
El estudio de la Universidad Atlántica de Florida halló que los delfines usan distintas zonas de la costa atlántica de Florida para socializar y buscar alimento, a partir de patrones acústicos registrados durante 2 meses en el mar.
La plataforma continental del este de Florida fue relevada por el equipo del Instituto Oceanográfico Harbor Branch mediante el empleo de un planeador autónomo que funciona a partir del impulso de las olas, dotado de un grabador de sonido, según el trabajo que se difundió en la revista científica PeerJ.

Durante ese período, el dispositivo acumuló casi 62 horas de sonido submarino y detectó presencia de delfines en más de 1.600 grabaciones, lo que permitió comparar silbidos y señales de ecolocalización con variables ambientales como profundidad, temperatura, salinidad, corrientes, productividad y ruido de origen humano.
PUBLICIDAD
El estudio identificó que los silbidos, vinculados al vínculo social de los mamíferos marinos, fueron más frecuentes cerca de la costa, influidos por ubicación, temperatura del agua, niveles sonoros y concentración de clorofila-a.
Según informó Phys.org, dentro de ese patrón surgieron 2 áreas destacadas de actividad prevista cerca de St. Augustine y Ponce Inlet, además de otras zonas próximas a Melbourne Beach y al norte de Ponce Inlet.

Los clics rápidos que los delfines emplean como una forma de sonar submarino se concentraron desde Melbourne hasta Ponce Inlet y también mar adentro, hacia Long John Reef.
En esas áreas, los especialistas detectaron abundancia de peces que producen sonido, un cruce de datos que sugiere una relación entre la actividad de caza de los cetáceos y las señales emitidas por sus presas.
PUBLICIDAD
“Lo que estamos viendo es una fascinante separación entre los comportamientos acústicos que los delfines utilizan para la vida social y los que utilizan para encontrar alimento”, señaló Greg O’Corry-Crowe, coautor del trabajo, profesor de investigación en FAU Harbor Branch y explorador de National Geographic.

El relevamiento también detectó desajustes entre la presencia de peces y cetáceos; ese punto llevó a los autores a considerar que algunas presas podrían reducir sus sonidos cuando perciben a los depredadores cerca.
A partir de ese indicio, el estudio abre una línea de trabajo sobre posibles interacciones acústicas. “Esto plantea una pregunta fascinante para nuestra investigación futura: ¿los delfines escuchan a los peces y los peces escuchan a los delfines?”, expresó O’Corry-Crowe.
PUBLICIDAD
Los registros también mostraron un cambio temporal en la detección de los mamíferos; la frecuencia fue mayor en marzo que en abril, un dato que podría reflejar desplazamientos estacionales de distintas poblaciones a lo largo de la costa atlántica de Florida.

Otro de los puntos destacados del trabajo se refiere al impacto del tráfico marítimo, el estudio indicó que el ruido de las embarcaciones puede enmascarar las llamadas de los delfines, lo que dificulta tanto su comunicación como la tarea de los científicos para detectarlos.
“Al escuchar los sonidos que producen los delfines, podemos empezar a comprender qué hacen en diferentes zonas del océano e identificar lugares que pueden ser especialmente importantes para la actividad social o la alimentación”, afirmó Jessica Carvalho, autora principal e investigadora científica de FAU Harbor Branch.
PUBLICIDAD
La autora sostuvo que esa información puede ayudar a proteger hábitats críticos, sobre todo en aguas costeras cada vez más afectadas por la actividad humana.

El trabajo se centró en el uso del planeador autónomo, una estación de escucha submarina continua que permitió monitorear una zona amplia durante mucho tiempo sin las limitaciones de las campañas en embarcaciones.
“El océano está lleno de sonidos que los humanos rara vez oyen, y las plataformas autónomas nos brindan una manera de entrar en ese mundo acústico oculto”, explicó Laurent Chérubin, autor principal senior y profesor de investigación en FAU Harbor Branch.
PUBLICIDAD
El sistema puede desplazarse y escuchar de manera continua durante semanas, lo que hace posible detectar patrones difíciles de captar con observaciones esporádicas. El monitoreo acústico puede servir para ubicar hábitats relevantes de estos ejemplares.