Que vuelva el Showtime. Eso es lo que buscará esta temporada Los Angeles Lakers tras la salida de LeBron James a los 76ers que da paso a un Luka Doncic como la principal estrella de una de las franquicias más emblemáticas de la NBA. El jugador esloveno asume ahora el liderazgo de un proyecto que ansía volver a estar entre los aspirantes al trofeo Larry O'Brien.
A sus 27 años, Doncic afronta su segunda temporada completa con la camiseta de púrpura y oro, pero la primera sin compartir la máxima jerarquía con LeBron. El cambio trae consigo una responsabilidad mayor en el ataque y en la construcción de la identidad del equipo. La franquicia pone en sus manos buena parte de sus aspiraciones deportivas, en una temporada donde urge encontrar el equilibrio como equipo.
El propio jugador dejó clara su ambición durante el día de medios de los Lakers. “Realmente, diría que el campeonato. Si ese no es tu objetivo, no sé qué estás haciendo aquí”, afirmó al ser preguntado por las metas de esta campaña.
El anillo, por encima de los premios individuales
Pese a que el propio Doncic es consciente de que su nombre está en las quinielas para ganar el premio al jugador más valioso de la temporada regular (MVP), priorizó el rendimiento colectivo por delante de cualquier reconocimiento personal. “Eso no llegará si no somos buenos como equipo”, señaló. El esloveno sabe que ningún triple-doble servirá al final del año si los Lakers no llega a los Playoffs. No será la primera vez que asuma una responsabilidad de este calibre. Tras ser drafteado por los Mavericks, condujo a la franquicia de Dallas hasta las Finales de la NBA de 2024 antes de poner rumbo a California.
Doncic reconoció la relevancia histórica de su nuevo papel, aunque descartó que se trate de una situación desconocida. “No diría que es distinto. Sin duda ha habido grandes nombres, pero es un nuevo desafío. Me gusta. No digo que sea distinto, pero me siento honrado”, explicó. La lista de figuras que han vestido la camiseta angelina incluye a Magic Johnson, Kobe Bryant, Shaquille O'Neal y el propio LeBron James, nombres que ayudan a dimensionar la responsabilidad que ahora recae sobre el esloveno.
Después de un verano dedicado al descanso, el jugador aseguró encontrarse preparado para afrontar la temporada. “Me siento bien, descansé y, a nivel mental, me siento genial”, destacó. Los Lakers necesitan que esa recuperación le permita mantener la regularidad durante una competición larga y exigente, especialmente ante el aumento de su protagonismo ofensivo.
Una plantilla renovada alrededor de su estrella
Los Lakers han movido ficha para construir una plantilla alrededor de Doncic y que le permita así competir por el título. Austin Reaves será su principal escudero, tras la renovación por cuatro temporadas y 185 millones de dólares. Además, la llegada del pívot Walker Kessler le aportará ese pick&roll que tanto demanda el '77' más allá de la lucha por el rebote.
La rotación también incorpora a Quentin Grimes, Collin Sexton y Sandro Mamukelashvili, como jugadores que amplían las alternativas del equipo en anotación, dirección y versatilidad. El reto para J.J. Redick será integrar estas piezas y encontrar una combinación capaz de responder en ambos lados de la cancha. La salida de Dalton Knecht a última hora y la continuidad de Bronny James completaron los últimos ajustes para confeccionar la plantilla en los 15 jugadores reglamentarios al inicio de la temporada.
La nueva etapa coincide, además, con un cambio de propiedad. Mark Walter, propietario de los Lakers desde 2025, acordó la venta de la franquicia a un grupo encabezado por Bob Iger y Joshua Kushner por 12.500 millones de dólares, una operación que todavía necesita la aprobación de la liga.
El primer examen llega ante los Golden State Warriors de Stephen Curry, en el Crypto.com Arena de Los Ángeles, en un estreno que medirá las posibilidades de unos Lakers que tras Magic y LeBron, ahora está en manos de un chaval de Liubliana que siempre soñó con ser campeón de la NBA.