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Ceuta ha sido, desde que existe, ibérica. Desde 1415 portuguesa, y ya española desde 1640. Marruecos se creó en 1956. Así que mi casa ceutí era española seiscientos años antes de que Marruecos existiera. Jamás ha sido colonia”.
Me lo recuerda Ricardo Lacasa, cronista de Ceuta, que cuenta su historia apasionante, que es también la de su vida, entre dos continentes. En La Contra (19/V/ 2021) describió con precisión la primera oleada de entradas marroquíes por mar.

Los ceutíes están acostumbrados a las tensiones geopolíticas. Pero eso no impide que les indigne ahora la torpeza en la gestión de las que nos enfrentan a Rabat. “En la frontera –advierte– hoy manda Marruecos. Pese a aquellas 10.000 entradas del 2021 no se la ha blindado por mar y ahora ya han sido 60.000. Solo se mantiene un espigón de diez metros de longitud muy fácil de salvar. Los ceutíes hemos vuelto a sufrir esa falta de previsión”.
El detonante puede haber sido el reciente acercamiento de España a Argelia, apunta, o simplemente otra demostración de Marruecos de lo que puede ser capaz de hacer en muy poco tiempo. Rabat podría haber advertido así a Sánchez tras su reciente visita a Argel: “Ya que no sabes elegir amigos, has elegido a tus enemigos”.
El detonante
Puede haber sido el acercamiento de España a Argelia u otra demostración de Marruecos de lo que puede ser capaz de hacer en muy poco tiempo
Por supuesto que el Mundial de fútbol pasado y la organización del próximo con España influye; pero aún más que Rabat se siente hoy muy seguro y reforzado por sus relaciones especiales con Trump. Una prueba de esta relación especial es que le llevó a ser el primer país árabe, tras Jordania, en establecer relaciones con Israel en el 2021 dentro de los Acuerdos de Abraham, lo que Trump recompensó con el Sahara Occidental. Ahora pondrán su nombre a la gran autopista que lo recorrerá.
Además de la falta de previsión en blindar la frontera por mar, ha molestado tanto como intrigado a los ceutíes el nerviosismo de Sánchez ante las cámaras, mientras se recuerda la eficacia de los servicios secretos marroquíes, con apoyo israelí, para copiar datos de los móviles.
Y en los últimos años también les sorprenden los turistas marroquíes, sobre todo del sur, que exhiben riqueza, tanto como el despegue de algunas áreas del país vecino, entre ellas el cercano puerto Tánger Med, que generan riqueza. Otra cosa es cómo se reparte ese progreso con unos cobrando seis euros al día y otros, millonarios. En Marruecos no hay clase media. Esa desigualdad alimenta un malestar que hoy manipulan contra España; pero también hace temer por el porvenir de Marruecos, con Mohamed VI enfermo a menudo en clínicas de París. Lo peor sería que cayera en manos de los integristas.

Soy un primate librepensador en busca de cariño que se gana la vida como periodista en La Contra de La Vanguardia. Me licencié en la UAB, UB y New York University y soy profesor de Esade y la URV. He publicado “Homo Rebellis” (Debate-Random House) y presentado y realizado documentales para el BBC World Service; el último sobre el músico Jordi Savall.