El escudo que aplicó Suecia para su proceso electoral: así es la defensa digital y analógica ante bulos, ciberataques e injerencias extranjeras | El Diario Vasco

2026/09/16

Jesús Falcón

16/09/2026 a las 07:04h.

Las elecciones generales, regionales y municipales celebradas el pasado domingo en Suecia no solo definieron el reparto de los 349 escaños del Riksdag entre más de ocho millones de electores. Representaron, sobre todo, una prueba de fuego para el sistema de defensa total del país nórdico, desplegado en un escenario de seguridad internacional calificado como el más crítico desde la Segunda Guerra Mundial. El escudo esta vez iba más allá de ejércitos y armas físicas, dirigido a detener cualquier injerencia por vía electrónica y neutralizar ciberataques evidentes o campañas de desinformación disimuladas. La victoria de la socialdemócrata Magdalena Andersson también ha sido posible gracias a esta defensa invisible de la democracia.

Intento de manipular debates desde Rusia

La alerta en Suecia no partía de escenarios hipotéticos. En agosto, solo un mes antes de la cita con las urnas, el Servicio de Seguridad Interior (Säpo) desarticuló una operación encubierta del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR) que operaba desde una legación diplomática en suelo sueco. El objetivo del entramado consistía en captar información estratégica e instrumentalizar debates de alta polarización para erosionar la confianza institucional, desestabilizar la posición del país en la OTAN y debilitar el espacio comunitario europeo.

A pesar de la gravedad de esta injerencia, la inteligencia sueca evitó caer en la simplificación de atribuir de forma automática cualquier fallo informático o narrativa falsa a la órbita de Moscú. Aunque la evaluación oficial situaba al Kremlin como el principal vector de amenaza exterior, la existencia de un sólido consenso político interno sobre el apoyo a Ucrania redujo la eficacia de estos intentos de manipulación de la opinión pública. Pese a ello, la inquietud social fue evidente y las encuestas oficiales reflejaron que el 64% de los ciudadanos consideraban probable sufrir intentos de interferencias extranjeras.

El Gobierno sueco había presentado ya el 28 de julio la primera Estrategia Nacional de Defensa Psicológica, impulsada por el ministro de Defensa Civil, Carl-Oskar Bohlin. La iniciativa articulaba cuatro ejes de actuación:

Operativa de la protección ante injerencias

El pilar institucional de esta respuesta recae en la Agencia de Defensa Psicológica (MPF), creada en 2022 con el objetivo declarado de proteger a la sociedad democrática y la libertad de opinión frente a la desinformación y las injerencias extranjeras. La labor de la MPF no radica en fiscalizar la contienda política lógica de una campaña electoral ni en censurar opiniones, sino en detectar y contrarrestar operaciones maliciosas impulsadas desde otros países. Para catalogar una injerencia como amenaza, el organismo aplica tres criterios objetivos:

Para canalizar la respuesta operativa, la MPF implementó la denominada Plataforma de Capacidad, estructurada en áreas de prevención, gestión de crisis y desarrollo tecnológico. La resiliencia del modelo sueco descansa en la solidez de los medios independientes suecos, en la alta alfabetización media de la población y en el nivel de confianza ciudadana en las instituciones.

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A nivel operativo, la red nacional de seguridad electoral (coordinada por la Autoridad Electoral y reforzada en 2025 con la integración del Centro Nacional de Ciberseguridad) agrupó a las fuerzas policiales, los servicios de inteligencia, la Agencia Tributaria y los gobiernos provinciales. Este modelo descentralizado de cooperación interinstitucional ya había sido destacado por la Comisión Europea y auditado por autoridades electorales internacionales como un referente de buenas prácticas.

El escrutinio público, un blindaje analógico

Frente a las vulnerabilidades inherentes a la sociedad digitalizada, el sistema electoral sueco mantiene el sufragio en papel como su principal garantía de seguridad. Pese a la incorporación de censos digitales para agilizar la gestión del voto anticipado, la emisión del voto es estrictamente física. Además, el procedimiento de recuento también está concebido para que un ciberataque no pueda comprometer el resultado que han recogido las urnas:

- Recuento preliminar municipal, realizado en las mesas electorales inmediatamente después del cierre de los colegios

- Escrutinio definitivo provincial, supervisado por las administraciones de los condados mediante la revisión individualizada de cada papeleta y la reevaluación de los votos nulos o impugnados

- Principio de máxima publicidad, tanto la votación como las fases del escrutinio son actos públicos abiertos a la supervisión presencial de cualquier ciudadano.

La presencia de la papeleta física permite una auditoría directa e inequivoca que anula de raíz la posibilidad de narrativas infundadas sobre la manipulación informática del escrutinio.

Inteligencia artificial y desinformación en redes sociales

El despliegue de tecnologías de inteligencia artificial generativa ha marcado la contienda electoral. Organismos como el Källkritikbyrån, la organización de verificación de datos sueca, advirtieron del riesgo de manipulaciones ante la facilidad y el abaratamiento de la generación de material audiovisual falso.

Durante la campaña, se identificaron diversos patrones de manipulación:

Automatización digital y redes de amplificación

Esta contundente respuesta de la democracia sueca está basada en lo ocurrido en los comicios de 2022, cuando voces autorizadas como el periodista Alberto Escorcia, calificaron de «manipulación a gran escala y coordinada» los intentos por condicionar el voto de los ciudadanos. Una vez más, las redes sociales fueron el caldo de cultivo ideal gracias a su falta de regulación interna y nulos controles.

Como ejemplo de cómo funcionan estos intentos de manipulación masiva, mencionaba lo que denominó el 'tuit de Kabul, un mensaje difundido por el portavoz de política legal de Demócratas de Suecia, Tobias Andersson y cuyo estudio reveló que el 26% de los retuits iniciales procedían de cuentas automatizadas o perfiles ciborgs programados para multiplicar el alcance del mensaje de forma instantánea. Patrones similares de amplificación coordinada mediante redes de bots basadas en otros países europeos fueron detectados en las publicaciones del político conservador Hanif Bali sobre energía nuclear y políticas migratorias. Paralelamente, investigaciones periodísticas de la cadena TV4 expusieron intentos de canalizar financiación no declarada hacia centros de llamadas (call-centers) destinados a la manipulación de la conversación digital.

Elecciones más allá de las urnas

Cualquier proceso electoral está en riesgo en los últimos años, de ahí que la estrategia sueca para defender su democracia sea un ejemplo del que a buen seguro toman nota otros gobiernos. Así por ejemplo, en los también recientes comicios en Sajonia-Anhalt (Alemania), en los que se ha impuesto la extrema derecha, se han podido constatar multitud de montajes audiovisuales atribuidos a la red rusa Storm 1516. Estas operaciones incluyeron la difusión de vídeos falsos que simulaban la identidad visual de la BBC y T-Online para imputar irregularidades en el voto por correo a la CDU.

Noticia relacionada

Frente a la escala internacional de estas amenazas híbridas, la Comisión Europea viene impulsando en los últimos tiempos el Escudo Europeo de la Democracia, estructurado en torno al Centro Europeo para la Resiliencia Democrática (ECDR). Presentado en noviembre del año pasado, su objetivo es establecer «medidas concretas para empoderar, proteger y promover democracias sólidas y resilientes en toda la UE». La presidente Von der Leyen señaló ese día que este mecanismo «reforzará los elementos esenciales que permiten a los ciudadanos disfrutar cada día de nuestros valores democráticos compartidos».