
La economía de Cuba se encamina a una contracción del 10.3% del producto interno bruto (PIB) real en 2026, una caída que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyecta como la más pronunciada desde 2020.
El retroceso combina problemas energéticos, menor ingreso de divisas y restricciones sobre la producción, en un escenario de deterioro de la demanda interna.
PUBLICIDAD
La previsión llega después de tres años consecutivos de descenso. El PIB cubano cayó 1.9% en 2023, 1.1% en 2024 y 3.8% en 2025. Para 2026, el organismo regional anticipa un deterioro mayor por la interrupción del suministro externo de petróleo, la reducción de la actividad turística y un mayor aislamiento financiero y logístico.
La falta de combustibles aparece como uno de los factores centrales. Desde enero se suspendió el suministro de petróleo venezolano, una situación que agravó los cortes eléctricos y las restricciones al transporte, la industria y los servicios. La crisis del Sistema Electroenergético Nacional ya había condicionado el desempeño de 2025, cuando los apagones generalizados y varios colapsos afectaron la actividad productiva y el consumo de los hogares.
PUBLICIDAD
El segundo factor de presión es el desplome del turismo, una fuente de divisas para la isla. Entre enero y junio de 2026, Cuba recibió 387,591 visitantes internacionales, un 60.7% menos que en igual período de 2025. El total de viajeros, que incluye a los cubanos residentes en el exterior, disminuyó 48.7%, hasta 699,878 personas.
Las caídas alcanzaron a los principales mercados emisores. Los arribos desde Canadá bajaron 70.3%; los procedentes de la Federación de Rusia, 66.8%; los de España, 57.7%; y los de Estados Unidos, 53.8%. La tasa de ocupación hotelera cayó a 12.9% durante el primer trimestre, frente al 23.7% de un año antes, mientras que los ingresos de las entidades turísticas retrocedieron 42.4%.
PUBLICIDAD
La CEPAL relaciona ese resultado con la escasez de combustible de aviación, que obligó a suspender vuelos internacionales en nueve aeropuertos. También menciona la salida o suspensión de operaciones de aerolíneas y operadores turísticos internacionales, junto con el impacto de las sanciones estadounidenses y la persistencia de la crisis energética.

El sector externo también refleja dificultades en actividades que aportan divisas. Las exportaciones de bienes y servicios sumaron $8.847 millones en 2025, $792 millones menos que en 2024 y lejos de los $13.122 millones de 2018.
En 2026, la producción minera sufrió el impacto de la paralización de las operaciones de la canadiense Sherritt International en la mina de níquel y cobalto de Moa, atribuida a la falta de combustible. En 2025, la producción de níquel había descendido 17%, hasta 25,240 toneladas, y la de cobalto cayó 15%.
PUBLICIDAD
A ello se sumaron la pérdida de convenios para exportar servicios médicos y el retroceso de la industria azucarera. La zafra 2024/2025 produjo menos de 150,000 toneladas, por debajo del plan estatal cercano a 280,000 toneladas. Cuba importa azúcar desde 2023 en volúmenes superiores a sus exportaciones.
La CEPAL calcula que el déficit de cuenta corriente bajaría del 9.4% del PIB en 2025 al 7.1% en 2026. Sin embargo, la reducción respondería a una menor capacidad de importación, no a una mejora de los ingresos externos.
La inflación podría cerrar el año cerca de 27%, impulsada por la escasez de bienes y combustibles, la depreciación del peso cubano y el financiamiento monetario del déficit fiscal. En julio, el dólar en el mercado informal alcanzó 680 pesos cubanos, tras cotizar cerca de 435 pesos en enero. El organismo prevé otra caída del PIB, del 5,1%, para 2027.
PUBLICIDAD