La inolvidable remontada de la Selección en el partido contra Egipto fue un shot energizante de las expectativas nacionales. De la resignación y el desencanto a la recuperación de la esperanza.
Una metáfora que bien podría capitalizar la política. No fue magia. Hubo un equipo, un grupo cohesionado detrás de un objetivo común, capaz de imponerse a las individualidades.
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En las pantallas se juega otro partido. Las que antes crujían con Adorni, ahora vibran con Messi. No se habla de otra cosa. Son las reglas del juego mediático.
La montaña rusa emocional que el Mundial nos regaló esta semana ofreció un inesperado margen de acción para reacomodar la tensión que acumuló el oficialismo.
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Ya sin Adorni, Milei volvió a mostrar su versión más pragmática. El libertario emergió de la crisis haciendo gala de buenos modales. Lo apremia la necesidad de generar confianza.
Los fastos de Julio mostraron a un Milei templado. Celebró los logros mundialistas sin alaracas y sobrellevó impertérrito las reconvenciones del Arzobispo García Cuerva.
Los Tedeum nunca fueron un buen trago para los gobernantes y esta vez, menos que nunca.
El arzobispo aplicó rigor al Presidente. De las “cuevas de la corrupción” a la apelación a San Lionel.
El Evangelio según Messi aportó argumentos anti grieta. Al echar mano a un versículo digital posteado por el beatificado Leo del 22, García Cuerva puso un manto de piedad en la mañana patria. Una exhortación cuasi religiosa para atemperar beligerancias.
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El mensaje fue transversal pero algunas referencias no dejaron lugar a dudas en relación al destinatario, cómo cuando llamó a no transitar “el camino de la intolerancia, el de los enfrentamientos constantes, el de la descalificación del otro por pensar o ser distinto, el camino de la crueldad hacia los más débiles”.
La referencia a los discapacitados fue concluyente. Los proxies mediáticos del libertarianismo no se la dejaron pasar pero la idea de meter a la Iglesia en la grieta política no parece permear.
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Milei no se inmutó. Tampoco parece perturbarlo el protagonismo argento de Messi a nivel global. Dispuesto a desplegar “su mejor versión” saludó con inusual ternura a un Jorge Macri que llegó a la Catedral con su bebé en brazos. Necesita empatizar. Es lo que se le pide.
El Gobierno puso proa hacia la Reforma Electoral. La oposición es un iceberg, un frontón en contra de eliminar las PASO. Patricia Bullrich ya hizo saber que no cuenta con los números, se está complicando.
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La UCR, el PRO y los partidos provinciales ya se expresaron de manera oficiosa en contra de la oferta de las listas colectoras como una alternativa a las primarias.
El peso de la negociación está ahora en manos de Diego Santilli.
El jefe de Gabinete tiene la delicada misión de convencer a los gobernadores aliados de que acompañen la reelección de Milei llevándolo como cabeza de lista a cambio de que LLA no les ponga un candidato puro competitivo en sus distritos.
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Los jefes provinciales recelan de la propuesta, desconfían.
¿Quién garantizará un acuerdo cuando falta más de un año para las elecciones? Según quienes conversan con Diego Santilli, sería la propia Karina Milei, como presidenta de LLA, quien dejaría los compromisos firmados entre los partidos.
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La idea de avanzar con los cambios en la Ley Electoral no fluye. Los aliados insisten en tratar Ficha Limpia por separado, algo que el oficialismo estaría dispuesto a aceptar siempre que se vote junto a la reforma electoral.
La posición de los tres gobernadores peronistas cercanos a LLA tiene en vilo al kirchnerismo. La decisión que tomen el catamarqueño Raúl Jalil, el salteño Gustavo Sáez y el tucumano Osvaldo Jaldo puede resultar determinante. Los tres dieron rienda suelta a sus legisladores para moverse como aliados de LLA pero en esta cuestión aseguran que acompañarán a otros gobernadores.
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La idea de ir de las PASO a las PAS, primarias abiertas y simultáneas, no obligatorias no cuajó. El Gobierno insiste con bajar las PASO. La cuestión no es ahorrar costos ni tiempo a una ciudadanía exhausta de internismo sino privar a los partidos de la oposición de la posibilidad de rearmarse con densidad política.
El peronismo necesita de las PASO. El escenario de fragmentación que afecta a la principal fuerza opositora demanda de la primarias para ordenarse.
La euforia mundialista no aplacó los ánimos en la feroz interna que afecta al peronismo. Esta semana las tensiones recrudecieron. Lo que está en juego es el liderazgo con Cristina presa.
