De ’eurobeatos’ a culpar a la UE: el Gobierno recupera la “falta de solidaridad europea” en la gestión de la crisis de Ceuta

2026/09/02

Por un lado, la ministra de Sanidad, Mónica García. Por otro, el de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Este miércoles, más de un mes después de la crisis en Ceuta y mientras diversas filtraciones confunden las versiones sobre las responsabilidades de este o aquel ministro y cuerpos de seguridad, el Gobierno recuperaba de nuevo la pata europea del argumentario.

En un encuentro informal de ministros de los Veintisiete en Irlanda, Albares ha cargado contra algunos de sus homólogos de la Unión Europea, afeándoles la falta de solidaridad a raíz de la crisis de Ceuta. "Nos enfrentamos a muchos desafíos, amenazas híbridas y desinformación, en el caso de Ceuta (hubo) mucha desinformación. Lamenté mucho ver que algún gobierno de la UE amplificaba esa desinformación", ha asegurado el jefe de la diplomacia española a su llegada al encuentro. "Europa es todo unidad y solidaridad. España siempre la está ofreciendo. Sin solidaridad, no habrá Unión Europea", ha lamentado.

Apenas unas horas antes, García insistía en esa "falta de solidaridad", añadiendo además una capa de responsabilidad a la Unión Europea. "(...) Se podría hablar de cierta falta de solidaridad, sí. Estamos hablando de la frontera más sensible y más compleja que tenemos dentro de la Unión Europea", afirmó, en una entrevista en RNE. "Creo que es responsabilidad y competencia de la Unión Europea hacerse cargo de esos flujos migratorios", continuó.

Las voces de estos dos ministros apuntan a la recuperación de una estrategia mucho más crítica con la Unión de lo que en general España ha estado acostumbrada. Se ha producido un giro desde las posturas típicas españolas, lo que Josep Borrell, figura socialista y Alto Representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad, calificaba como "eurobeatos", a una crítica a ciertas posturas de los Veintisiete.

El Gobierno español sintió como un ataque directo la carta que 22 líderes europeos escribieron a la Comisión Europea inmediatamente después de la llegada masiva de entre 50.000 y 70.000 inmigrantes irregulares a Ceuta, pidiendo medidas contundentes para atajar la crisis. Fue un movimiento muy poco habitual dentro de la política europea, que mostraba hasta qué punto España había ido quedándose aislada en su política migratoria en comparación con el creciente endurecimiento en el resto de Estados miembros. Solamente dos meses antes, en junio, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez había tenido un encontronazo durante una cumbre europea con las líderes de Italia, la primera ministra Giorgia Meloni, y Dinamarca, la primera ministra Mette Frederiksen, que encabezan dos de los gobiernos más duros en materia migratoria.

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Foto: El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska. (EFE/Rodrigo Antunes)

Desde la Comisión Europea son conscientes de que aquella misiva era delicada, y que muchos de esos líderes actuaban con la intención de responder a la presión electoral interna.

Los más europeos, hasta que llega el momento

Desde entonces, el Ejecutivo español, a través del propio Albares pero también de Sánchez, ha adoptado un lenguaje más crítico con la Unión Europea de lo que ha hecho hasta ahora. Se trata de un giro relevante: desde 2018, el discurso europeo del Gobierno se ha centrado en su buena sintonía con la Comisión Europea y con el resto de ejecutivos del club comunitario. Los más europeos convencidos con el sueño conjunto.

Eso ha ido cambiando en los últimos tiempos, como mostró ya el Consejo Europeo de junio, cuando se produjo el encontronazo entre Sánchez, Meloni y Frederiksen, antes del cual el socialista español se había mostrado abierta y públicamente en contra de los centros de deportación de inmigrantes en países terceros, conocidos en Bruselas como "centros de retorno", para los que la italiana, ultraconservadora, y la danesa, socialista, solicitaban financiación europea. La crítica de Sánchez a esa propuesta, que ha sido aprobada recientemente por los colegisladores de la Unión Europea, llevó a su vez a que Meloni y Frederiksen se mostraran críticas con la reciente regularización masiva de inmigrantes irregulares llevada a cabo por el Gobierno de España. 

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Foto: El Comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner, ofrece una rueda de prensa tras la reunión extraordinaria de ministros del Interior de la UE. (EFE/Olivier Hoslet)

Solidaridad europea

Albares ha recordado que España se ha alineado con los socios europeos en las diferentes crisis que han vivido desde hace años. “España es siempre un socio europeo que ha dado no solo su apoyo político y solidaridad a cada miembro de la UE, sino también con los hechos, con tropas, fondos, acogiendo refugiados ucranianos. Lo hicimos en el 2021, cuando Bielorrusia usó la migración (como amenaza híbrida), lo hicimos en el 2022 mostrando a Ucrania nuestro apoyo, en el 2023 con Italia en Lampedusa cuando estaban desbordados, y lo hemos hecho muy recientemente con Dinamarca, cuando sufrieron una presión completamente inaceptable sobre su integridad territorial en Groenlandia”, ha señalado el ministro, enumerando algunas de las últimas emergencias. “Es lo que España espera de sus socios europeos cuando se trata de las fronteras terrestres del sur”, ha añadido.

Las palabras de Albares siguen la línea marcada por la carta con la que el 2 de agosto Sánchez respondió a la misiva de 22 líderes europeos, expresando su "profunda preocupación por la reciente reacción que algunos gobiernos europeos han mostrado tras el incidente ocurrido en la frontera exterior de la Unión Europea, en Ceuta". Sánchez aseguraba que la actitud de los 22 líderes europeos estaba “guiada por los prejuicios, las noticias falsas, la ignorancia o los intereses políticos”. Albares también convocó al embajador italiano en España para afear las palabras de su homólogo, Antonio Tajani, un estrecho aliado del Partido Popular español. 

España se ha mostrado crecientemente crítica con la Unión Europea en otro aspecto importante para el Gobierno: la cuestión de Gaza, con una creciente exasperación por la falta de medidas por parte de los Veintisiete contra el Gobierno israelí de Benjamin Netanyahu. El discurso más crítico del Gobierno hacia la Unión Europea no adopta el tradicional esquema del mensaje eurocrítico o euroescéptico, sino que reprocha a los Veintisiete el no respetar sus propios principios fundacionales, como es el respeto a los derechos humanos en el caso de Gaza, o como es la solidaridad europea, en el caso de Ceuta y Melilla.

Por un lado, la ministra de Sanidad, Mónica García. Por otro, el de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Este miércoles, más de un mes después de la crisis en Ceuta y mientras diversas filtraciones confunden las versiones sobre las responsabilidades de este o aquel ministro y cuerpos de seguridad, el Gobierno recuperaba de nuevo la pata europea del argumentario.