio y una mini cancha de fútbol con arco. Ahí juega el conductor con sus hijos, Franco y Bruno, cada vez que el tiempo lo permite. Así es cómo vive la familia puertas adentro.
Es el sector favorito de la familia y el que más aparece en los videos de humor de la pareja. La cuenta de Instagram del conductor roza los dos millones de seguidores. Funciona como la gran ventana del hogar y muestra cómo es la vida cotidiana entre sketch y sketch. Ahí se ven los ambientes, el patio y hasta la rutina de los chicos.
La casa está en Villa Devoto, el barrio porteño donde Listorti nació y pasó su adolescencia. Nunca quiso irse de ahí. El barrio tiene un valor sentimental para el conductor y la eligió también pensando en la crianza de sus hijos. Criar a Franco y a Bruno donde él mismo creció fue una decisión tan importante como cualquier detalle de la construcción.
La vivienda tiene dos plantas y la distribución separa la vida social de la privada. La planta baja reúne la cocina, el comedor y la sala de estar. El primer piso queda reservado para la habitación del matrimonio y los cuartos de los chicos. Cada cuarto tiene un escritorio amplio para las tareas escolares y una decoración a la medida de sus gustos.
La decoración general va en blanco y negro. Los ambientes son amplios y luminosos, con pisos de madera y grandes ventanales que dejan entrar la luz natural. El blanco domina los espacios y los detalles negros aportan el contraste. Mónica define la sala de estar y los espacios comunes, con algún consejo de Listorti, y los chicos participan en la ambientación de sus habitaciones.

En el día a día, la casa funciona además como escenario de las grabaciones de la pareja. Por ahí también se pasea Martínez, el perro de la familia, otro habitué de los videos. Un día el living aparece como fondo de un sketch y al día siguiente vuelve a ser el lugar de las tareas escolares y los asados.
La historia de la pareja también se cuenta en esa casa. Se conocieron en 2007 gracias a Flavio Mendoza y a un trabajo compartido. Franco nació en noviembre de 2009 y Bruno llegó en enero de 2014. Se casaron dos veces: en noviembre de 2012 y en agosto de 2019, cuando viajaron a Las Vegas. En los días de calor, el plan no cambia: pileta, jardín y un picadito en la cancha propia, en el mismo barrio de siempre.
