De ingeniera civil a maestra de TikTok: el giro inesperado de Paloma, la expatriada por la crisis del ladrillo que ha enseñado a 25.000 alumnos a vender en redes

2026/08/09

Actualizado Lunes, 10 agosto 2026 - 01:31

Paloma Fernández terminó Ingeniería Civil en Alicante convencida de que su futuro transcurriría entre carreteras, puentes y grandes infraestructuras. Había elegido una profesión con pleno empleo, en un país donde la construcción parecía no tener techo. Pero llegó 2008, estalló la burbuja inmobiliaria y, con ella, se derrumbó el camino que había proyectado para su vida profesional. "España me echó por la crisis del ladrillo": así resume hoy el momento en que comprendió que, si quería construir un futuro, tendría que hacerlo lejos de casa.

Como miles de jóvenes cualificados de su generación, hizo las maletas y puso rumbo a Reino Unido. Lo que no podía imaginar es que aquel viaje acabaría llevándola mucho más lejos de la ingeniería de lo que jamás habría pensado. Primero fue la fotografía de moda. Después, TikTok. Hoy dirige una empresa especializada en enseñar a profesionales y marcas a vender a través de vídeos cortos, ha formado a más de 25.000 alumnos y factura alrededor de 300.000 euros al año con una profesión que ni siquiera existía cuando ella estaba en la universidad.

Su historia es también la de una generación obligada a reinventarse varias veces. Primero, por una crisis económica. Después, por la revolución de las redes sociales. Y ahora, por la irrupción de la inteligencia artificial. Aunque estudió Ingeniería Civil, reconoce que nunca sintió una vocación profunda por aquella profesión. Aun así, comenzó a trabajar en el sector convencida de que había encontrado un proyecto estable... pero duró poco. El desplome de la construcción dejó sin oportunidades a miles de ingenieros y arquitectos españoles, obligando a toda una generación a buscar empleo fuera del país.

Ella eligió Escocia. Los primeros meses en Edimburgo tuvieron poco que ver con la vida profesional que había imaginado. Mientras aprendía inglés y buscaba una oportunidad laboral, limpiaba casas para poder mantenerse. Al mismo tiempo, decidió estudiar Fotografía de Moda en el Edinburgh College. Era una apuesta arriesgada, pero por primera vez sentía que estaba construyendo una carrera que realmente le apasionaba. La jugada salió bien. Tras graduarse se trasladó a Londres y consiguió abrirse camino en uno de los mercados más competitivos del mundo. Trabajó para firmas como Amazon Fashion y Selfridges y publicó en revistas internacionales como Vogue o L'Officiel. Parecía haber encontrado, por fin, su sitio.

Pero el mercado volvió a cambiar. Y empezó a interesarse por los negocios digitales y el marketing online. Aquella inquietud coincidió con otra revolución que casi nadie supo interpretar a tiempo. En 2020, en plena pandemia y mientras millones de personas seguían asociando TikTok a bailes virales, Paloma vio una herramienta de comunicación con un enorme potencial para las empresas. "El poder que tenía un vídeo corto era muchísimo más transformador y muchísimo más impactante", recuerda.

Antes de enseñar a otros decidió ponerse a prueba. Se marcó un objetivo tan sencillo como ambicioso: alcanzar 10.000 seguidores en TikTok en menos de un mes. Lo consiguió. Poco después Instagram lanzó Reels y replicó el crecimiento. Y lo que empezó como un experimento despertó la curiosidad de otros emprendedores que compartían con ella formaciones de negocios. Abogados, psicólogos o nutricionistas comenzaron a interesarse por cómo conseguía tanta visibilidad cuando la mayoría todavía no entendía cómo funcionaban aquellos algoritmos. Sin darse cuenta, había encontrado una nueva profesión.

En 2021 fundó Loma Creative y lanzó Tik & Reels, un programa con el que enseña a autónomos, pequeñas empresas y grandes marcas a utilizar el vídeo corto para atraer clientes. Cuatro años después, más de 25.000 personas han pasado por sus formaciones y la empresa factura alrededor de 300.000 euros al año.

Y cuando parecía que había encontrado un modelo consolidado, llegó una tercera transformación tecnológica: la inteligencia artificial. Lejos de verla como una amenaza, la incorporó a su trabajo diario para generar ideas, agilizar procesos o mejorar la edición de contenidos. Con todo, cree que muchas empresas están confundiendo eficiencia con autenticidad. "La IA es una aliada; no te puede sustituir, sobre todo en la generación de contenido, porque ahora mismo la autenticidad es lo más importante para que alguien confíe en ti", afirma.

Internet se está llenando de anuncios protagonizados por modelos creados con IA y vídeos generados casi por completo mediante herramientas automáticas. Una tendencia que, a su juicio, terminará provocando el efecto contrario al deseado. "Va a estallar la burbuja de los contenidos enlatados. Cuando todo el mundo pueda hacer lo mismo con inteligencia artificial, lo único que marcará la diferencia será la persona que hay detrás", advierte. Por eso, aunque dedica buena parte de sus cursos a enseñar a utilizar estas herramientas, insiste en que el verdadero valor sigue estando delante de la cámara y no detrás de un algoritmo.

Quince años después de abandonar España porque la ingeniería dejó de ofrecerle un futuro, Paloma reconoce que jamás habría imaginado que acabaría enseñando a miles de personas a comunicarse en redes sociales. Tampoco que la tecnología volvería a cambiar las reglas del juego justo cuando parecía haber encontrado su sitio. Pero si algo ha aprendido desde que hizo las maletas rumbo a Edimburgo es que las profesiones cambian mucho más rápido que las personas. Y que, a veces, el mayor proyecto de ingeniería consiste en reconstruir una carrera desde los cimientos.