La salida de órbita del FACSAT-2 Chiribiquete fue consecuencia de un proceso natural asociado a las condiciones del entorno espacial, esta fue la explicación que dio la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC).
La institución señaló que el satélite experimentó un descenso progresivo de su altura orbital hasta producirse su reingreso a la atmósfera.
De acuerdo con la FAC, este proceso se aceleró por el incremento de la actividad solar. “El reingreso del FACSAT-2 se produjo por el decaimiento natural de su órbita, acelerado por el aumento de la actividad solar, que incrementó la resistencia atmosférica y, con ello, la pérdida progresiva de altura”, detalló la entidad en un comunicado.
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Asimismo, la Fuerza Aeroespacial aclaró que tanto la vida útil de los componentes como el tiempo de permanencia del satélite en el espacio había sido contemplados desde la planeación del proyecto. Además de que los elementos electrónicos fueron diseñados para operar hasta cinco años en el entorno espacial, mientras que la permanencia orbital se estimó en aproximadamente 3,04 años.
Pero este período podía variar dependiendo de las condiciones naturales.
La FAC también comparó el comportamiento del Chiribiquete con otros satélites desplegados durante el mismo lanzamiento. El organismo indicó que 30 de los 51 satélites desplegados reingresaron antes que el FACSAT-2, lo que, según su explicación, evidencia la influencia que tienen las condiciones del entorno espacial sobre el tiempo de permanencia de estos objetos en órbita.
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Más allá del reingreso, otro de los puntos señalados por la institución corresponde al procedimiento realizado para cerrar formalmente la misión. Una vez consolidada la información, la Fuerza Aeroespacial Colombiana aclaró que “se adelantaron los trámites administrativos correspondientes” y que el 1 de diciembre de 2025 presentó ante la Cancillería el informe oficial. El documento fue radicado bajo la comunicación N.° 1581724-RA.
En cuanto al registro internacional del satélite, la FAC precisó que la inscripción de los objetos espaciales ante la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Ultraterrestre (UNOOSA), corresponde al Estado y se hace a través de la Misión Permanente de Colombia.
Por tanto, el final de la misión también implicó procedimientos administrativos y de registro internacional.
Por otra parte, la entidad destacó que el fin de la misión del FACSAT-2 Chiribiquete no significa la suspensión de las capacidades espaciales colombianas. Durante la emergencia ocasionada por el terremoto del 10 de agosto de este año, el organismo aseguró que puso a disposición sus recursos tecnológicos, incluidos sensores satelitales y plataformas aéreas con sistemas electroópticos, para apoyar las labores de observación de la Tierra.
En ese operativo, las capacidades empleadas permitieron obtener imágenes de 6.626 kilómetros cuadrados correspondientes a los municipios afectados.
Posteriormente, este material fue entregado a las instituciones que participaron en las mesas de coordinación interinstitucional, entre ellas la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
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La Fuerza Aeroespacial también explicó que el cierre de la misión del FACSAT-2 forma parte de una estrategia más amplia de desarrollo de su programa espacial. Esta contempla la generación de conocimiento, la transformación de capacidades propias y la formación de personal especializado, además del relevo progresivo de tecnologías mediante nuevas misiones.
En ese sentido, la entidad sostiene que “cada misión aprovecha los aprendizajes adquiridos en la anterior e incorpora nuevas soluciones tecnológicas”.
De este modo, el reingreso del Chiribiquete marca el cierre de una etapa dentro del programa espacial colombiano, en tanto que la FAC proyecta nuevas misiones y tecnologías.
De acuerdo con el organismo, el objetivo es fortalecer progresivamente las capacidades aeroespaciales del país y avanzar en el desarrollo de herramientas de uso dual, es decir, aquellas que pueden emplearse tanto en operaciones institucionales como en tareas de apoyo a la población. (I)