A pocos minutos de Sevilla, el pueblo de Santiponce guarda una historia que pocos conocen. No fue en su ubicación actual donde nació esta localidad. El Santiponce original se encontraba junto al Guadalquivir, en un paraje llamado Isla de Hierro, aproximadamente donde hoy se encuentra la zona de la Cartuja. Todo cambió en 1603, cuando una devastadora inundación obligó a trasladar a sus habitantes a un lugar más seguro.
Los supervivientes fueron acogidos por los monjes del Monasterio de San Isidoro del Campo, que les cedieron terrenos más elevados para poder comenzar de nuevo. El nuevo pueblo se construyó entonces sobre gran parte de las ruinas de la antigua Itálica, uno de los yacimientos romanos más importantes de toda la península. Hablamos de la primera ciudad romana que fue fundada en Hispania y fuera de los territorios italianos.
Esta ciudad romana, situada en un lugar estratégico entre las antiguas Híspalis (Sevilla) e Ilipa (Alcalá del Río), llegó a ser clave para el Imperio. De allí procedía una de las familias más influyentes de la aristocracia romana, la de los Ulpios, a la que pertenecía Trajano, el primer emperador nacido en una provincia romana.
Años después, el poder imperial pasó a Adriano, miembro de otra destacada familia italicensis emparentada con la de Trajano. Aunque las fuentes antiguas discrepan sobre si Adriano nació realmente en Itálica o no, todas coinciden en señalar el origen italicensis de su linaje y su estrecha vinculación con la ciudad.
De hecho, fue durante su reinado cuando Itálica vivió su máximo esplendor. El emperador impulsó una gran ampliación urbana conocida como la nova urbs, mandando a construir amplias avenidas, lujosas residencias, termas y, quizá una de las cosas más importantes, un anfiteatro con capacidad para unos 25.000 espectadores.
Qué se puede ver en Itálica
El anfiteatro de Itálica es uno de los mayores conservados del Imperio romano. Construido entre finales del siglo I y comienzos del II d. C., este sigue el modelo de los grandes anfiteatros imperiales, como el Coliseo de Roma. Una planta elíptica con gradas distribuidas según la jerarquía social y una arena destinada a acoger espectáculos gladiatorios (munera) y de luchas con fieras (venationes).
Este es uno de los grandes atractivos de Itálica en la actualidad, pero durante la visita al Conjunto Arqueológico también se puede ver el trazado urbano de las calles, con sus termas y casas señoriales con mosaicos originales, como la Casa de los Pájaros o la Casa del Planetario. Además de las murallas de la ciudad, también se conservan restos del Traianeum, un templo erigido en honor al emperador Trajano.