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Jose Garrido
Valencia
19/07/2026 a las 01:43h.
Ferran Torres (Foios, 2000) es toda una institución en su pueblo natal. El delantero es un motivo de orgullo para sus vecinos, quienes le vieron crecer desde que era un niño que jugaba a fútbol sala en la cancha de su colegio, hasta brillar en las competiciones europeas de la mano de equipos de la talla del Valencia, el Manchester City y el Barcelona. Un profesor presenció cómo jugaba con el balón y rápidamente recomendó a sus padres que lo llevaran a una escuela de fútbol. Así, ese chico que llegó con solo seis años a la academia de Paterna, veinte después jugará el que es, quizás, el partido más prestigioso del mundo del deporte rey, una final del Mundial.
Foios es una localidad situada a unos 10 kilómetros de la capital valenciana. Allí viven cerca de 8.000 habitantes, así que, como aseguran sus vecinos, casi todos se conocen entre ellos. No podía ser menos el hijo de Fernando Torres, o 'Cucala', como se le apoda en el pueblo. Ferran, criado en la calle Francesc Corell y nieto de Pepe 'el gallego', procede de una familia muy querida en Foios, donde su padre aún trabaja como electricista, lejos de cualquier ostentosidad. «Es una figura y está muy vinculado al pueblo», dice orgulloso el 'tío' Toni, apodado 'Botifarra', sentado en la terraza del Bar París, céntrico establecimiento situado en la plaza del pueblo.
De hecho, el campo de fútbol del pueblo lleva su nombre. Sin embargo, a medida que fue creciendo dejó de acudir tan asiduamente a Foios, pues durante un tiempo vivió en una residencia. Como recalca José Cabo, inmiscuido en una tertulia con el 'tío' Toni, esto se acentuó una vez abandonó Valencia. «Antes de irse a Barcelona él venía mucho», indica. Una visión que reafirma José Manuel Matamoros, regente de la Droguería Aznar y presidente de la peña 'El Cuerno': «Ya no viene casi, algún fin de semana cuando tiene libre. Cuando jugaba en el Valencia le invitamos un día a cenar a la peña y nos regaló una camiseta». La agenda de un futbolista profesional es apretada, pero el cariño de los vecinos demuestra que Ferran, cuando el tiempo lo ha permitido, ha estado y sigue muy ligado a Foios.
Mientras tanto, a unos escasos metros, en el local situado en la otra esquina del ágora de Foios, dos vecinos discuten sobre si Ferran jugó en el equipo del pueblo antes de llegar al Valencia y, aunque se declaran grandes aficionados del futbolista, Vicente Cataluña, otro residente de Foios, insiste en que «muchos no se creían que llegaría donde ha llegado».
Si hay algo en lo que coinciden todas las personas que han tratado con Ferran, es que es una persona 'normal y corriente'. Uno de ellos es Jorge Manteca, quien fue su entrenador en la categoría de Infantiles en la academia valencianista. No obstante, además de ser «súper tranquilo», el técnico señala que el de Foios es «un líder en la sombra» dentro del vestuario. De esta forma, el talento ya se le intuía desde una corta edad y, aunque según Manteca «no era el futbolista más vistoso», destaca que su precisión y sus golpeos estaban al alcance de pocos jugadores. Por ello, clubes como el Real Madrid, el Barcelona o la Juventus tenían su nombre en la agenda desde muy joven.
Ferran ya comenzaba a despuntar dentro del mundo del fútbol base, pero eso no significa que tuviera una vida sencilla. Sus padres trabajaban, así que era su abuelo el que le llevaba a entrenar. Así era antes de quedarse a vivir en la residencia, donde veía menos a su familia, a la que Ferran siempre ha estado muy unido, especialmente a su hermana mayor Arantxa. Además, como indica Sebas, vecino del pueblo, «Ferran ha tenido que hacer muchos sacrificios». Es el caso de Los Quintos, una fiesta celebrada en Foios al cumplir los 18 años, pero en ese momento él ya formaba parte de la primera plantilla del Valencia.
Durante su vida, Ferran ha tenido que renunciar a muchas cosas, pero todo esfuerzo tiene su recompensa. Y es que, tras toda una vida ligada a Paterna, le llegó el momento con el que sueña cualquier jugador, debutar con el primer equipo. Lo hizo con solo 17 años, convirtiéndose en el quinto jugador más joven de la historia del Valencia. Después de dos temporadas completas en la primera plantilla, se marchó al Manchester City de la mano de Pep Guardiola, quien «se enamoró de él», dice Cataluña. Un solo curso después, el valenciano aterrizó en Barcelona para jugar en el Camp Nou, equipo al que sigue perteneciendo y con el que cada temporada firma mejores números.
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Además, en los últimos años ha sido siempre un habitual en los planes de la selección absoluta, con la que está a un paso de tocar la gloria en forma de una segunda estrella bordada en el escudo. «Es una estrella de talla mundial. Ya hace unos cuantos años que es así, dentro de lo extraordinario de la situación, lo vivimos con normalidad», explica Sergi Ruiz, alcalde de Foios desde hace once años y quien ha contemplado la evolución de Ferran desde que era un chico normal del pueblo hasta ahora que se ha convertido en un referente del fútbol mundial.
Aun así, pese a normalizar la situación de tener a una auténtica estrella como vecino en el pueblo, el edil admite que han colocado una pantalla gigante durante toda la Copa del Mundo y cada vez que entra Ferran al terreno de juego se produce «un momento de júbilo», pues «ha situado de nuevo a Foios en el mapa de la actualidad». Porque sí, Ferran siempre será el orgullo de Foios, pase lo que pase.
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