De ‘padre Roberto’ a papa León XIV: el regreso del religioso que marcó Chiclayo con su humildad

2026/10/14

A Perú en noviembre próximo llegaría el papa León XIV, pero para Chiclayo y el departamento de Lambayeque la visita es distinta. Para ellos vuelve un hijo, retorna un padre que caminó y se sentó en las mesas humildes de los chiclayanos, regresa un Robert Prevost que desde la iglesia Santa María, catedral de Chiclayo, les enseñó que la voz de Dios también anda en mototaxi y habla en quechua.

Casi sin excepción, todos en la ciudad recuerdan la mañana del 8 de mayo de 2025, cuando, mientras trabajaban, las campanas de la catedral de Chiclayo empezaron a sonar. Nacía con ello la expectativa sobre quién sería el reemplazo de Francisco, el papa argentino que había fallecido solo días atrás, a los 88 años de edad.

Ese día el humo blanco (fumata blanca) saliendo por la Capilla Sixtina en el Vaticano y el Habemus papam (“Tenemos papa”) fue el preludio para ver salir por el balcón a quien hace poco más de dos años había dejado de ser el arzobispo de Chiclayo, ese hombre que los marcó cuando en plena pandemia de coronavirus en el mundo él recorría las calles de su extensa parroquia a bordo de un auto desde el que lanzaba bendiciones, daba oraciones y brindaba palabras de aliento.

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El orgullo de un papa peruano

Octavio Guadalupe dice que hoy sus días se reparten entre la nostalgia, la alegría y el orgullo. Nostalgia porque recuerda a Prevost como un “padre” que vivía haciendo realidad cada una de las cosas que decía en misa, y alegría porque, aunque de lejos, volverá a ver a su obispo como el papa León XIV, el ejemplo que dice “necesitaban los cristianos”.

“Los chiclayanos de corazón y nacimiento nos sentimos orgullosos porque a la distancia y en español, cuando fue nombrado como papa, nos reconoció”. A lo que Guadalupe se refiere es a la frase de León, que rompiendo el protocolo en su primer discurso en el Vaticano dijo: “Un saludo, a modo muy particular, a mi querida diócesis de Chiclayo, en el Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto para seguir siendo Iglesia fiel de Jesucristo”.

Actualmente, las oraciones de los peruanos y el mundo católico buscan la recuperación de la salud del santo padre. El martes último, médicos extirparon parte del pulmón derecho del papa León XIV durante una operación de 90 minutos.

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Luego de extirpar la masa cancerosa de manera exitosa, el papa se habría despertado “con normalidad” y fue trasladado a su habitación en la décima planta del hospital Gemelli de Roma, se informó en un comunicado.

Aún se espera saber cómo evoluciona la salud del papa León, pues a inicios de noviembre próximo está definido que arranque en Uruguay su primera visita oficial a América del Sur. En el recorrido se tiene planificado estar en Argentina y culminar en territorio peruano.

La preparación de un pueblo que venera al padre Roberto

Regresando a la región Lambayeque, todos saben que Robert Francis Prevost nació en Chicago, en Estados Unidos, en septiembre de 1955, pero en Chiclayo prefieren hablar del “primer papa peruano”. Sus más de veinte años de labor misionera y pastoral en el Perú le valieron para en 2015 recibir la nacionalidad del país que entre el 11 y el 17 de noviembre próximos lo espera con el corazón abierto.

Por estos días, Chiclayo y sus alrededores parecen un lugar que está en obra. Albañiles acarreando materiales de construcción, trabajadores pintando paredes, personal municipal colocando señalética, arreglando vías y recogiendo cables, comerciantes dejando a punto sus locales para atender a propios y extraños, jóvenes poniendo a punto murales...

La idea de todos en la ciudad es dejar un lugar en las mejores condiciones no solo para orgullo del sumo pontífice, que dormirá en el arzobispado ubicado junto a la catedral de Santa María, en pleno centro de la capital lambayecana, sino para dejar claro por qué Chiclayo es reconocida en el Perú como la Ciudad de la Amistad.

Los recuerdos del misionero estadounidense que llegó en 1985

Prevost llegó por primera vez a tierras peruana como misionero agustino en 1985, a Chulucanas, Piura, también en el norte de Perú. Pero su vínculo definitivo con Chiclayo nació el 3 de noviembre de 2014, cuando el papa Francisco lo nombró administrador apostólico de la diócesis. Su consagración episcopal se realizó el 12 de diciembre de 2014 en la catedral Santa María y el 26 de septiembre de 2015 fue nombrado oficialmente obispo de Chiclayo, cargo que ejerció hasta enero de 2023.

