
Un túnel clandestino de 50 metros de largo equipado con aire acondicionado, iluminación eléctrica y dos mangueras de alta presión conectadas a un ducto activo de Pemex fue descubierto esta semana en el municipio de Villagrán, Guanajuato. La Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y personal de Seguridad Física de Petróleos Mexicanos ejecutaron un operativo conjunto tras recibir una denuncia anónima que alertó sobre la existencia de una toma clandestina de hidrocarburo en la periferia de la ciudad.
La denuncia ciudadana fue el detonador de una investigación previa de la Fiscalía General del Estado de Guanajuato, que derivó en el despliegue de las fuerzas de seguridad al punto exacto señalado por el informante. La operación culminó con el aseguramiento del predio y de toda la infraestructura ilegal hallada en su interior.
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Al llegar al lugar, las autoridades identificaron un inmueble en la periferia de Villagrán delimitado por un portón de color blanco. Ese portón funcionaba como fachada y como único acceso visible al socavón subterráneo.
Desde la entrada del túnel sobresalían mangueras de distintos diámetros, el primer indicio de la magnitud de la operación que se desarrollaba bajo tierra. Las autoridades descendieron al interior y constataron una excavación de cuatro metros de ancho, reforzada con polines de madera y sacos de tierra para prevenir derrumbes.

El interior del túnel contaba con tendido eléctrico completo, cableado de iluminación y herramientas dispersas sobre el suelo. El hallazgo más llamativo fue un sistema de aire acondicionado, instalado para permitir el trabajo prolongado de personas bajo tierra sin riesgo por calor extremo.
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La galería de 50 metros terminaba en conexión directa con un ducto activo de Pemex. De ese ducto salían dos mangueras de alta presión, el mecanismo con el que se extraía el combustible de forma ilícita.
El nivel de acondicionamiento del espacio indica una operación planificada para funcionar durante periodos prolongados y con varios operadores simultáneos. La infraestructura eléctrica y el sistema de climatización elevan este caso por encima de las tomas clandestinas convencionales detectadas en la región.
Villagrán no es un municipio elegido al azar para este tipo de operaciones. La localidad de Santa Rosa de Lima, que pertenece a ese municipio, es el bastión histórico del Cártel de Santa Rosa de Lima, organización criminal que tiene en el robo y el trasiego de combustible una de sus principales fuentes de ingreso.
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Las autoridades no informaron sobre personas detenidas durante el operativo. Tampoco precisaron la dirección exacta del inmueble asegurado.
Pemex presentó la denuncia formal ante la Fiscalía General de la República, autoridad que asumió la investigación para identificar a los responsables de la operación y determinar las responsabilidades penales correspondientes. El inmueble y el túnel quedaron a disposición de la autoridad federal para la integración de la carpeta de investigación y la clausura definitiva de la toma.
El operativo en Villagrán no fue un hecho aislado dentro del estado. La Secretaría de Seguridad y Paz de Guanajuato informó que, en un decomiso reciente, integrantes de la Policía Estatal de Caminos aseguraron más de 21 mil litros de hidrocarburo durante un patrullaje sobre la carretera federal Irapuato–La Piedad, en el municipio de Pénjamo.
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En esa ocasión, los oficiales detectaron un tractocamión cisterna detenido sobre la vialidad sin señalamiento preventivo. Una persona fue detenida en ese operativo.

La dependencia estatal también reportó que entre octubre de 2024 y la fecha del hallazgo en Villagrán se aseguraron más de 7.6 millones de litros de hidrocarburos y sus derivados en toda la entidad. El valor estimado de ese volumen supera los 182 millones de pesos.
La cifra refleja la escala del problema en Guanajuato, uno de los estados con mayor actividad de robo de combustible en el país. La Secretaría de Seguridad y Paz subrayó que en la entidad no existe tregua en la lucha contra el huachicol.
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El descubrimiento del “huachitúnel” de Villagrán suma un nuevo episodio a una disputa territorial y criminal que tiene en los ductos de Pemex uno de sus principales frentes. La investigación federal determinará si el caso se vincula formalmente con estructuras del crimen organizado que operan en la zona.