Crece la polémica por la repentina cancelación de la escritora argentina Ariana Harwicz en un festival cultural en Granada

2026/09/20

La autora de “Matate, amor”, llevada al cine por Jennifer Lawrence, denunció que la desprogramaron a último momento cediendo “a la presión de militantes, al terror”. Grupos pro Palestina cuestionaban su oposición al boicot cultural contra Israel.

20 de septiembre 2026, 14:30hs

La escritora argentina Ariana Harwicz, cuya participación en el Festival Internacional de Artes Literatura y Humanidades de Granada fue cancelada tras presiones de grupos activistas, encendiendo el debate sobre la censura y la libertad de expresión en Europa.

La escritora argentina Ariana Harwicz, cuya participación en el Festival Internacional de Artes Literatura y Humanidades de Granada fue cancelada tras presiones de grupos activistas, encendiendo el debate sobre la censura y la libertad de expresión en Europa.

Las repercusiones por la cancelación de la escritora argentina Ariana Harwicz del Festival Internacional de Artes Literatura y Humanidades, que sucederá entre el 21 y el 27 de septiembre en Granada, España, se convirtieron en un debate global en torno de la libertad de expresión. Fue en cuestión de horas, a partir de que la autora de Matate, amor, Precoz o Perder el juicio hiciera pública su repentina desprogramación, después de meses de confirmada, en su cuenta de X.

“No es un ‘Festival International de Artes Literatura y Humanidades’ y no es una Universidad pública en Granada”, escribió. “Las organizadoras dijeron cuánto admiran mis libros, que son todo menos propaganda. Me desprogramaron a último momento. Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror. Yo quería ir igual aunque hicieran una manifestación, dijeron que sería peligroso. Será un Festival sin disidencia. Qué pena por los estudiantes”.

Crece la polémica por la repentina cancelación de la escritora argentina Ariana Harwicz en un festival cultural en Granada

La directora de este festival, que celebrará su segunda edición con la participación de otras autoras argentinas, como Gabriela Cabezón Cámara y Rita Segato, confirmó que se “rescindió la invitación” a Harwicz a partir de “su posición contraria al boicot cultural de Israel”. Por su parte, la Universidad de Granada publicó un comunicado desligándose de la decisión: “No fue adoptada, aprobada ni respaldada por el Equipo de Gobierno de la Universidad de Granada”.

“La Universidad de Granada no comparte esta decisión. Una universidad pública debe ser un espacio abierto al pensamiento crítico, al contraste de ideas y a la expresión de posiciones plurales, aún cuando estas resulten discrepantes o controvertidas”, suma el comunicado en un llamativo segundo párrafo.

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Harwicz estaba programada en un diálogo público que llevaba por título “Oponerse al mundo”. Y desde que denunció su repentina cancelación ha estado muy activa en redes sociales respondiendo a diversos usuarios. “También fui contraria a la desprogramación de rusos cuando estalló la guerra de Ucrania. Soy contraria a la reducción de toda persona a su nacionalidad”, ha dicho. Y también: “Estoy en contra del boicot cultural y estoy muy feliz de encontrarme con gente que piense distinto”.

Hay voces que denuncian antisemitismo por parte de la institución española; y no son pocos los que exigen palabras de solidaridad por parte de las otras autoras argentinas programadas, en uno más de los episodios que, por estos días, muestran la sensibilidad del mundo cultural ante la grieta de Medio Oriente. Con otros ejemplos recientes, como los aplausos a los directores israelíes del film NAZA, y la consecuente polémica; y las palabras de Ed Sheeran en Filadelfia después de que varios de sus compañeros de gira decidieran bajarse, en protesta por la cancelación del rapero Mackelmore.

El tweet de Ariana Harwicz sobre la filmación de Matate, amor (Foto: X / Twitter)

El tweet de Ariana Harwicz sobre la filmación de Matate, amor (Foto: X / Twitter)

En línea con Harwicz, la periodista israelí Ruth Margalit, corresponsal del New York Times y The New Yorker, muy crítica hacia el gobierno actual de su país, que enfrenta eleciones el 27 de octubre, alertaba en una entrevista sobre los peligros del boicot cultural y académico. “Boicotear una institución científica israelí es boicotear a quienes se oponen al gobierno de Netanyahu, a quienes creen en la libertad de expresión y en mantener vivo el espíritu liberal e innovador de Israel”, decía en referencia al pedido del alcalde Zohran Mamdani de boicotear la cooperación entre una prestigiosa universidad estadounidense y el instituto Technion de Israel. “Solo perjudica a los sectores liberales”.