El Ejército de Estados Unidos anunció este domingo el fin de su última ronda de ataques contra el régimen iraní, realizados en represalia por el bombardeo de Irán a un buque con bandera de Chipre que transitaba por el estrecho de Ormuz el sábado. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) detalló que las fuerzas estadounidenses atacaron "aproximadamente 140 objetivos militares" iraníes empleando municiones de precisión lanzadas desde aviones de combate terrestres y marítimos, drones y buques navales.
Según el CENTCOM, los blancos incluyeron instalaciones de misiles y drones, capacidades navales, depósitos de municiones, redes de comunicaciones y puestos de vigilancia costera. Durante la madrugada, medios iraníes reportaron varias explosiones en la provincia de Bushehr, donde se encuentra una planta nuclear, así como en localidades cercanas al estrecho de Ormuz. Hasta el momento, no se informó sobre daños o víctimas.
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En respuesta, Teherán lanzó misiles y drones contra países de Medio Oriente que albergan bases estadounidenses, como Jordania, Kuwait, Qatar y Bahréin. El Ejército estadounidense había anunciado el inicio de la nueva ofensiva tras el ataque iraní a un buque portacontenedores con bandera chipriota, lo que provocó un incendio y daños en la sala de máquinas que detuvieron la navegación. Un miembro de la tripulación permanece desaparecido y los restantes fueron evacuados este domingo.
Las fuerzas estadounidenses argumentaron que el objetivo de los ataques es “degradar la capacidad” de Irán para atacar otras embarcaciones en el estrecho de Ormuz. De su lado, Irán indicó que el paso marítimo permanecerá cerrado “hasta nuevo aviso”.
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Días atrás, el presidente estadounidense Donald Trump di por “terminado” el acuerdo de alto el fuego entre ambos países, tras la reanudación de los bombardeos en la región. Estados Unidos e Irán firmaron el 17 de junio el Memorando de Entendimiento de Islamabad para buscar el fin de la guerra, abrir negociaciones sobre el programa nuclear iraní y desbloquear el estrecho de Ormuz.
La vía estratégico, situada entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, constituye una de las principales rutas de paso marítimo a nivel mundial, ya que por este corredor circulaba hasta antes del conflicto cerca de una quinta parte del comercio global de petróleo y gas natural licuado. Tras el ataque al buque con bandera de Chipre, Estados Unidos advirtió que impondría “un costo elevado” a Irán con el objetivo de reducir la capacidad militar iraní y proteger tanto a las tripulaciones civiles como a los cargueros que navegan por la región.
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Las autoridades estadounidenses subrayaron que estas operaciones buscan preservar la libertad de tránsito marítimo y contener eventuales intentos de Teherán de restringir el paso en una vía estratégica para el comercio internacional.
Previamente, la Guardia Revolucionaria había confirmado a través de la agencia estatal IRNA que el paso marítimo permanecerá cerrado “hasta nuevo aviso”, tras realizar lo que describió como “tiros de advertencia” contra una embarcación que, según su versión, empleaba una ruta no autorizada. “Después de este incidente, el Estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta que cesen las intervenciones estadounidenses en la región y no se permitirá el paso de ninguna nave”, detalló el comunicado difundido por IRNA.
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La tensión en torno al Estrecho de Ormuz complica la posibilidad de reanudar negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán, con el control de la navegación como uno de los principales puntos de fricción. Mientras Teherán reclama el derecho a regular el tránsito y ha manifestado su intención de cobrar tarifas a los buques que utilicen la vía, Washington insiste en que la circulación debe permanecer libre de restricciones y peajes.
La Guardia Revolucionaria advirtió que, si continúan las acciones militares en su contra, responderán contra “nuevas bases enemigas en la región” y reiteraron su negativa a restablecer un sistema de navegación irrestricta, postura rechazada por la administración estadounidense.
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