Un antiguo depósito de tranvías y estación de diésel, que data de 1912, se ha transformado en el primer centro permanente de Uzbekistán dedicado al arte contemporáneo.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
El Centre for Contemporary Arts Tashkent (CCA), rediseñado por el estudio parisino Studio KO, reúne bajo un mismo techo exposiciones, espectáculos, cine, investigación y educación en la capital uzbeka, Taskent.
Pero su importancia va más allá de la creación de otro espacio cultural en Taskent. El centro acerca a los artistas de Uzbekistán al mundo internacional del arte contemporáneo, al tiempo que desarrolla alianzas con grandes instituciones culturales de Europa, Estados Unidos y Asia.
El centro aporta una dimensión contemporánea a un país que sigue siendo más conocido internacionalmente por la arquitectura de la Ruta de la Seda y el patrimonio histórico de ciudades como Samarcanda y Bujará.
Dentro del CCA Tashkent
El complejo restaurado conserva el carácter del antiguo recinto industrial e incorpora galerías, una biblioteca, áreas educativas, espacios de encuentro público, una tienda conceptual y un restaurante.
Su primera exposición, Hikmah, que significa 'sabiduría', reúne 11 obras de artistas de Uzbekistán y de otros países, incluidas nuevas piezas encargadas específicamente para el espacio de Taskent.
Entre las obras internacionales figura 'Flying Carpets' (2011), de la artista tunecina-ucraniana afincada en Berlín Nadia Kaabi-Linke, traída a Taskent desde el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York.
Inspirada en los vendedores ambulantes de Venecia que exhiben sus productos sobre alfombras que pueden recogerse rápidamente, la instalación convierte las dimensiones de esas alfombras en rejillas metálicas suspendidas. La obra contrapone la imagen romántica de la alfombra voladora con las experiencias contemporáneas de desplazamiento, migración e inseguridad.
El artista jamaicano-estadounidense Nari Ward aborda la memoria a través de objetos cotidianos. Para su obra en Taskent, incorporó la herramienta tradicional utilizada para estampar motivos decorativos en el pan uzbeko, situando un objeto doméstico familiar en un nuevo contexto artístico.
El artista uzbeko Shokhrukh Rakhimov, ceramista de séptima generación, explora otra forma de conexión entre lo contemporáneo y lo heredado.
Su instalación específica para el lugar, 'The Colour of Silence, In Search of Truth' (2026), utiliza formas cerámicas y siete colores inspirados en las enseñanzas del erudito sufí de Asia Central Najmiddin Kubro.
"Es un escenario muy interesante donde puedo mostrar mi trabajo a un público internacional", señaló Rakhimov, que también destacó la oportunidad de colaborar con artistas de otros países.
La exposición incluye también obras que vinculan la nueva institución con la historia artística moderna de la región, entre ellas 'Untitled' (1981), de Vladimir Pan, procedente de la colección del Museo Estatal de Artes de Karakalpakistán, conocido popularmente como Museo Savitsky.
Taskent se conecta con el mundo internacional del arte
Entre los asistentes a la inauguración se encontraba Mariet Westermann, directora y consejera delegada del Solomon R. Guggenheim Museum and Foundation.
"Cualquier ciudad importante para el arte en el mundo cuenta tanto con arte histórico y patrimonio cultural como, muy especialmente, con el arte más reciente, el arte de nuestro tiempo", afirmó.
El presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, visitó el centro antes de su apertura al público y enmarcó el desarrollo de la cultura contemporánea dentro de la política cultural más amplia del país.
"Por supuesto, es natural para nosotros promover nuestro gran legado y nuestros tesoros culturales", señaló. "Pero promover nuestra historia contemporánea es también nuestra responsabilidad y nuestro deber".
La Art and Culture Development Foundation, impulsora del proyecto, asegura que una de sus prioridades es ofrecer a los artistas de Uzbekistán un mayor acceso a las redes internacionales.
"El CCA pretende ofrecer una plataforma en la que los jóvenes artistas y la comunidad creativa más amplia de Uzbekistán puedan mostrar su trabajo, realizar investigaciones, intercambiar ideas y participar en programas que van desde el cine hasta talleres", explicó el subdirector Azizbek Mannopov.
Más allá de la galería
El programa de apertura incluyó talleres, lecturas de poesía, proyecciones, debates y actuaciones, además de shashmaqom, la tradición musical clásica asociada a Asia Central.
Westermann definió el centro como un "espacio vivo", un lugar donde los visitantes no solo pueden contemplar obras, sino también aprender cómo se hacen, asistir a actuaciones y relacionarse con los artistas.
"Lo que inauguramos hoy aquí, creo, demuestra hasta dónde puede llegar el esfuerzo colectivo y un compromiso auténtico con la cultura como bien público", afirmó Saida Mirziyoyeva, jefa de la Administración Presidencial de la República de Uzbekistán, durante la apertura.
Más allá de Hikmah, el CCA prevé un programa anual de exposiciones, investigación, residencias, cine y performance, junto a colaboraciones con museos e instituciones culturales en el extranjero.