El hombre de 36 años permanece detenido en Batán y se negó a declarar. El arma estaba registrada a su nombre, pero tenía autorización para tenencia y no para portación. Ahora la Justicia deberá determinar si actuó en legítima defensa o si se excedió.
18 de agosto 2026, 09:12hs
El comerciante quedó detenido por la muerte de Sebastián Nazareno García, de 16 años. (Foto: gentileza La Capital).
El comerciante de 36 años que mató de tres disparos a un adolescente en la ciudad de Mar del Plata ya había estado involucrado en un hecho similar a principios de 2024, cuando baleó a un ladrón que intentó atacarlo en un galpón del barrio Santa Rita.
Por ese episodio, la Justicia lo imputó por lesiones graves agravadas por el uso de arma de fuego, pero no dispuso medidas restrictivas de la libertad.
Ahora, en cambio, el comerciante quedó detenido y permanece alojado en la Unidad Penal N°44 de Batán. Este lunes se negó a declarar y sus abogados pidieron que reciba atención psicológica y permanezca bajo resguardo.
Según la defensa, todavía se encuentra atravesando un estado de conmoción y angustia y declarará más adelante.
La misma pistola y otro disparo
Según confirmó el portal local 0223, en febrero de 2024 el hombre fue protagonista de otro episodio violento cuando se activó la alarma de una fábrica ubicada en Magallanes al 7800.
El comerciante se acercó al lugar acompañado por su hermano y encontró a un intruso que, de acuerdo con la investigación de entonces, estaba armado con un cuchillo.
El acusado tomó su pistola Taurus G3 calibre 9 milímetros y disparó. El proyectil impactó en la pierna derecha del sospechoso, que además sufrió un corte en la cabeza y tuvo que ser trasladado al Hospital Interzonal General de Agudos.

(Foto: TN)
En esa causa, inicialmente fue notificado por homicidio en grado de tentativa. Sin embargo, con el avance del expediente la imputación fue recalificada como lesiones graves agravadas por el uso de arma de fuego y el hombre recuperó la libertad.
Ahora aquella historia vuelve a aparecer en la causa por el crimen de Sebastián Nazareno García, de 16 años.
La Taurus G3 calibre 9 milímetros es la misma arma que fue secuestrada después del homicidio. Estaba registrada a nombre del comerciante, quien tenía Credencial de Legítimo Usuario vigente. Sin embargo, contaba con autorización para tenencia y no para portación.
Tres disparos que terminaron en muerte
La escena que ahora investiga la Justicia comenzó el sábado pasado, según la hipótesis que intenta reconstruir la fiscalía, con un grupo de jóvenes que se acercó a una Toyota Hilux estacionada en la zona de Champagnat, entre Saavedra y Primera Junta. Eran seis y se movilizaban en tres bicicletas.
El comerciante, que estaba dentro de la camioneta, creyó que querían robarle y disparó contra el grupo. García recibió tres balazos y murió casi en el acto. Otro menor, de 15 años, también resultó herido y tuvieron que amputarle tres dedos de una mano.
Con el correr de las horas, la autopsia preliminar confirmó que el adolescente recibió tres disparos: uno en el pecho y dos en los hombros. Murió como consecuencia de una hemorragia masiva y un paro cardíaco.
La escena del crimen
La Policía secuestró en el lugar siete vainas servidas, las tres bicicletas abandonadas por los jóvenes, el arma utilizada por el comerciante, otra pistola calibre nueve milímetros, una escopeta, cargadores y municiones.
Hay, además, un dato que puede resultar determinante para reconstruir la secuencia: la camioneta no tenía impactos de bala.
Tampoco hay, hasta ahora, una denuncia formal por robo vinculada al episodio ni imágenes de cámaras que permitan observar el momento exacto de los disparos. El único domo del Centro de Operaciones y Monitoreo de la zona estaba apuntando hacia una pareja que esperaba el colectivo y apenas registró la huida después de escuchar las detonaciones.
Qué resolvió la Justicia y cómo sigue la causa
La defensa del comerciante busca instalar la hipótesis de que actuó para protegerse tras una seguidilla de ocho robos. Incluso podrían plantear que hubo un intercambio de disparos, aunque en la camioneta no se hallaron orificios de bala.
La Justicia deberá analizar si, en caso de legítima defensa, el comerciante se excedió en los límites permitidos.
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Por otro lado, los plomos extraídos del cuerpo del adolescente serán peritados junto a la pistola secuestrada para establecer si, efectivamente, salieron de esa misma arma.
El hecho es investigado por la fiscal Constanza Mandagarán y recayó en el Juzgado de Garantías N°3, a cargo de Rosa Frende, quien tendrá que resolver en las próximas horas si convierte la aprehensión en detención formal.