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Kevin Noriega Delgado es actualmente padre de la diócesis de Chiclayo y hace parte del equipo de comunicación para la visita del papa León XIV a Chiclayo, pero su vida sacerdotal ha estado marcada por el hoy líder de la Iglesia católica.

Recuerda que Prevost, cuando fue obispo, le dio los primeros ministerios, le dio el diaconado, lo ordenó como sacerdote y fue quien le enseñó cómo dar misa. Para el padre Kevin, la visita de León XIV es la oportunidad perfecta para agradecer el que les haya hecho sentir esa cercanía de padre y la preocupación constante. “Eso marca”, asegura.

La humildad de Prevost impactó tanto a Noriega que cuenta que un día, luego de un tiempo de no haber hablado por las ocupaciones que tenían, fue el propio obispo quien le preguntó al sacerdote: “¿Estamos bien, seguimos siendo amigos?”. A lo que el padre Kevin le respondió: “Claro, si jamás nos hemos peleado”. Anota que dejó de hablar con su obispo poco después de que fue nombrado santo padre en el Vaticano. Dice que eso sucedió no porque la relación se resintiera, sino porque Prevost cambió el número celular al que mucha gente tenía acceso.

“Hace poco alguien me envió un mensaje de cumpleaños que él (Robert Prevost) me dedicó cuando estaba en la parroquia San Juan María Vianney y recordaba que me decía: ‘Reza, acompaña y sirve con alegría y sencillez’”, sostuvo el padre de 35 años de edad, que piensa que la visita del papa León causa algarabía y será un reencuentro bonito y de renovación con la comunidad que ya conoce.

La humildad y la cercanía que quedaron grabadas en la memoria

Si se le pregunta a la gente qué es lo que comía Prevost en el día a día, la lista es interminable. Unos dicen que es el helado con plátano cortado, otros señalan que es el frito dominical, otros se van por el arroz con pato o con cabrito... En el plato preferido puede haber divergencias, pero no hay una sola contradicción respecto a que era un ser humano “sencillo, escuchador, cercano y amable”, al que se podía encontrar en las iglesias del departamento, en las calles de las tres provincias que hacen Lambayeque: Chiclayo, Ferreñafe y Lambayeque, o parado delante de una de las tantas carretillas de comida de la zona probando algún plato típico local.

A territorio peruano llegará la gira papal el 11 de noviembre próximo y exactamente a Chiclayo lo hará el viernes 13 de noviembre por la mañana. El viaje de Prevost y su comitiva culminará en Perú y en esta parte de América del Sur el 17 de noviembre.

Según la agenda oficial, el papa tendrá en su primer día en el departamento de Lambayeque una misa campal en una explanada de casi 50 hectáreas en las Pampas de Pimentel; y, más tarde, se reunirá con obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas y otros funcionarios eclesiásticos. En su segundo día coronará a la virgen de la Inmaculada Concepción en la catedral de Chiclayo e inmediatamente viajará en helicóptero hasta Santa Cruz de Succhabamba, en la región de Cajamarca, cerca de la frontera con Ecuador.

Por donde se camine en Chiclayo y Lambayeque hay historias de quienes fueron bautizados, casados, recibieron la primera comunión, fueron confirmados, confesados o incluso tienen al “padre Roberto” como su padrino de bautizo y matrimonio. Por estos días, todos recuerdan sus experiencias y hay algunos que se atreven a decir que el amor al hoy representante de Dios en la tierra está haciendo que historias comunes pasen a ser relatos extraordinarios.

En Ferreñafe, una de las tres provincias de Lambayeque, está Antero Brenes Aguilar, de 21 años de edad, un trabajador de la capilla del Señor de la Justicia. Cuando se le pregunta sobre el papa León XIV, al él le parece extraordinario ver que la cercanía con su pueblo que admiraban del obispo Roberto Prevost, como papa él lo siga transmitiendo, pero ahora en televisión y en las redes sociales. “Sigue siendo esa misma persona; no ha cambiado. Sigue siendo servidor, que escucha a la gente. Nos alegra mucho que él sea el representante de Dios en la tierra”.

Más allá de la situación actual del papa León XIV, Chiclayo vive horas de expectativa por el regreso de Robert Prevost. Desde que se conoció que Chiclayo era parte de los siete días de visita oficial del santo padre se reviven ocho años de un pastorado muy cercano a la gente.

El retorno del “padre Roberto” a la catedral Santa María, donde celebraba misa todos los domingos, evocará el lugar desde el que el obispo caminó la diócesis entera, pues no solo recorrió la ciudad, sino que visitó pueblos alejados, como Santa Cruz, Zaña, Monsefú, Ciudad Eten y Motupe, impulsó obras sociales contra la desnutrición infantil y se hizo conocido como el obispo que manejaba su propio auto y entraba a las cocinas a servir. (I)