
El dolor lumbar no siempre empieza en la espalda. En muchos casos, la rigidez de las caderas y la falta de estabilidad en la pelvis alteran la mecánica del cuerpo y obligan a la zona baja de la columna a compensar con un esfuerzo extra.
Esa es la relación que explicó Prevention a partir de las recomendaciones de Lara Heimann, fisioterapeuta y fundadora de LYT Yoga, quien planteó una rutina simple para aliviar molestias y mejorar el movimiento diario.
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Heimann sostuvo que el reposo excesivo puede empeorar el malestar. Aunque el dolor invite a moverse menos, la falta de actividad tiende a aumentar la rigidez y a debilitar músculos que cumplen una función clave en la estabilidad corporal. El movimiento, en cambio, favorece la circulación, mejora el aporte de oxígeno a los tejidos y ayuda a reducir la sensación de incomodidad.
La explicación parte de una idea mecánica. El cuerpo funciona como una cadena en la que cada segmento influye sobre el siguiente. Dentro de ese sistema, la pelvis ocupa un lugar central, porque conecta el trabajo del tronco con el de las piernas y participa en la transferencia de fuerza que permite caminar, levantarse, subir escaleras o entrenar.
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Cuando las caderas pierden movilidad o la pelvis no logra estabilizarse bien, esa cadena se desordena. De acuerdo con Prevention, esa alteración puede generar compensaciones en otras zonas, en especial en la región lumbar.
Heimann explicó al medio que uno de los factores más comunes es la rigidez de los flexores de la cadera, un grupo muscular que, cuando está acortado, puede favorecer una inclinación anterior de la pelvis.
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Esa postura lleva a que la espalda baja aumente su curvatura natural. En algunas personas, ese cambio incrementa la compresión sobre la parte posterior de la columna y genera dolor, tensión o sensación de cansancio. No se trata solo de una molestia localizada: también cambia la forma en que el cuerpo se mueve durante tareas cotidianas.
Prevention remarca que muchas personas atribuyen el dolor lumbar a una simple sensación de tirantez, aunque el origen suele ser más amplio. Heimann señaló que el cuadro también involucra falta de estabilidad, debilidad en los glúteos y poca resistencia en la musculatura profunda del abdomen.
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Ese conjunto de factores hace que los músculos de la espalda baja terminen haciendo un trabajo que no les corresponde, generando sobrecarga. Las caderas están preparadas para generar fuerza y movimiento. La zona lumbar, en cambio, tiene una función más relacionada con el soporte y la organización del gesto.
Según detalló Prevention, ese patrón puede reforzarse con hábitos muy comunes, como pasar muchas horas sentado y casi no cambiar de postura a lo largo del día. Esa rutina reduce la activación de músculos estabilizadores profundos y deja a la pelvis con menos recursos para sostenerse de manera eficiente.
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Frente a ese cuadro, Heimann no recomienda apostar solo al estiramiento estático. Su propuesta, de acuerdo con Prevention, se basa en movimientos dinámicos que combinan movilidad, control y fuerza. El objetivo no pasa por llevar la articulación al máximo rango posible, sino por recuperar un patrón de movimiento más estable y funcional.
La rutina se divide en dos secuencias cortas. La primera apunta a activar glúteos y entrenar la extensión de cadera. Incluye el puente básico, con una duración de 1 minuto, y dos progresiones a una pierna: una versión sostenida durante 10 segundos por lado y otra dinámica de 5 repeticiones por lado. Estos ejercicios buscan que el esfuerzo salga desde la cadera y no desde la zona lumbar.
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La segunda secuencia suma trabajo de estabilidad profunda. Incluye una variante de bird-dog desde cuatro apoyos, con 10 repeticiones por lado, y un puente lateral con rodillas flexionadas, que se sostiene entre 20 y 30 segundos por lado.
Según explicó Heimann a Prevention, estos movimientos activan el costado de la cadera, los oblicuos y los músculos profundos del core, todos importantes para sostener la pelvis y descargar la espalda.
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La clave de la propuesta está en la constancia y en la calidad del movimiento. Prevention señaló que Heimann aconseja hacer la rutina una vez por día, con gestos pequeños, controlados y sin apuro. El objetivo es que cada sector del cuerpo vuelva a cumplir la función que le corresponde.

En ese marco, el mensaje de la especialista es claro: la combinación de movilidad, estabilidad y fuerza puede ayudar a aliviar el dolor lumbar cuando la causa está vinculada a la mecánica de las caderas y la pelvis. Si las molestias persisten, aumentan o limitan de forma marcada las actividades cotidianas, la recomendación es consultar con un profesional de salud para una evaluación personalizada.
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