EEUU
El magistrado ya había amenazado con anular el proceso tras siete días sin veredicto, mientras la defensa busca una última vía para evitar un nuevo juicio

Lindsay Clancy y su abogado, Kevin Reddington, durante el juicio.AFP
Pablo Scarpellini Los Ángeles
Actualizado Viernes, 4 septiembre 2026 - 20:46
El dramático caso de Lindsay Clancy parece lejos de resolverse. El viernes, el juez William Sullivan declaró el juicio nulo tras siete días de deliberaciones sin alcanzar un veredicto, en un caso que ha despertado un interés inusitado en Estados Unidos y a nivel internacional por lo que está en juego: la suerte de una enfermera de Boston que acabó con la vida de sus tres hijos en enero de 2023 mientras padecía una fuerte depresión posparto, según los argumentos de la defensa.
"Miembros del jurado: en este momento, voy a declarar que el jurado no ha logrado llegar a un veredicto y voy a declarar la anulación del juicio", declaró Sullivan. Después, elogió a los miembros del jurado por su labor. "Los vi cada día, día tras día, semana tras semana, cumpliendo con ese deber para el que se habían preparado... Comprendo que todos ustedes dieron lo mejor de sí. Personalmente, quiero darles las gracias. Deberían sentirse orgullosos de lo que han hecho".
Era un desenlace previsible, después de que Sullivan ya hubiera amenazado el jueves con declarar nulo el juicio. En un giro inesperado, el abogado de la acusada, Kevin Reddington, logró el viernes una prórroga de una hora para presentar un recurso de emergencia a un tribunal de justicia superior, un escenario con pocos precedentes en la historia judicial del estado. Además, Reddington solicitó al juez Sullivan que reemplazara a uno de los miembros del jurado que estaba bloqueando el veredicto después de que los otros 11 hubieran alcanzado una resolución favorable a Clancy. La iban a declarar "no culpable", sin especificar de qué cargos en concreto.
De acuerdo a una nota escrita por la presidenta del jurado, uno de los miembros del jurado se negaba a llegar a un acuerdo pese a haber reconocido tener dudas sobre el caso. Reddington argumentó el viernes que dicho miembro del jurado había mentido el día anterior, cuando el juez William Sullivan interrogó individualmente a cada integrante del jurado para preguntarles si comprendían la definición jurídica de "duda razonable" y si podían ajustarse a ella.
Un drama televisado que promete alargarse en el tiempo si se celebra un nuevo juicio o si la fiscalía alcanza un acuerdo con la defensa. Reddington ya ha indicado que estaría listo para comenzar un nuevo juicio la semana que viene, si es necesario, algo a lo que la acusación no parece tan dispuesta. Así, el debate promete mantenerse abierto entre los que ven a Clancy como una asesina a sangre fría y los que defienden su inocencia al ser víctima de una depresión aguda mal gestionada por el personal médico que la trató.
Durante semanas ha habido desfile de mujeres con camisetas rosas apoyando a Clancy a las afueras del tribunal del condado de Plymouth, en Massachussets, y voces de las bancadas conservadores criticando abiertamente a los defensores de una mujer que, a su juicio, acabó con la vida de tres niños de forma premeditada, uno de 5 años, otro de 3 y un bebé de ocho meses.
Tanto el ex marido como la madre de la acusada han apoyado a Clancy, explicando que la enfermedad mental que padecía condicionó sus acciones y aunque antes de caer en depresión era una persona dulce y extraordinaria. Ese amargo 24 de enero de 2023, Clancy estranguló a sus tres hijos con una cinta de gimnasia y después tiró por la ventana de su casa, sufriendo lesiones que la han dejado paralizada de cintura para abajo.
El juicio ha evocado el caso de Andrea Yates, la texana que ahogó a sus cinco hijos en una bañera en 2001. Inicialmente fue condenada por asesinato capital y sentenciada a pasar el resto de sus días en prisión, aunque una apelación posterior en 2005 provocó que se anulara la sentencia y que se celebrara un nuevo juicio en 2006. En ese, Yates fue declarada inocente por razón de demencia e ingresada en un hospital psiquiátrico.