Lola Camús
Santander, 24 jul (EFE).- El crítico y musicólogo Cosme Marina, que desde 2024 dirige el Festival Internacional de Santander (FIS), defiende que auditorios, teatros y festivales deben ir más allá del repertorio musical tradicional y comprometerse con la música de hoy.
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"Cuando Mozart estrenó 'La flauta mágica', era música contemporánea para sus oyentes. Si hubieran sido reacios y solo hubieran querido escuchar la música de Bach, no tendríamos 'La flauta mágica'", dice Marina en una entrevista con EFE, cuando falta poco más de una semana para que el FIS abra el telón con una gran producción de esta ópera, llegada directamente desde Salzburgo (Austria).
El Festival Internacional de Santander, que cumple 75 años, recupera la ópera escenificada en su aniversario después de una larga ausencia, y sigue manteniendo viva la tradición de las grandes orquestas, pero también apuesta por la creación contemporánea y se ha abierto a las 'otras músicas'.
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Este verano el Cuarteto Quiroga interpretará en el Palacio de Festivales de Cantabria, su sede principal, 'Revés', una obra para barítono y cuarteto de cuerda del compositor Israel López Estelche, nacido en Cantabria en 1983, y para la próxima edición Marina anuncia "un importante estreno de música contemporánea" que no puede desvelar por el momento.
Programar música sinfónica contemporánea en un festival de verano es más complicado, reconoce. Las grandes orquesta "quieren lucirse con el gran repertorio" y salen de gira con programas consensuados por festivales de varios países. Y también la mayoría de los solistas prefiere "una obra cercana al público que sabe que va a tener mayor éxito".
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Marina recuerda que a mediados del siglo XX se instaló la costumbre en las programaciones de las orquestas de empezar con una pieza contemporánea de 5 o 10 minutos para entrar luego ya con el repertorio, e incluso había espectadores que accedían a la sala después de esa "propina".
"Ahora ya no, porque las orquestas están encargando obras a compositores, están rompiendo ese sistema.Y hay directores de orquesta que son compositores y que luchan por que sus obras se estrenen. Pero también estrenan las de sus compañeros y eso va generando una red", señala.
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El mundo de la ópera también está cambiando. Después de tres o cuatro décadas sin salirse de un repertorio concreto de no más de 20 títulos, "ahora lo raro es encontrar un teatro de ópera que no tenga uno o dos estrenos al año", dice.
El asturiano Rodrigo Cuevas, el cantaor Arcángel y el portugués Rodrigo Leão, con sus fados, actuarán este año en el FIS dentro de la nueva apuesta por las 'otras músicas' que está dando "muchas alegrías" al equipo de Marina, porque está atrayendo a un público renovado.
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Y luego están los 'Marcos Históricos'. Son más de veinte escenarios repartidos por Cantabria, desde iglesias a cuevas, que ofrecen "otra manera de vivir la música que nada tiene que ver con un gran auditorio", ligada al patrimonio y más próxima.
"Hay que romper de una vez por todas con la sensación de que el festival es elitista, que solo es para una determinada clase social", sostiene Marina, para quien el FIS cumple 75 años con una oferta "muy rica en experiencias distintas". Además ha hecho un esfuerzo para que los precios de las localidades "no sean una barrera para nadie".
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El futuro, para Marina, es seguir creciendo en calidad, con proyectos de mayor ambición artística cada vez.
El FIS ya ha conseguido atraer a público de otros países y que festivales europeos que multiplican por quince su presupuesto tengan las puertas abiertas a colaborar, señala el musicólogo asturiano, al timón de un festival que ha sido parte de su vida desde la infancia, primero como espectador, después como crítico que no perdonaba un agosto en Santander y ahora como director que está viviendo la experiencia "con la intensidad que corresponde". EFE
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