Entre los estrenos más destacados del cine nacional de 2026 se encuentra Pepita, la pistolera, un thriller dramático dirigido por Lucía Puenzo que retoma parte de la historia de Margarita Di Tullio para llevarla a la ficción, hablar del mundo del trabajo sexual en Argentina, los femicidios y el asfixiante patriarcado.
El film está protagonizado por Luisana Lopilato, quien deja de lado la comedia —el género que la volvió una de las favoritas de la televisión argentina— y encarna a una mujer fuerte y ambivalente que se enfrenta a los poderes mafiosos para liberarse a sí misma y a sus compañeras trabajadoras sexuales.
La verdadera potencia de la actuación de Lopilato reside en la mirada, un lugar donde la cámara se posa constantemente y a través de cuyos ojos vemos no solo sus diferentes emociones, sino también la evolución del personaje: de mujer vulnerada a madama, de sometida a jefa y de víctima a victimaria.

Este aspecto dual del personaje se vuelve central en la historia, la cual también plantea debates morales, tal como expone el personaje a cargo de Charo López: Pepita se convierte en aquello que deseó combatir.
Como el cine moderno lo plantea desde hace décadas, aquí no nos encontramos con una heroína total, sino con una mujer que tiene actos reprochables, que actúa como salvadora feminista y que también replica prácticas del patriarcado; sin embargo, sus ambivalencias pueden resumirse en un fin último: la supervivencia.
Pepita, la pistolera se sitúa en la década de los 80 en Mar del Plata, lejos de los paisajes turísticos y dentro de los suburbios —en este sentido, vale destacar el diseño de producción del film y la recreación de época—.
Mientras un asesino ensañado con trabajadoras sexuales las acecha a toda hora, un grupo de mujeres lucha por su sostén y por mantenerse con vida. En este contexto, Margarita, quien está embarazada y cansada de ser violentada por su cafisho, decide abrir un burdel enfrentándose a los poderes más peligrosos.

Si bien a través del tráiler y las primeras imágenes del film podríamos esperar un producto al estilo de Quentin Tarantino y un thriller frenético, Puenzo opta más bien por una pieza de densidad dramática que también recoge varias fórmulas hollywoodenses.
En ese sentido, una de las patas más flojas de la película es el libreto y un guion que parece no llegar a explotar del todo, a pesar de contar con un elenco potente integrado por Camila Peralta, Marcelo Subiotto, Alberto Ajaka y María Riot, entre otros.
La nueva película de Puenzo tiene un valor particular por su mirada feminista, su planteo no abolicionista y la creación de un personaje que se debate constantemente entre la vida, la muerte, la moral y el poder.