Mientras desde el kirchnerismo se insiste en preservar la centralidad de CFK, el sector de Kicillof volvió a plantear que, si no hay acuerdo político, deberán resolverse las candidaturas mediante PASO o una interna partidaria.
Axelito resiste subordinarse al dedo de CFK. Se acelera la escalada discursiva entre los distintos sectores que se manifiestan irreconciliables.
La expresión más violenta llegó de la mano de Facundo Tignanelli, quién no tuvo reparos en comparar a Kicillof con Augusto Timoteo Vandor, el sindicalista asesinado a balazos en los 60 por pretender un peronismo sin Perón.
La alegoría es durísima porque remite a dos conceptos extremos: deslealtad y traición. Algo que en el caso de Vandor pagó con su propia vida.
“La alternativa electoral a Milei es Cristina”. Esa la posición de La Cámpora.
Si bien lo que está en juego es una candidatura presidencial para el 27, lo que ahora pasó a discutirse es quién conduce al peronismo y bajo qué identidad.
Máximo Kirchner dejó de discutir únicamente las listas electorales y pasó a disputar la sucesión política de CFK. Esa es la razón por la que el conflicto con Kicillof se volvió más virulento. No se trata sólo de quién encabeza una elección, sino de quién ejercerá la conducción del peronismo en la etapa posterior al liderazgo de Cristina.
Lejos de distraer los ánimos del kirchnerismo, los goles de Messi exacerban la beligerancia. La militancia marginal ultra K la ha emprendido contra Lionel. Una seguidilla de disparates en medios, streamings y redes pretenden empaquetar al capitán de la selección en la disputa política. No es momento de traccionar en la grieta. No les está rindiendo.
Messi resulta es incómodo para los que fogonean la polarización. Nunca se identificó con un espacio político, su liderazgo está basado en valores deportivos más que ideológicos y resulta absolutamente respetable por su narrativa relacionada con el esfuerzo, la disciplina, el bajo perfil y el trabajo en equipo. Messi es todo lo que está bien, representa exactamente lo contrario de la lógica de la grieta: nunca necesitó un enemigo para construir liderazgo.
Pero cuando baje la espuma mundialista, la política volverá inevitablemente a hacer eje en la economía.
En un contexto de grandes anuncios en relación a la macro, con el ministro de Economía presentando un escenario de estabilidad y bonanza económica, las preocupaciones en torno a las penurias de la micro llegaron a la mesa política.
La economía sigue funcionando a dos velocidades. Mientras la macro muestra estabilidad, inflación en descenso, equilibrio fiscal y tipo de cambio relativamente estable, la micro sigue funcionando en slow motion.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que en junio las ventas minoristas pyme crecieron 0,9% interanual, cortando una racha de trece meses consecutivos de caídas.
En coincidencia con el Mundial llegaron los aguinaldos, lo que no solo alegró los corazones sino que también alivió los bolsillos. Resta saber si es solo un dato estacional o si marca el comienzo de un repunte. El primer semestre, no obstante, todavía acumula una caída del -2,5%.
Las consultoras privadas pronostican un IPC de 1,9 % para julio. Para el Gobierno, un IPC de 1,9% tendría un valor simbólico importante: sería la primera inflación por debajo del 2% en varios meses y reforzaría el discurso de que la desinflación continúa.
Es clave conocer el dato la inflación núcleo, porque excluye precios estacionales y regulados.
Hay una paradoja que varios economistas están señalando: si el IPC vuelve a ubicarse alrededor del 2%, la discusión dejará de ser exclusivamente si baja la inflación y pasará a ser qué tan rápido se recuperan los ingresos y el consumo.
Milei no logró todavía recuperar presencia en las pantallas del prime time que arden con la intensidad mundialista pero algunas fotos de la semana dan cuenta de un nuevo clima político.
La foto del abrazo de Milei con Santiago Caputo podría interpretarse como una señal de tregua en la interna libertaria.
La fiesta del Mundial es siempre un regalo, una pausa. Cada partido es la celebración del encuentro, de la alegría compartida. El fútbol administra emociones pero también nos recuerda que somos parte de un todo.
Cuando termine el clima mundialista y recuperemos la rutina, regresarán las disputas por el poder, las tensiones económicas y la incertidumbre acerca del futuro. Entonces empezará otro partido. Y ese no se gana con épica, sino con resultados para todos.
Será el momento de saber si aplicando el Evangelio según Messi somos capaces de “construir y sostener un sueño colectivo… de valorar el trabajo en equipo…de seguir con la camiseta puesta y con pasión”.