Las historias de amor a veces parecen ser solo aptas para los dramas juveniles o para las rom-coms. Es una visión reduccionista de un romanticismo que suele tener sus mejores historias fuera de títulos pavoncios como El verano en que me enamoré, series hechas con el piloto automático como Off Campus o comedias que tienen problemas para aguantar el tipo como Nadie quiere esto. Y, en este último año, hemos tenido cuatro títulos que son entre notables y brillantes y que sobre todo enamoran:
SkyShowtime
Trío

Hugo (Seth Manteus) se muda a casa de los Stiller cuando va a Estocolmo a estudiar. Los Stiller pertenecen a una de las familias más adineradas y bien conectadas de Suecia pero precisamente ese matrimonio está vinculado al mundo intelectual y disfrutan acogiendo a estudiantes de artes como que estudia literatura. que es extremadamente reservado, empieza a fijarse en Thora (Rebecka Harper), la inteligente y desafiante hija de los Stiller; y en August (Felix Sandman), el mejor amigo (¿o novio?) bisexual de Thora, de optimismo y carisma desbordantes.
Trío, la adaptación de la sobresaliente novela de Johanna Hedman, que corre a cargo de Veronica Zacco, tiene protagonistas jóvenes pero una mirada inequívocamente adulta. Confía en el espectador al entender los silencios, las miradas y las contradicciones, sin la necesidad de poner siempre palabras a los sentimientos y situaciones. Pero, a través de una conexión a tres bandas, se explora un sentido amplio y generoso del amor, y también crudo, por la forma en la que el amor puede tener su mayor obstáculo en los caracteres intrínsecos de las personas.
Trío es un tesoro, una joya, un diez, posiblemente lo mejor que se ha emitido estos meses. Atención al reparto, donde las versiones jóvenes y adultas de los personajes tienen una coherencia física e interpretativa absoluta; y atención a los sutiles estallidos de emoción de los finales de episodio, que encapsulan tanto sentimiento. Qué orfebrería dramática.
Movistar Plus+
Días de ceniza

Cushla (Lola Petticrew) vive anestesiada. Es 1975, vive a las afueras de Belfast y en esa sociedad nadie se puede salir de la norma. Enseña en una escuela católica, ayuda a su hermano en el bar por las noches y, cuando llega a casa, recoge del suelo a su madre alcohólica (Gillian Anderson). Pero, cuando conoce a Michael (Tom Cullen), un abogado protestante y casado que defiende a sospechosos del IRA, encuentra una vía de escape para esa realidad, por más que el idilio sea peligroso para ella.
Días de ceniza, que adapta la novela de Louise Kennedy, tiene más de radiografía de los llamados Troubles y cómo era vivir en un entorno tan controlado que de historia de amor. Pero es fascinante ver la historia de emancipación social, política y psicológica de Cushla, que desafía a su comunidad tanto con su vida amorosa como sus acciones al ayudar un alumno; la forma en la que se cuenta sin prejuicios la aventura entre Cushla y Michael, sin necesidad de defender o antagonizarlo a él; y es casi una obligación enamorarse de Lola Petticrew, quien estas semanas está ejerciendo de asesina en serie (cargadas de razones) en Furious.
Movistar Plus+
Más que rivales

Existe un universo en el que se adapta una novela como Más que rivales de Rachel Reid y el resultado es tan básico y simplista como las repetitivas escenas de sexo. Por suerte, no es este. Jacob Tierney entendió que podía aprovechar la historia y, a partir del guion y de la dirección, darle profundidad y estilo y quitarle obviedad. Así, en vez de tener una obra de consumo fácil, tenemos una serie brillante que consigue ser íntima, independiente y comercial sin que ninguno de estos objetivos comporte ninguna renuncia.
La historia es la de Shane Hollander (Hudson Williams) y Ilya Rozanov (Connor Storrie), dos jugadores profesionales de hockey que, a medida que pasan los años, se enfrentan sobre el hielo, con una rivalidad potenciada por los medios de comunicación. Lo que los periodistas deportivos desconocen es que, fuera del hielo, se enrollan, comprenden y desahogan sexualmente sin poner nunca etiquetas a su relación. La química entre Williams y Storrie incendia la pantalla y su complicidad es arrebatadora.
Entre Trío y Más que rivales, este año es una bendición para los románticos que buscan relaciones únicas y memorables.
Disney+
Love Story

Ryan Murphy, sea como director, guionista, creador o productor ejecutivo, posiblemente es el hombre que más trabaja de Hollywood (o tiene las manos metidas en más proyectos). En los últimos doce meses ha producido nuevas temporadas de 9-1-1 y American Horror Story, tiene lista para emitir La historia de Lizzie Borden y ha estrenado La historia de Ed Gein, Todas las de la ley, The Beauty, 9-1-1: Nashville y The Shards, pero posiblemente nada superaré su único título romántico: Love Story, la historia de amor entre Carolyn Bessette y John F. Kennedy Jr.
La elección de unos hasta ahora desconocidos Sarah Pidgeon y Paul Anthony Kelly como la pareja protagonista es uno de los aciertos de casting más fascinantes de los últimos años. Ella no puede tener más estilo al tocarse el pelo y Kelly tiene esa belleza all-american y natural que recuerda al hijo del malogrado presidente de los Estados Unidos. La radiografía de la fama es interesante y sobre todo la revisitación de Carolyn como víctima de la cultura de tabloides más agresiva.
Lee también
Sin embargo, donde Love Story gana, aparte de las actuaciones, es en la representación de unos años 90 que ya no existen. Con la muerte de este matrimonio en 1999 y la posterior caída de las Torres Gemelas, murió la idea aspiracional y naíf del capitalismo que representaba el Nueva York de finales de siglo.