El burofax olvidado, por Paulo Futre

2026/09/08

La memoria es selectiva y muchas veces solo nos acordamos de lo que nos conviene. Tengo un gran cariño y admiración al Barça en general, y en particular a Joan Laporta y Deco, a quienes mando un abrazo fuerte. Y con todo el cariño, basta recordar el caso de Messi, el burofax y la negativa del club a dejar salir al jugador. Dicho esto, no es una crítica a mis queridos culés. Podemos encontrar miles de ejemplos en todos los clubes. Esto forma parte del fútbol.

Al otro lado de la capital, recuerdo casos similares, con declaraciones del jugador y/o de su entorno pidiendo una salida que acabó siendo denegada: Sergio Ramos, Gareth Bale, Guti…Y no me vengan con el comodín “No, yo nunca dije que me quería ir”, que yo sé muy bien lo que es usar al entorno para trasladar un mensaje. Quiero destacar un caso de 2009: Ribery y su intento de salir del Bayern. El conjunto bávaro se negó y el galo acabó convirtiéndose en una leyenda en Munich.

El burofax olvidado

Como ya comenté en un video la semana pasada: yo no nací siendo del Atleti. Soy portugués, de un pequeño pueblo llamado Montijo, cercano a Lisboa. Mi equipo de infancia era el Sporting, con el que hice toda la cantera hasta debutar en primera, y del que me vi obligado a salir por una pésima decisión de la directiva. Mi destino natural habría sido triunfar con los ‘leões’. Y de salir de Portugal, el equipo que me llamaba la atención era la Roma, por el extremo Bruno Conti, de cuyo talento me enamoré en el Mundial de España 82.

Como dijo John Lennon en su canción “Beautiful boy (Darling boy)”: la vida es lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes. Nunca imaginé que acabaría teniendo una estatua en el museo del FC Porto, ni que me iría a la tumba con el escudo del Atlético de Madrid tatuado en mi brazo, ni que mis hijos nacerían en Madrid… Yo tenía una idea en la cabeza…¡y la vida me trajo algo todavía mejor! Me enamoré del Atleti, y sobre todo, de su gente. Confío que Julián también se enamorará y que sus goles le reconciliarán con la mejor afición del mundo. ¡Aúpa Atleti! ¡Força, Julián!