El emotivo texto de la hija de Rubén Rada sobre las últimas horas con su padre: “El instante más triste de la vida”

2026/09/03

Un hombre con saco y corbata posa junto a una niña sonriente en una fotografía

Lucila Rada posa junto a su padre, el músico Rubén Rada, en una fotografía de su infancia.

Lucila Rada relató cómo la despedida de su padre, Rubén Rada, pasó del dolor íntimo de su familia a una manifestación pública de afecto. En un extenso mensaje publicado en Instagram, la hija mayor del músico recordó las últimas horas junto a él, agradeció los homenajes y anticipó que su obra seguirá circulando entre nuevas generaciones.

La publicación estuvo acompañada por fotografías familiares y llegó después del velatorio en el Palacio Legislativo y del cortejo por Isla de Flores hasta el Cementerio del Norte. La música, el candombe, las risas y los gestos de quienes acompañaron el recorrido marcaron una despedida que la familia asoció con la forma en que el artista quería ser recordado.

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El mensaje de la joven cuenta que la familia recibió el miércoles 26 de agosto la noticia de que había llegado el momento de despedirse de Rubén. Para ella, ese episodio fue el “instante 0”: el punto más doloroso de una despedida familiar que, a partir de la respuesta del público, se transformó también en un recorrido colectivo de amor. Todos estaban reunidos y cerca de Rada cuando recibieron la noticia que marcó sus últimas horas.

La hija mayor enumeró los vínculos que se concentraban en torno al músico: “Nuestro papá, esposo, tío, cuñado, abuelo, amigo”. El retrato no se centró en su condición de artista, sino en las relaciones cotidianas y familiares que definían su lugar para quienes lo acompañaban.

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Texto en tipografía negra sobre un fondo claro que incluye la pregunta sobre cuánto vale una vida
Lucila Rada comparte un mensaje sobre el valor de la vida tras el fallecimiento de su padre, el músico Rubén Rada.

Antes de ese duro momento, la familia quiso verlo con una expresión que Lucila definió como pacífica, serena y satisfecha de haberlo dado todo. Contó que lo rodearon de cariño y que le hablaron de la ausencia que sentirían a partir de entonces.

En ese momento, según relató, también revisaron la huella afectiva que Rada había dejado entre los suyos. Lucila sostuvo que su padre no les quedó debiendo “ni un solo gesto” de amor, entrega, risa, generosidad, sabiduría, humildad, empatía, coraje, belleza, coherencia, elegancia, talento, swing, respeto y pasión por la vida.

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La experiencia de la familia cambió cuando salió de la sala donde estaba Rada. Lucila recordó los rostros de médicos y enfermeros, y después los teléfonos llenos de mensajes que llegaban desde distintas personas y lugares.

Esa sucesión de muestras de afecto les permitió comprender que el dolor no permanecía dentro del ámbito familiar. “Nos dimos cuenta de que el dolor era generalizado”, escribió quien definió el acompañamiento recibido como un campo magnético de amor.

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El “instante 0”, asociado en un principio al final de la vida de su padre, tomó entonces otro sentido. Lucila lo convirtió en el “km 0” de un camino de cariño que, según su lectura, Rada dejó preparado sin haberlo planeado de manera expresa.

Una mujer con chaqueta negra habla frente a un hombre con traje, anteojos y barba en una plaza con una escultura al fondo
Lucila Rada habla en una plaza junto a su padre, el artista Rubén Rada.

La despedida tuvo manifestaciones dentro y fuera de Uruguay. La hija del músico dirigió sus palabras al pueblo uruguayo, al que definió como el pueblo de su padre, pero también agradeció a quienes desde otros rincones del mundo sintieron la pérdida y homenajearon su existencia.

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Uno de los momentos que destacó fue el velatorio realizado en el Palacio Legislativo. La familia recibió allí a personas que se acercaron para despedir al músico, en una ceremonia que luego continuó con el traslado de sus restos.

La hija mayor de Rada definió ese homenaje como “el más tierno y grato” que hubieran visto. Su atención se detuvo en los rostros de quienes llegaban al lugar, atravesados por lo que describió como una tristeza dulce, alejada de la amargura.

