El lunes 22 de agosto de 2011, Candela Sol Rodríguez esperaba en la vereda de su casa, en la localidad de Villa Tesei, partido de Hurlingham, a dos amigas con las que iba a ir a una reunión de su grupo de boy scouts. Tenía 11 años. Fue la última vez que su familia la vio. Su desaparición se conoció esa misma tarde y en pocas horas movilizó a la policía bonaerense y a toda la zona oeste del conurbano.
El caso escaló rápido a los medios nacionales. El 25 de agosto, su mamá, Carola Labrador, encabezó la primera marcha para pedir por su aparición con vida. El Ministerio de Seguridad bonaerense, a cargo entonces de Ricardo Casal, ofreció una recompensa de 100.000 pesos por datos sobre su paradero. El 28 de agosto, la familia recibió un llamado extorsivo: la grabación de esa comunicación resultó clave para la investigación posterior.
El 31 de agosto de 2011, tras nueve días de búsqueda, el cuerpo de Candela fue hallado dentro de una bolsa al costado de la colectora de la Autopista del Oeste, a unas 30 cuadras de su casa. La noticia conmocionó al país y dejó al descubierto una investigación marcada, desde el inicio, por sospechas de improvisación y de corrupción policial.
El recorrido judicial
Seis años después, el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de Morón llevó adelante el primer juicio. En 2017 condenó a prisión perpetua a Hugo Bermúdez y a Leonardo Jara como autores materiales del secuestro y crimen, y a Fabián Gómez a cuatro años como partícipe secundario. Las condenas a perpetua fueron confirmadas por la Justicia en 2020.
Una segunda etapa apuntó a los presuntos autores intelectuales, aquellos a los que la causa señaló como "partícipes necesarios". El 8 de mayo de 2024, el Tribunal Oral en lo Criminal N°6 de Morón absolvió a los cuatro acusados: el exnarcotraficante Miguel Ángel "Mameluco" Villalba, el expolicía bonaerense Sergio Chazarreta, el informante Héctor "Topo" Moreyra y el carpintero Néstor Altamirano. El fallo desestimó la principal hipótesis que había sostenido la fiscalía y dejó ese tramo del caso sin responsables.
Con dos autores materiales cumpliendo perpetua y el segundo juicio cerrado en absoluciones, para la familia de Candela la causa sigue incompleta. Carola Labrador sostiene que todavía "faltan responsables" y, a la vez, transformó su dolor en acompañamiento a otras familias de víctimas. A 15 años del crimen, el nombre de Candela permanece como símbolo de una búsqueda de justicia que su mamá no abandona.