Baltazar Leguizamón, el primer y único piloto argentino en la historia de la NASCAR, atraviesa una etapa decisiva para asegurar su continuidad en la O’Reilly Auto Parts Series, la segunda divisional de la máxima categoría de autos con techo en los Estados Unidos. El piloto de Capitán Sarmiento ya disputó tres competencias con un Chevrolet Camaro y ahora negocia con el equipo Young Motorsports para volver a competir este año.
En diálogo con Infobae, explica que “estamos tratando de cerrar el presupuesto para lo que queda de 2026 y todo 2027. El equipo tiene el auto preparado para mí. Estamos a mitad de camino con el presupuesto”, detalla sobre el estado de las negociaciones. De momento tiene confirmado el apoyo de la petrolera estatal y una conocida empresa de seguros vinculada al automovilismo.
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Leguizamón, de 26 años, fijó un plazo concreto para destrabar la situación. “Para fines de septiembre ya tenemos que tener todo decidido, por lo menos para terminar este año”, afirma. El calendario de la O’Reilly Auto Parts Series, la categoría en la que compite, concluye el 7 de noviembre en Miami.
Antes de esa cita final, el plan contempla una participación en Martinsville, un óvalo de media distancia que representa la anteúltima fecha del año. “El objetivo sería Martinsville y si se logra conseguir antes el presupuesto, poder llegar a Phoenix. Y cerrar en Miami, eso sería lo ideal”, explica.
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La secuencia tiene además una lógica reglamentaria. Leguizamón ya cuenta con habilitación para competir en óvalos de corta y media distancia, pero necesita sumar carreras adicionales para obtener la licencia completa que le permita correr en todo el calendario, incluido el clásico de Daytona.
Balta conoce a la escuadra Young Motorsports, ya que corrió este año en un circuito callejero montado en una base naval de San Diego. “Debuté con este equipo, que la verdad tiene una estructura muy buena, en crecimiento”, señala. Sobre la experiencia en dicha competencia rodeado de muros y con portaviones y buques de guerra como escenografía, explica que “es un circuito de cinco kilómetros y medio de extensión, muy exigente. Después de la parada en los boxes volví a pista 16° con gomas nuevas y varios rivales que todavía no habían realizado su parada en boxes. Estaba para pelear por un top diez. Pero la rotura de un pistón me dejó abajo". Pese a la frustración recibió reconocimientos ya que “el equipo quedó conforme. La categoría también, por eso me habilitaron para correr óvalos de más de media milla”.
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La fecha coincidió con el desarrollo del Mundial de fútbol, un dato que el piloto enfatiza por la repercusión que generó entre el público estadounidense. “Subí al driver’s introduction con la camiseta argentina. Estuvo muy bueno”, recuerda sobre el evento en el que se presentan a los pilotos.
Cabe recordar que para correr en la NASCAR se debe hacer experiencia en las categorías menores y Kimi Raikkonen, siendo campeón mundial de F1, debió hacer su paso por las camionetas. Del nivel deportivo, Leguizamón admite que “no me sorprende porque siempre es el automovilismo más difícil del mundo”. Él tiene experiencia en Norteamérica, ya que corrió en la Fórmula 4 estadounidense. “En la NASCAR corren todos los fines de semana y tienen un gran rodaje”, destaca. Respecto del nivel de los pilotos estadounidenses, Ugo Ugochukwu (19 años), acaba de salir campeón en la Fórmula 3 y es piloto de la academia de McLaren F1.
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Sostiene que su presencia en la NASCAR despertó atención dentro de la organización por el respaldo que recibe desde Argentina. “Ellos ven el fanatismo que hay acá en cuanto a automovilismo. Están impresionados y lo ven con muy buenos ojos”, asevera.
Además, revela que existen conversaciones avanzadas para traer un showcar de la categoría a la Argentina durante 2027, aunque todavía no se definió la sede. “Ya está en tratativas el show car para el año que viene. Estamos determinando en qué circuito, hay intereses de lugares para traerlo, pero estamos determinando qué plaza sería la ideal”, adelanta. Si se confirma, será la segunda vez que un auto de la categoría haga una exhibición en el país luego de la que hizo Matías Rossi con el Ford Fusion de Greg Biffle en el Autódromo de Buenos Aires Oscar y Juan Gálvez, en el marco de la Carrera del Año del Top Race en 2008.
