De peón en piñeras a referente universitario: la historia del nicaragüense distinguido en Costa Rica

2026/09/19

José Ismael Urbina Mendoza fue distinguido por como estudiante modelo por su desempeño académico, liderazgo y compromiso con la comunidad./ (La Teja)

José Ismael Urbina Mendoza fue distinguido por como estudiante modelo por su desempeño académico, liderazgo y compromiso con la comunidad./ (La Teja)

José Ismael Urbina Mendoza, nicaragüense de 23 años, fue distinguido por la Universidad Nacional de Costa Rica como estudiante modelo mientras cursa el tercer año de Educación Comercial, después de haber migrado durante su infancia y trabajado como peón en plantaciones bananeras, piñeras y de plantas ornamentales. El reconocimiento valoró su desempeño académico, liderazgo y compromiso con su comunidad, según La Teja.

Urbina Mendoza nació en Nueva Guinea, Nicaragua, y llegó a Costa Rica a los seis años junto con sus padres, Daniel Urbina y Zaira Mendoza. La familia se instaló finalmente en Horquetas de Sarapiquí con la expectativa de construir mejores condiciones de vida.

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La adaptación estuvo marcada por la discriminación que él y su hermano mayor enfrentaron en la escuela primaria, en un hogar con recursos limitados. Ambos compartían una bicicleta para asistir a clases: uno la usaba por la mañana y el otro la recogía por la tarde durante el camino de regreso.

“Hasta nos estallaban las llantas de la bicicleta y nos hacían a un lado. Son cosas que a uno lo desmotivaron en ese momento, pero al final entendíamos el esfuerzo de la familia”, recordó Urbina Mendoza sobre el rechazo de algunos compañeros en declaraciones recogidas por La Teja.

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Antes de ingresar a la Universidad Nacional, José Ismael Urbina Mendoza trabajó como peón en plantaciones bananeras, piñeras y cultivos de plantas ornamentales./ (La Teja)
Antes de ingresar a la Universidad Nacional, José Ismael Urbina Mendoza trabajó como peón en plantaciones bananeras, piñeras y cultivos de plantas ornamentales./ (La Teja)

El joven convirtió aquellas experiencias en una razón para sostener sus metas educativas. “Yo me decía que si había pasado por tantas cosas no era para dejar los sueños botados”, afirmó.

José Ismael terminó la secundaria en el Liceo Ambientalista de Horquetas de Sarapiquí, pero la pandemia de 2020 y la falta de dinero demoraron su regularización migratoria. Su padre conseguía empleo agrícola de forma ocasional y la familia no podía afrontar el costo de los trámites.

Sin documentos y sin recursos para ingresar a la educación superior, Urbina Mendoza comenzó a trabajar para contribuir a la economía familiar. Pasó meses como peón en fincas bananeras, cultivos de plantas ornamentales y extensas piñeras de la zona.

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Las jornadas comenzaban a las 03:00 de la madrugada para estar preparados antes de las 05:00 de la mañana, de acuerdo con el medio. “Era sembrar piña bajo el sol o bajo el agua, sin importar las condiciones”, relató sobre el trabajo físico que realizaba en el campo.

El estudiante nicaragüense llegó a Costa Rica a los seis años junto con su familia y se instaló en Horquetas de Sarapiquí en busca de mejores condiciones de vida./ (La Teja)
El estudiante nicaragüense llegó a Costa Rica a los seis años junto con su familia y se instaló en Horquetas de Sarapiquí en busca de mejores condiciones de vida./ (La Teja)

Un mediodía de 2021, agotado por la labor en una plantación de piña, tomó la decisión de retomar su formación. “Ese día me puse a llorar en medio de la piñera y me dije a mí mismo: esto no es lo que quiero para mi vida. Ahí nació la determinación absoluta de seguir estudiando”, recordó.

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Con el respaldo de su familia y de su novia, Alexandra Cruz, gestionó la condición de solicitante de refugio para acceder al sistema educativo costarricense. Luego de superar los procedimientos administrativos, ingresó a la Sección Regional Huetar Norte y Caribe, Campus Sarapiquí, de la Universidad Nacional.

Además de sus estudios, Urbina Mendoza integra la comisión ambiental Green Heart, desde donde participa en campañas de reciclaje y reforestación en la comunidad. También acompaña a estudiantes de primer ingreso para evitar que abandonen la universidad por incertidumbre o temor.

Una de las experiencias que recuerda con mayor emoción ocurrió durante una jornada de admisión, cuando llamó a jóvenes que desconocían que habían obtenido un cupo universitario. Tiempo después, uno de ellos le agradeció: “Gracias a usted estoy hoy aquí estudiando”.

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José Ismael junto a su familia en Costa Rica./ (La Teja)
José Ismael junto a su familia en Costa Rica./ (La Teja)

El estudiante espera graduarse, ejercer la docencia y brindar respaldo económico y moral a sus tres hermanos menores para que completen su formación. Costa Rica se convirtió en el país donde su familia encontró un hogar tras dejar Nicaragua.

A otros nicaragüenses que atraviesan dificultades en Costa Rica les dejó un mensaje. “Recuerde todo lo que ha luchado para llegar hasta donde está; sus sueños son suyos y de nadie más”, concluyó.