El ilustrador Borja González vuelve con un cómic inspirada en ‘Momo’ y el paso del tiempo

2026/10/10

Begoña Fernández

Madrid, 10 oct (EFE).- 'La reina de otoño' es el nuevo cómic del ilustrador y Premio Nacional del Cómic 2023 Borja González que, en esta ocasión, presenta una historia inspirada en 'Momo' de Michael Ende, donde ahonda en el paso del tiempo y la velocidad con la que transcurre la vida, "como un pestañeo".

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En una entrevista con EFE, González (Badajoz, 1982) reconoce que la idea inicial era hacer un cómic infantil, pero resultó un libro para todas las edades donde los protagonistas (una princesa sin rostro, una loba blanca de espíritu noble y un cerdito mudo de dos patas) emprenden un viaje por un bosque laberíntico al estilo del 'Mago de Oz'.

González explica que su propósito cuando empezó con el cómic, editado por Reservoir Books, era hacer una historia ligera y de aventuras, pero resultó "un libro difícil y de mucho esfuerzo", casi tres años, en el que al final confluyeron los recuerdos de su infancia.

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"Yo me traumaticé con 'La historia interminable' de Michael Ende, y también me impactó la película 'Dentro del laberinto' con música de David Bowie", donde la protagonista, una adolescente aburrida de cuidar a su hermano pequeño, desea que los duendes del bosque se la lleven y, para su sorpresa, el deseo se cumple.

"Con la transformación de los animales tuve que contenerme, quería que fuese física y desagradable, que pasase de los animales antropomórficos y graciosos a un cerdo al que le cuesta andar, y ello al final genera inquietud, que es lo que quería", comenta.

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El historietista dice que pretendía hacer un cómic para su ahijada y en los inicios se lo tomó como un descanso: "Quería dibujar las cosas que me gustan, como los bosques y por eso el libro se construye dentro de uno de ellos".

Pero el bosque, explica, acaba siendo un personaje en sí mismo y se convierte en un bosque opresivo con ramas que se retuercen como garras para dar sensación de peligro.

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"Cuando empecé a crear el cómic mi ahijada tenía 9 años (ahora tiene 12) y en ese tiempo vi que hacer una historia para ella era imposible porque cada día era una niña distinta, y crecía a una velocidad más rápida de la que yo construía las viñetas".

Por eso, el cómic acaba hablando sobre el paso del tiempo. "A veces pestañeamos y la gente que tenemos alrededor desaparece. Nosotros cambiamos y todo muta en el entorno sin que nos demos cuenta", dice.

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Reconoce Borja González que con ese cómic no pudo trabajar de manera improvisada y tuvo que ser claro y legible si pensaba en un público infantil, aunque al final se dio cuenta de que no era una historieta para niños sino para todos los públicos.

González considera que 'La reina de otoño' es un cómic de aventura y fantasía, muy diferente de 'Grito nocturno', una obra sobre el olvido y la incertidumbre desde un punto de vista lírico y surrealista con la que ganó el Premio Nacional del Cómic.

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Este ilustrador, que debutó con 'La boca del lobo'(2012), en el que recrea un encuentro ficticio entre los pintores extremeños Antonio Juez y Carolina Coronado, insiste en que cuando crea un cómic no piensa en dar un mensaje: "Las obras de ficción son lugares donde perderse, mi trabajo es trasladar las emociones que imagino, eso para mí es suficiente".

González también comenta que sus personajes nunca tienen rostro: "Me gusta que se definan por sus gestos y por el lugar que ocupan en el escenario. Intento evitar expresiones faciales porque quiero que quien se acerque a mis cómics aporte su propia mochila emocional".

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El historietista admite que se dio cuenta de eso hace unos años cuando comprobó que estaba de moda que en las portadas de las novelas aparecían mujeres sin rostro o de espaldas.

Y esto, dice, era para que los lectores se acercaran a la novela y pudiesen proyectarse más fácilmente.

Respecto a la elección de una loba, un cerdito y una princesa, González explica que la idea se remonta a un dibujo hecho hace varios años que guardó, pero que fue creciendo en su cabeza hasta que desarrolló esta historia.

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"Me parecían personajes graciosos y con armonía. La princesa dicharachera, la loba cautelosa y el cerdito que solo pensaba en comer. Era una cuestión de equilibrio y de que fuesen icónicos. Al final, el conjunto de los tres resulta inolvidable". EFE

(Foto)