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Esa actitud del público tuvo un efecto directo sobre el duelo de la familia. Escribió que la cercanía de las personas les dio consuelo y les tendió una red para no golpearse en medio de una situación que, hasta pocas horas antes, estaba concentrada en el hospital y en la intimidad de los últimos momentos.

Los abrazos, las ofrendas, el llanto compartido y las risas modificaron por momentos el clima de la despedida. También hubo baile y la voz de Rada sonó en el salón del Palacio Legislativo, mientras familiares y asistentes participaban de la ceremonia.

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Un texto en letras negras sobre fondo blanco con un mensaje familiar sobre la pérdida de un padre
Lucila Rada comparte una declaración sobre el fallecimiento de su padre, el músico uruguayo Rubén Rada.

Lucila señaló que esas escenas les permitieron olvidar, durante algunos instantes, la presencia del féretro, el hospital y aquello que definió como “todo lo feo”. Para ella, el músico ya no estaba limitado a ese lugar: permanecía en los rostros y en los ojos de quienes habían ido a despedirlo.

Después del velatorio, el cortejo recorrió Isla de Flores hasta el Cementerio del Norte. Una multitud acompañó el trayecto, que tuvo música, candombe y risas.

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La despedida respondió a un deseo de Rada y a lo que había expresado en Muriendo de plena. El dolor por su fallecimiento convivió con una celebración de la vida y del repertorio que había acompañado a su público durante décadas.

Lucila agradeció a las autoridades del Palacio Legislativo por comprender la dimensión que tendría el homenaje y ceder el espacio para el velatorio. También recordó a los vecinos que salieron a las puertas de sus casas cuando pasó el cortejo.

Entre las imágenes que quedaron del recorrido, mencionó a dos jóvenes que siguieron la caravana en monopatín mientras un parlante reproducía canciones de Rada. También se refirió a las personas que llevaron prendas rojas durante el trayecto.

Un hombre mayor con sombrero, gafas y barba canosa abraza a un niño con chaqueta de Spider-Man, junto a una mujer que sonríe al fondo
Lucila Rada acompaña a su padre, el músico Rubén Rada, junto al pequeño Salvador en una imagen difundida tras su mensaje público.

La hija del músico evocó el círculo de tambores que hizo sonar los parches con emoción. El candombe formó parte de la despedida pública y acompañó un recorrido donde el público transformó las calles en un espacio de homenaje.

Las muestras de afecto no quedaron limitadas al velatorio y al cortejo. Ella hizo un repaso de gestos individuales y colectivos que, para la familia, expresaron el alcance de la figura del músico entre distintos sectores de la sociedad uruguaya.

Uno de esos reconocimientos llegó de la familia aurinegra. Durante el clásico del domingo, personas vinculadas a ese espacio llevaron el rostro de Rada en el pecho de la camiseta, un gesto que Lucila incorporó entre los recuerdos de los días posteriores a la muerte de su padre.

La publicación también incluyó un mensaje para Lobo Núñez, a quien la mujer dirigió un abrazo especial. “Papá siempre va a estar sentado en tu sillón”, escribió, al recordar la expectativa por compartir música y risas.

La despedida íntima llegó al final del texto, cuando la hija se dirigió directamente a Rada. “Descansá o hacé lo que se te cante pero en paz”, escribió, antes de decirle que se había ganado ese descanso y que la familia lo amaría en esta y en todas las vidas.

Lucila también dedicó parte de su mensaje al personal de salud que acompañó a Rubén Rada en sus últimos momentos. Mencionó a médicos, enfermeros y demás trabajadores que estuvieron cerca de él y de la familia durante ese proceso.

Según escribió, esas personas hicieron lo imposible por cuidarlo y lo acompañaron hacia un desenlace digno y humano. “Admiración total por esa labor”, expresó al agradecer el trato recibido durante las horas finales.

El mensaje cerró con una referencia al futuro de la obra de Rada. La familia ya había dejado planteada su intención de procurar que la producción artística del músico tenga el lugar que merece y llegue de manera gradual al público.

Lucila sostuvo que deberán encargarse de entregar “toda la música que nos y les dejó de regalo”. Esa tarea se vincula con el material que Rada dejó sin publicar y que permanecerá bajo la custodia de sus familiares. Ruben Rada dejó más de 10 discos inéditos.