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Leguizamón vinculó ese proyecto con la intención de la conducción de la NASCAR de expandir la categoría a nivel internacional. “El CEO de la categoría (Steve O’Donnell) quiere que NASCAR se vuelva una categoría mundial y nosotros lo primero que planteamos en la mesa fue Argentina como un lugar posible”, detalló.
Consultado sobre si ese acercamiento podría derivar en una fecha del calendario oficial en el país, fue cauto y ligó la posibilidad a su propia continuidad. “Sin dudas que sería el puntapié, pero va a depender de mi continuidad también, porque si no hay piloto no va a haber carrera. Depende mucho de que yo crezca dentro de la categoría”, aclara, y trazó un paralelismo con la Fórmula 1 y el efecto generado por Franco Colapinto: “Si no hay un piloto de Fórmula 1, medio como que no llama tanto la atención. En cambio, si hay piloto argentino en la categoría, cambia totalmente”.
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Sentencia que las carreras de la NASCAR son “los eventos deportivos más vistos anualmente en Estados Unidos” y relata distintos encuentros con personalidades del mundo del deporte y los negocios. “Me cruzo en el pit box a Michael Jordan, dueño de un equipo, o algún CEO de cualquier empresa importante del mundo”, señala.
El piloto menciona además un encuentro con la familia fundadora de la categoría en un evento privado organizado el viernes previo a la primera fecha de la temporada en Daytona. “Estuve hablando con Jeff Gordon, con Brad Keselowski, Bubba Wallace. También con la familia France, que son los dueños de NASCAR”, cuenta. Allí compartió la propuesta de expansión hacia Argentina: “Les gustó muchísimo la idea de expandir la marca NASCAR en Argentina. Quieren venir”.
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Sobre el respaldo del público estadounidense, remarca la recepción que tuvo la bandera argentina durante las presentaciones previas a las carreras. “Los fanáticos americanos son recontra amables, la bandera argentina la aplaudían un montón cuando salí al driver’s introduction”, subraya.
Consultado sobre una comparación con el automovilismo argentino, identifica al Turismo Carretera como la categoría más cercana en cuanto a formato, aunque remarcó diferencias sustanciales en el manejo. “Es lo más similar en cuanto a todo acá en Argentina. Son autos bastante diferentes, porque un NASCAR tiene muchísima potencia (800 caballos) y muy poca carga aerodinámica”, explica. “Los autos utilizados replican modelos de calle disponibles en el mercado estadounidense. Ya tienen los Camaro, Mustang, Camry”, precisa.
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Ya tuvo un primer acercamiento a la conducción en óvalo, aunque todavía en instancia de prueba. “Probé con un NASCAR, un Corolla Late Model, ahí hice noventa vueltas muy bien. La verdad es que me encantó, es de lo más lindo que hay”, relató. También realizó una sesión de simulador en las instalaciones de Richard Childress Racing (RCR), una de las estructuras históricas de la categoría.
El estilo de manejo en óvalo difiere de manera sustancial respecto de los circuitos mixtos en los que corrió hasta ahora. “Cambia muchísimo el estilo de manejo, la forma de correr la carrera. No es que vas buscando estirarte más, sino que es más estratégica la carrera”, detalla. Remarca la importancia de la comunicación con el spotter, el encargado de guiar al piloto por radio durante toda la competencia. “Te va diciendo por arriba, por abajo, por el medio. Eso es lo fundamental de esta categoría, entenderse bien con tu spotter y con el equipo”, comenta.
Para Baltazar Leguizamón, el nivel general de la competencia responde a la frecuencia con la que corren los equipos durante la temporada. “Ya me tocó saber que el automovilismo allá es muy complicado de por sí, porque corren todos los fines de semana. Por más que vos seas rápido en cualquier categoría en la que estés, ir a correr a la NASCAR es difícil, porque el nivel está”, concluye. Ahora está cerca de volver a correr y busca hacer realidad su sueño americano.